Camagüey, la provincia más extensa de Cuba, se erige como un destino turístico de contrastes, donde la historia colonial se funde con paisajes de ensueño. Presentada por el Ministerio de Turismo (Mintur) de Cuba como un polo de gran diversidad, su propuesta integral abarca desde el patrimonio cultural de su capital hasta las playas vírgenes del archipiélago. El principal atractivo de la ciudad de Camagüey es su Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2008. Este núcleo de 54 hectáreas es famoso por su trazado urbano único en el Caribe, un laberinto de calles sinuosas, callejones y plazas irregulares concebido, según la leyenda, para confundir a los piratas que asediaban la antigua villa.
Este diseño, más propio de una medina árabe que de una ciudad colonial hispanoamericana, es un ejemplo excepcional de urbanismo medieval europeo trasladado a América. El paseo por sus calles adoquinadas revela un conjunto arquitectónico armónico donde conviven edificios neoclásicos, eclécticos, art déco y neocoloniales, con sus imponentes iglesias barrocas como la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, la más importante de la ciudad, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, famosa por sus catacumbas. Plazas como la de los Trabajadores, la del Carmen o la de San Juan de Dios son paradas obligatorias donde disfrutar de la vida cotidiana y el arte local. De hecho, la Plaza del Carmen alberga el taller de la reconocida artista Martha Jiménez, famosa por sus esculturas de personajes populares como Las Cotorras.
Más allá de su riqueza urbana, Camagüey es la puerta de entrada a dos de los mayores archipiélagos de Cuba: al norte, Sabana-Camagüey, conocido como Jardines del Rey, y al sur, Jardines de la Reina. Sus principales destinos playeros son Playa Santa Lucía, en Cayo Sabinal, y Cayo Cruz, que atraen a los turistas con sus aguas cristalinas y fina arena. Estos espacios, junto a los paisajes naturales de la Sierra del Chorrillo o la historia de Guáimaro, donde se firmó la primera constitución cubana, complementan una oferta que busca satisfacer tanto al viajero de sol y playa como al amante de la historia y la naturaleza. Con una historia hotelera que se remonta a las posadas del siglo XIX y que se consolidó con el desarrollo de playa Santa Lucía en los años 70, Camagüey se presenta como un destino que, sin perder su auténtica alma cubana, se adapta a las demandas del turismo internacional más diverso. mem/rfc