Giro de guion inesperado en apenas doce horas con Rodrigo Hernández, de 30 años. Cuando parecía que ya tenía cerrado su fichaje por el Real Madrid, a la aparición en escena del FC Barcelona ha dado un vuelvo inimaginable a la situación. Hasta que el punto de que el jugador ya le habría comunicado personalmente al club blanco su negativa a fichar por la entidad merengue y su intención de hacerlo por el club azulgrana. De concretarse la operación se cerraría un circulo curioso, ya que El actual centrocampista del Manchester City ya estuvo hace muchos años en el radar del Barça, pero entonces la entidad culé llegó tarde a su posible contratación.
Fue concretamente en diciembre de 2017. Rodri tenía entonces 21 años, era internacional Sub 21 y jugaba en el Villarreal tras haber pasado por las categorías inferiores del Atlético de Madrid. El Barça, que lo seguía desde hacía tiempo, veía en él un buen sustituto de futuro para Sergio Busquets y se interesó por su situación. Cuando preguntó seriamente por él, el jugador ya tenía un compromiso verbal con el Atlético, aunque la contratación no fue anunciada oficialmente hasta mayo de 2018.
Rodri había renovado con el Villarreal hasta junio de 2022 con una cláusula que pasó de 12 a 25 millones de euros. Como explicó en su día Mundo Deportivo, en el trasfondo de esta operación estaba precisamente la sospecha de los castellonenses de que había varios clubs al acecho, entre ellos el Barça. De esta manera, se aseguraron poder negociar por una cantidad mayor que los 12 millones iniciales. Fue en esta última cifra, dividida entre 20 millones fijos y el resto en variables, en la que se acabó llegando a un acuerdo.
Ya en verano del 2019 el Manchester City pagó la cláusula de rescisión de 70 millones al Atlético y hasta la fecha ha pertenecido al club inglés, con quien le resta un año de contrato. De no producirse otro movimiento radical, ya no lo cumplirá y firmará por el Barça.