Santo Domingo, 6 ago (Prensa Latina) La jovencita gimnasta cubana Keyla Leyva no tenía palabras hoy para expresar lo que representaba su bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026. Fue su única prueba en una lid donde se puede aspirar hasta a seis preseas doradas, pero la chica de 17 años se lo jugó todo a las barras asimétricas y se lleva su medalla, marcada por el sacrificio. “Estoy muy orgullosa de haber obtenido este bronce porque no venía preparada sinceramente para eso. Con mucho sacrificio logré este tercer lugar, porque en la clasificación tuve un fallo y ahora lo hice mejor”. Quiso agradecer primero a su fisioterapeuta, luego a su entrenador y a su familia, que han estado con ella en las buenas y en las malas.
El reconocimiento especial a los galenos es porque precisamente por una rotura en el músculo del tendón exterior del tobillo izquiero fue que no pudo competir en las demás modalidades, sobre todo en el caballo de salto, que es su mejor aparato. Simplemente trataba de no perderse la competencia que inicia el ciclo olímpico, y se va más que satisfecha de sus primeros Centroamericanos. No olvidó a quienes la encaminaron en su Camagüey natal, a la profe Lucy y al entrenador Héctor, que fue el primero en su vida. Leyva tiene segura su presencia en el Campeonato Mundial de Rotterdam 2026 y en los Panamericanos de Lima 2027, plazas que alcanzó en el pasado torneo clasificatorio continental de la disciplina.
Veremos si su tobillo le deja competir en algún otro aparato, su primera medalla ya la tiene, y su sueño, esa semilla silenciosa que germina en el corazón de quienes se atreven a creer y se convierte en la brújula que guía pasos inciertos y corazones valientes, le servirá de faro. Porque el valor de un sueño no se mide en logros inmediatos, sino en su capacidad para desatar fuerzas dormidas, para inspirar cambios profundos mediante ese acto valiente de rebeldía, esa promesa eterna de que lo imposible puede ser conquistado. ro/lp