Ciudad de México — La presidenta Claudia Sheinbaum condicionó el posible uso de fracking en México, una polémica técnica terrestre para la extracción de gas y petróleo, a la utilización de agua salada en el proceso. La mandataria mexicana recogió una serie de recomendaciones de una comisión de gas no convencional empezando por el uso de agua salada para fracturar pozos y dejar el agua dulce para el consumo humano, durante su conferencia de prensa matutina en la Ciudad de México. “Primero que nada, hay que ver si hay agua salada en el subsuelo, antes que cualquier cosa y ver la factibilidad de que, en efecto, hay gas, mientras eso no ocurra, no podemos decir si seguimos avanzando”, declaró Sheinbaum, acompañada por su gabinete energético, científico, además de representantes de la comisión. El grupo de expertos presentó 10 conclusiones para el uso de fracking como el empleo de energía renovable, eliminación de la quema del gas, un programa de eficiencia energética, más producción de gas convencional, mejores prácticas en el manejo de residuos y aditivos tóxicos, confirmación de reservas no convencionales, consultas previas a la población, incentivar la proveeduría local y monitoreo científico externo. La comisión también propuso prohibir el uso de fracking en la cuenca Tampico-Misantla, ubicada al norte de Veracruz y sur de Tamaulipas, por ser una zona altamente poblada.
La mandataria mexicana dijo que decretará esta prohibición. El uso de fracking en México enfrenta una fuerte oposición por su elevado consumo de agua dulce y efectos nocivos al ambiente y sociedad, incluido el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien criticó esta técnica abiertamente durante su mandato. Sheinbaum también se opuso durante su campaña presidencial, pero ha flexibilizado la postura frente al fuerte consumo de gas natural del país. La geóloga y expresidenta de la autoridad reguladora Comisión Nacional de Hidrocarburos, Alma América Porres Luna, dijo que aun con mayor producción convencional de gas, México no alcanzaría la soberanía y seguiría importando 50% del consumo. “Debemos de tener mayores esfuerzos”, declaró.
José Antonio Hernández Espriú, director de la facultad de la Ingeniería de la UNAM, propuso perforar pozos experimentales con fines de investigación para confirmar la existencia de agua salada profunda, evitar el consumo de agua dulce para consumo humano y evitar el uso de químicos aditivos tóxicos. Sheinbaum, una férrea promotora de las energías renovables durante su carrera como académica, dijo que la investigación no ha terminado y que en dos meses volverán a presentar los avances de la perforación de un pozo experimental para comprobar la existencia de agua salada profunda. Cuestionada por los costos y punto de equilibrio para la extracción de gas y petróleo no convencionales, la presidenta mexicana respondió que los expertos seguirán trabajando en la factibilidad económica y el tipo de tecnología. La empresa de servicios en yacimientos petroleros SLB señaló previamente que el costo del fracking en México será más costoso que en Estados Unidos en una etapa inicial.
La razón detrás del uso de fracking es la dependencia energética desde el extranjero. México importa 75% del consumo de gas natural desde Estados Unidos, usado principalmente para la producción de electricidad y actividades de la industria pesada como las cementeras, acereras y armadoras automotrices. Del total de las importaciones, 93% viene de yacimientos que utilizan fracking para extraer el hidrocarburo.