Hachazo de Rodri y Deco

Hachazo de Rodri y Deco

El Barça encarriló ayer un fichaje, el de Rodri, que no estaba previsto en la hoja de ruta al final de la pasada Liga pero que la inoportuna y extraña lesión de De Jong hace que encaje como un guante. El centrocampista madrileño se ha convertido en una oportunidad de mercado al no renovar con el Manchester City tras cuajar un Mundial excepcional y dormirse el Madrid en los laureles cuando todos en el entorno del club blanco lo veían ya fichado. El Barça, en la figura de Deco, ha dado un primer hachazo que ahora toca certificar cerrando un acuerdo con el club inglés. Pero que Rodri haya sido convencido para que en vez de apostar por el club blanco lo haga por el FC Barcelona es todo un golpe que ha amargado a una buena parte del entorno merengue.

Y eso ha sido por dos motivos. En primer lugar, porque al Madrid le hace falta como el comer un mediocentro de nivel 'top' desde que la legendaria pareja Kroos-Modric pasó a la historia. Las apuestas por Tchouameni, Camavinga y Valverde se han demostrado insuficientes a nivel de calidad a la hora de armar la salida de balón y garantizar un control del juego suficiente para no atascarse y dejar de ser vulnerable en las pérdidas. Tampoco los jóvenes Güler y Mastantuono han logrado hacerse con la manija y en Ceballos nunca confiaron.

Ya no hablemos de que se hace difícil imaginar una buena química entre Tchouameni y Valverde después de que el francés noquease al uruguayo en el vestuario de Valdebebas. Aún hay que finiquitarlo, pero que un madrileño como Rodri, que era la gran esperanza blanca de encontrar un metrónomo, se haya decantado por el proyecto azulgrana es un hachazo en toda regla. De Deco, como arquitecto de la plantilla culé, y del propio Rodri, que sabe que jugará más a gusto en el ecosistema de Flick que en el de Mourinho. Que le pidan explicaciones en la prensa de Madrid a Florentino por lo de Rodri el día que ficha a Diomande y renueva a Vinicius es todo un síntoma de que ha escocido.

Y mucho.