Los más cínicos dicen que la IA es una solución que busca un problema. No sabemos si es así, pero podemos destacar que hay una lista de problemas que esperan solución, y que la IA tal vez no sea la respuesta. Hoy se trata de la supervisión remota de un examen de ingreso a la universidad. Ocurrió en el examen anual de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la más grande y prestigiosa de ese país.
El periódico El País explica que la UNAM admitirá poco más de 50.000 estudiantes este año, pero la mitad de esas vacantes son para quienes tienen asegurado su lugar por haber asistido a alguna de las 14 escuelas secundarias preparatorias de la UNAM. Las vacantes restantes, que este año serán menos de 22.000, son para los que obtengan las mejores calificaciones en el examen de ingreso anual. Como se puede esperar, es un examen muy competitivo porque este año se presentaron más de 160.000 solicitantes. Con apuestas tan elevadas, resulta fácil que cualquier oportunidad para hacer trampa se vea como algo irresistible.
Con esto en mente, uno podría preguntarse por qué la UNAM decidió que este era el examen en que utilizaría la IA para decidir si la supervisión remota era buena idea. La respuesta a esa pregunta no quedó en claro, aunque sí quedó confirmado que las cosas no salieron especialmente bien. La tecnología no logró evitar las trampas Para proteger la integridad del examen la UNAM recurrió a dos programas de software : LockDown, un navegador publicado por la compañía Respondus, que básicamente impide que la computadora de un usuario haga cualquier otra cosa que no sea el examen mientras éste dure; y el segundo programa era de Territorium, un software con IA que prometía monitorear a los candidatos con la webcam para asegurarse de que no hicieran trampa. Tal parece que ninguno de los dos programas fue 100% efectivo.
Varios medios informaron sobre la debacle que siguió, pero quien mejor lo muestra es NPR , con un informe que comienza con los manifestantes en la UNAM de Ciudad de México, clamando “Exigimos honestidad, no inteligencia artificial”. Y tal vez tengan razón, porque en los cinco años anteriores solamente el 0,9% de los participantes obtuvo 110 puntos o más en el examen, pero en el examen remoto el porcentaje ascendió a 5,5%. Es entendible que casi todos protestaron de inmediato. Los estudiantes estaban furiosos y un experto calculó que al menos la mitad de los candidatos había hecho trampa.
La UNAM designó a un comité de expertos para analizar lo sucedido. El comité entregó su informe esta semana, y ni Respondus ni Territorium salieron bien parados. El comité recomendó llevar a cabo un “examen de control” para verificar las calificaciones de los estudiantes que obtuvieron su vacante mediante el examen remoto y para todo el que habría obtenido su vacante entre 2021 y 2025. Eso significa algo así como 58.000 estudiantes, un tercio de los que hicieron el examen original y que ahora tendrán que volver a presentarse, y esta vez (como era previsible) el examen será presencial.