Tras jugar tres horas a Onimusha: Way of the Sword y probar la versión de Switch 2, lo tenemos claro: la saga de Capcom regresa por todo lo alto

Tras jugar tres horas a Onimusha: Way of the Sword y probar la versión de Switch 2, lo tenemos claro: la saga de Capcom regresa por todo lo alto

Hemos jugado a Onimusha: Way of the Sword durante tres horas, así como a la versión de Nintendo Switch 2. Os contamos qué nos ha parecido en estas impresiones A menos de un mes para su lanzamiento, hemos tenido la oportunidad de jugar en profundidad a Onimusha: Way of the Sword, la esperada nueva entrega de la saga de samuráis de Capcom y la primera después de 20 años sin novedades (si no contamos las remasterizaciones de Onimusha: Warlords y Onimusha 2: Samurai's Destiny). Durante más de tres horas pudimos volver a ponernos en el papel del nuevo protagonista, Musashi Miyamoto, en una sesión que nos permitió descubrir muchas novedades sobre el nuevo Onimusha que sin duda van a alegrar a los fans de los juegos originales. Y no sólo eso: también pudimos probar la versión de Onimusha: Way of the Sword para Nintendo Switch 2.

Vamos, que fue una sesión de lo más completa. En estas impresiones, os contamos qué nos ha parecido tras esta nueva toma de contacto y qué tal se ve (y se mueve) en la consola híbrida. Pero ya os aviso que Capcom ha "cocinado" y cualquier duda que pudiese quedar tras probar la demo ha sido despejada con un único, veloz y certero movimiento de katana. Impresiones de Onimusha: Way of the Sword La demostración tenía lugar justo donde termina la demo, es decir, después del combate contra Sasaki Ganryu.

Y desde el minuto uno se podían apreciar mejoras respecto a la demo. Algunas eran cosas sencillas, como que, por defecto, el bloqueo estaba asignado al gatillo L1 en lugar de al botón 'cuadrado'. Que vale que en la demo se podía cambiar, pero me pareció una decisión muy extraña; el bloqueo en L1 se siente mucho más cómodo y natural a los mandos. Luego hablaremos también sobre el tema de la dificultad, que fue uno de los aspectos más criticados de la demo por ser excesivamente sencilla, pero tengo que decir que, desde un primer momento y durante toda la sesión, sentí que el juego era más desafiante y a menudo tuve que recurrir a objetos curativos para sobrevivir.

Tras progresar un poco conseguí una importante mejora: el arco Oni. Se trata de un arma a larga distancia que ha estado presente en todos los Onimusha, pero en Way of the Sword su manejo es algo distinto: basta con mantener pulsado el botón R2 para sacarlo y apuntar usando una retícula, mientras que las flechas son infinitas, así que no hace falta preocuparse por la munición. Como es obvio, el arco es especialmente útil cuando nos enfrentamos a enemigos voladores o si vemos a un grupo de Genma bajo nosotros, pero también hay elementos del escenario a los que podemos disparar para liquidar a varios enemigos de un plumazo y hubo que sacarle partido para progresar, resolviendo a flechazos una serie de puzles ambientales. No tuve que avanzar demasiado para enfrentarme al primer jefe de esta demostración: Daidara, un Genma protegido por armadura y armado con una maza casi tan grande como su cuerpo.

Este combate resaltó uno de los aspectos más interesantes de Onimusha: Way of the Sword: la interacción con el escenario. Daidara podía destrozar elementos del entorno, y fue muy sorprendente descubrir de manera fortuita que su enorme arma se podía quedar enganchada a los paneles de madera que había repartidos por la arena de combate, lo que nos daba unos breves segundos para atizarle sin miedo. Del mismo modo, si atacábamos las partes de su cuerpo protegidas por armadura, podíamos romperla para hacerle así más daño. De esta forma, Way of the Sword no sólo invita a jugar siendo prudentes y haciendo parrys y esquivas, también es importante el posicionamiento para ganar ventaja frente a los jefes.

Tras lograr derrotar a Daidara y avanzar un poco más, llegamos a una zona abierta. Hasta este punto, todo había sido bastante lineal, como en la demo pública, pero aquí Onimusha: Way of the Sord nos llevó hasta un mapa de tamaño medio con varios objetivos que podíamos completar en cualquier orden. Es más, podíamos activar una luz que nos guíaba hasta los objetivos. Ojo, no penséis en un mundo abierto ni nada por el estilo; era un escenario con libertad de movimiento, pero su diseño apostaba por diferentes rutas, zonas de interior, tejados, atajos que primero había que desbloquear y similares.

De hecho, agradecí mucho este cambio, pues la exploración cobró un mayor protagonismo; en lugar de ir a por los objetivos marcados, era posible explorar la zona en busca de materiales y otros objetos interesantes. También era habitual encontrarse con grupos de Genma a los que podíamos ignorar o elegir cómo afrontar; de nuevo, destacó el uso del entorno, pudiendo, por ejemplo, coger un carro para arrollar a los enemigos. A veces, también nos topábamos con aldeanos en apuros y, al ayudarlos, nos recompensaban con ofrendas, un material necesario para mejorar el equipo. Pues en esta parte abierta también se desbloquearon una serie de sistemas que no habíamos visto todavía y que son "muy Onimusha".

Como en las entregas previas, podíamos usar tanto las almas rojas como distintos materiales para mejorar la vestimenta (la defensa), la katana (el ataque) o el guantelete Oni (la velocidad de absorción de almas) de Musashi. Además, también podemos equipar amuletos que otorgan distintos beneficios y se pueden mejorar (con las mentadas ofrendas). Incluso desbloqueamos distintos trajes para el protagonista, pudiendo cambiar su vestimenta y capa. Como curiosidad, cada vez que tenemos los materiales necesarios para mejorar algo, un mensaje en pantalla nos lo avisa; un buen detalle.

Pero la cosa no termina ahí, pues descubrimos que Onimusha: Way of the Sword también incluye un árbol de habilidades en el que podemos invertir distintos recursos para ganar o mejorar las acciones de combate. Cosas como el desvío (L1 + X) o el modo ígneo que aparecen en la demo, son en realidad habilidades desbloqueables; quizás por eso sentimos desde un primer momento que el juego era más desafiante. Y por supuesto también era posible mejorar y aprender nuevas técnicas relacionadas con el bloqueo y el Issen, uno de los movimientos característicos de los Onimusha. Todo este conjunto de mejoras y desbloqueables dan más sentido a la exploración, pues los recursos necesarios para aumentar las habilidades de Musashi se pueden encontrar si exploramos a fondo los escenarios y nos enfrentamos a algunos de sus desafíos opcionales.

En esta sección también desbloqueamos un nuevo armamento Oni, que son una clase de armas especiales que actúan de forma similar a la magia de los anteriores Onimusha. De hecho, el arma no era otra que una espada de doble filo que creaba torbellinos, similar al arma de viento de los juegos originales. Y, de nuevo, volvimos a comprobar la importancia de la interacción con los escenarios: si usábamos el ataque cerca de una antorcha, se transformaba en un dañino tornado de fuego. Mientras explorábamos la zona abierta también nos topamos con una cara conocida entre los enemigos: los bazuu, unos lagartos con pinchos que ruedan a toda velocidad.

La gracia es que en Onimusha: Way of the Sword, si bloqueamos su ataque en el momento justo, salen despedidos contra otros Genma cual peonza, lo que los convierte en un recurso tan peligroso como útil durante los combates. Lo cierto es que me lo estaba pasando tan bien en esta zona que me habría gustado explorar más, pero el tiempo apremiaba, así que completé los objetivos principales y llegué al siguiente jefe: Rasho-gan, un Genma que se hacía pasar por dios y atendía las plegarias de los habitantes de formas muy macabras. Su diseño visual es chulísimo, con un montón de brazos cubriendo su cuerpo. Y el combate me pareció uno de los puntos álgidos de la sesión, pues tenía un gran repertorio de movimientos que invitaba a sacar partido de todas las habilidades de Musashi: el parry, la esquiva... incluso el arco.

Además, el combate ofrecía un nivel de desafío bastante interesante. Sin ser dificilísimo, era la clase de jefe que te obliga a conocer bien sus mecánicas y puede que mueras en los primeros intentos, pero, cuando le pillas el truco, le puedes derrotar sin demasiados problemas... aunque eso no hizo que el combate fuese menos intenso. Tras derrotarle, conseguimos una nueva habilidad que transformaba los brazos de Musashi y les daba aspecto de Onimusha. Esta habilidad se utilizaba pulsando al mismo tiempo los botones triángulo y círculo y, como el arco, tenía usos tanto dentro como fuera del combate.

En combate, servía para romper la defensa de los enemigos con escudo o que se protegían más de la cuenta, mientras que también se usaba para destrozar unas barreras demoníacas que impedían el acceso a ciertas zonas. Todo apunta a que a lo largo de Onimusha: Way of the Sword iremos obteniendo más habilidades de este estilo, invitándonos a regresar sobre nuestros pasos para abrir caminos que antes estaban bloqueados, como era el caso de estos poderosos brazos. Gracias a la nueva habilidad, pudimos entrar a una sección de la zona abierta en la que era necesario navegar a través de una miasma carmesí, lo que nos obligaba a buscar a toda prisa escaleras con las que subir a los tejados para recuperar el aire. Sobra decir que no era buena idea luchar contra los Genma en mitad de la niebla.

Al destrozar unas protuberancias con forma de flor, logramos despejar la zona e ir abriéndonos camino hasta el final de la sesión, que concluía con el tercer jefe: Byakue. A diferencia de los anteriores enemigos, se trataba de una criatura que destacaba por su enorme velocidad y ataques impredecibles. Fue un combate de lo más intenso que logré superar al primer intento, pero con la vida bajo mínimos y habiendo agotado todos los objetos curativos. Terminada la demo principal, que jugamos en PS5, llegó el momento de probar la versión de Onimusa: Way of the Sword para Nintendo Switch 2.

En este caso, la prueba tenía lugar en un espacio de entrenamiento donde podemos practicar las distintas mecánicas de combate y volver a enfrentarnos a los jefes ya derrotados. Señalar también que sólo pudimos probarlo en modo portátil. Y todo apunta a que va a ser una versión muy sólida, como ya lo fueron Resident Evil Requiem y Pragmata en Nintendo Switch 2. Se ve realmente bien, aun con los inevitables sacrificios realizados para "encajarlo" en la consola híbrida.

Lo más destacable es que, al contrario que los otros dos juegos de Capcom, Onimusha incluye dos modos visuales: uno nos permite desbloquear el framerate y el otro lo fija a 30fps. Me sentí más cómodo con el primero, principalmente por haber pasado tres horas jugando a 60fps en la versión de PS5, pero el hecho de que esta prueba estuviese confinada a un espacio cerrado me hace sospechar que el rendimiento podría resentirse en las zonas abiertas (aunque puede que exista alguna mejoría al jugar en modo TV; tendremos que esperar a la versión final para ver qué tal rinde en todos los formatos y versiones). También hay que destacar que la versión de Onimusha para Nintendo Switch 2 nos da la opción de jugar usando controles por movimiento, pudiendo mover el Joy-Con derecho en distintas direcciones para realizar ataques rápidos y fuertes, así como apuntar el arco Oni usando el giroscopio. No es el método de control más preciso (en el caso de la katana), pero siempre se agradece que den estas opciones.

No me puedo ir sin destacar dos aspectos de Onimusha: Way of the Sword: por un lado, las animaciones de Musashi. Si habéis jugado a la demo ya lo habéis visto, pero es una absoluta chaladura lo que Capcom ha hecho con el samurái; la cantidad de animaciones diferentes que tiene el personaje, dependiendo de su posición respecto al enemigo, es gigantesca (uno nunca se cansa de verle bloquear ataques que llegan por la espalda). Y lo mismo aplica a las animaciones faciales: Musashi es muy expresivo, algo que se refleja constantemente en su rostro con toda clase de convincentes gestos, así como con otros detalles como las gotas de sudor que lo recorren cuando se esfuerza. Es tan realista que, por momentos, parece que estemos viendo a una persona de verdad... más concretamente, a Toshiro Mifune, el legendario actor japonés en el que se basa su cara.

Y el otro aspecto a destacar... es el propio Musashi. En esta sesión quedó claro que es un personaje que destila carisma, es bastante sinvergüenza y un poco graciosete, pero también es muy noble y siempre está dispuesto a defender a los inocentes. Es complicado llenar el hueco de protagonista en sagas como Onimusha (y si no, que se lo digan a Jubei Yagyu), pero creo que Musashi va a estar a la altura y va a gustar mucho. Lo único que no termina de convencerme de Onimusha: Way of the Sword es el diseño visual de los escenarios; los veo muy grises, muy apagados, lo que les confiere un aspecto un poco aburrido.

Y me sorprende porque un Japón feudal con samuráis, demonios y magia da pie a hacer escenarios más potentes y llamativos. En cualquier caso, esto no deja de ser una pequeña parte del juego, así que Onimusha: Way of the Sword todavía tiene la oportunidad de sorprendernos en ese y otros muchos aspectos. Ya "estaba dentro" de esta nueva entrega y no necesitaban convencerme, pero, tras jugar a esta demostración, Capcom ha conseguido lo imposible: que esté deseando que se pasen las vacaciones para poder desenfundar la katana de nuevo. Género Acción, Aventura Compañía Capcom Pegi 18 Número de jugadores 1 Multijugador No Idioma de los textos Español Idioma del audio Español Idioma de los subtítulos Español