Bogotá — Llegó el día en el que abogado de derecha Abelardo De la Espriella asumirá la presidencia de Colombia. Recibirá un país sobreendeudado, con dificultades para expandir su economía, con una sociedad polarizada y con un expresidente que alardea de logros de su mandato como la reducción de la pobreza y las mejoras de la tasa de desempleo. Gustavo Petro le entregará un país con desafíos fiscales derivados del aumento del costo de la deuda pública y la necesidad de ajustar las cuentas del Estado, de acuerdo con analistas económicos y miembros de su equipo de gobierno. Críticas en el empalme El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, cuestionó el manejo de las finanzas públicas durante el gobierno de Gustavo Petro y aseguró que la nueva administración buscará corregir ese rumbo mediante una estrategia enfocada en el control del gasto y el crecimiento económico. “El gobierno de Petro logró estallar la deuda pública de Colombia a punta de derroche fiscal e irresponsabilidad en el manejo de la regla fiscal”, afirmó Restrepo.
A lo cual agregó que “el resultado es que hoy Colombia tenga más deuda pública que en pandemia”. Y recordó que “Colombia la había bajado en 2022 luego de pandemia y el gobierno Petro nos sobreendeudó y aumentó el déficit en más de 10 veces”. El vicepresidente electo añadió que “con Abelardo De la Espriella vamos a corregir este desorden con menos gasto público, atacando la corrupción y evasión y con más crecimiento”. Petro defiende su gestión económica y culpa a Restrepo (exministro de Hacienda de Iván Duque) de la deuda que tenía la Nación con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
Según el saliente mandatario Restrepo le dejó “COP$70 billones de deuda”, una cifra que ha sido refutada por el propio exministro y hoy vicepresidente quien le recuerda que “Petro generó casi COP$50 billones de déficit por su decisión de no subir el precio del ACPM desde el inicio de su gestión”. Deuda más cara A ese panorama se suma el diagnóstico presentado por Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, quien advirtió que el costo de financiamiento del Gobierno alcanzó máximos de casi dos décadas. Según el economista, “en junio, el cupón promedio de la deuda pública, que no es más que la tasa de interés que paga el Gobierno por su financiación, alcanzó su nivel más alto en 17 años”. Precisó que la tasa llegó a 8,74%, “en medio de las altas fragilidades fiscales que enfrenta el país y de las operaciones de manejo de deuda implementadas por el Gobierno saliente”.
Pérez explicó que el incremento del costo de la deuda se consolidó desde mediados de 2025. “Desde junio de 2025, el cupón promedio de la deuda pública encaminó una tendencia creciente. El quiebre coincidió con el momento en el que el Gobierno suspendió la Regla Fiscal y aceleró de forma importante la emisión de deuda local para atender las presiones de liquidez que enfrentaba”, señaló. El director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá indicó que el aumento en la emisión de deuda interna, el deterioro de la prima de riesgo país, las operaciones de manejo de deuda y el deterioro en las expectativas de inflación también incidieron en el mayor costo de financiamiento. “Como consecuencia de este accionar, la nueva administración recibe el costo de financiación pública en máximos desde 2009”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que “el ajuste fiscal no solo deberá basarse en aumentos de ingresos y/o reducciones de gasto, sino también en una estrategia que permita reducir el costo de financiación”.
Entre las alternativas planteadas, Pérez señaló que “con un menor cupón para la deuda externa, el Gobierno debería reactivar el financiamiento externo con multilaterales, créditos directos con banca comercial y/o emisión de bonos externos que permita reducir el cupón total de la deuda pública”. También indicó que “un incremento técnico y concertado del salario mínimo y la consolidación fiscal ayudarían a reducir las expectativas de inflación y la prima de riesgo país en simultáneo, situación que llevaría a un menor costo de financiamiento”. Finalmente, concluyó que “una vez más queda en evidencia que se requiere un ajuste fiscal integral, que además esté acompañado de políticas macroprudenciales. De no realizarse, las tasas de interés internas seguirán presionadas al alza, afectando las decisiones de consumo e inversión del país”.
Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital, coincidió en que el principal desafío económico de la nueva administración será el frente fiscal. “Sin ninguna duda, el mayor reto económico que enfrentará el gobierno de Abelardo De la Espriella es el ajuste de las cuentas fiscales”, afirmó. El economista agregó que ese desafío deberá enfrentarse “en un entorno en el cual incluso se requieren mayores recursos públicos para poder recuperar y arreglar sectores estratégicos que han tenido un marcado deterioro en los últimos años, como el sector salud, el sector de energía. Inclusive, el fuerte deterioro que hemos visto en seguridad, que necesitará seguramente mayores recursos también". Velandia destacó que el anuncio de iniciar el ajuste por el lado del gasto público representa una señal positiva. “El gobierno ya ha anunciado que el primer esfuerzo será a través del gasto público, lo cual es muy bienvenido”, afirmó.
Añadió que “la mayor parte de economistas, incluyéndome, esperamos que haya un gran esfuerzo por el lado del gasto, sobre todo después del fuerte incremento que hemos visto en los últimos años en contratación, en nómina estatal, en proliferación de subsidios. Eso hay que moderarlo, regularlo, reenfocarlo”. Según el economista, un mayor compromiso con la disciplina fiscal también tendría efectos sobre el costo del endeudamiento. “La mayor confianza que se puede generar hacia los mercados y hacia los inversionistas debería permitir, en nuestra opinión y según nuestras estimaciones, que el país se ahorre casi un punto del PIB en pago de intereses, simplemente por mostrar por parte del gobierno una mayor responsabilidad fiscal”. Velandia agregó que “todo esto también implicará seguramente un esfuerzo por el lado del ingreso” y consideró que “una reforma tributaria por el lado del ingreso tendrá que venir en algún momento por la cantidad de necesidades que tiene el país”.
A su juicio, “el gran reto será equilibrar la necesidad de un ajuste público con la también necesidad de que el país crezca a mayores tasas de crecimiento, que el PIB crezca de manera importante en los próximos años, y que podamos fortalecer la inversión y tener, sobre todo, un crecimiento económico más sostenible”. Recibe avances sociales Mientras los analistas y el equipo del gobierno entrante ponen el foco sobre la situación fiscal, las cifras oficiales muestran una evolución favorable en algunos indicadores sociales. De acuerdo con el DANE, la pobreza monetaria nacional se redujo a 28,0% en 2025, frente al 31,8% registrado en 2024, una disminución de 3,8 puntos porcentuales. Esto significó que 1,98 millones de personas dejaron de estar en condición de pobreza monetaria entre un año y otro.
Hay que precisar que parte de la reducción se le atribuye al efecto rebote tras la pandemia del Covid-19. La pobreza monetaria extrema también descendió, al pasar de 11,7% en 2024 a 9,6% en 2025, equivalente a una reducción de 2,1 puntos porcentuales y a cerca de 1,13 millones de personas que superaron esa condición. El DANE informó además que el coeficiente de Gini disminuyó de 0,551 a 0,531, reflejando una mejora en la distribución del ingreso. La entidad señaló que la reducción de la pobreza estuvo asociada al crecimiento del ingreso real de los hogares.
El ingreso per cápita de las personas pobres aumentó 13,6% en términos reales, mientras que el de la población en pobreza extrema creció 14,6%. Los mayores incrementos correspondieron a los ingresos laborales, seguidos por las transferencias monetarias y otros ingresos corrientes. La entidad también indicó que en 2025 la línea de pobreza monetaria nacional se ubicó en COP$482.041 mensuales por persona y la línea de pobreza monetaria extrema en COP$238.498 mensuales por persona. ¿Cómo quedó el desempleo? En materia laboral, el DANE reportó que la tasa de desempleo se ubicó en 8,0% en junio de 2026, frente al 8,6% registrado en el mismo mes del año anterior.
Con ese resultado, Colombia alcanzó la menor tasa de desocupación para un mes de junio desde el inicio de la serie comparable del DANE en 2001. Los críticos advierten que la reducción del desempleo es artificial pues responde a una alta contratación estatal y no al sector privado. “Empleo militante se le conoce a eso”, dijo Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda en el gobierno de Juan Manuel Santos, quien aseguró que esa fue una estrategia del saliente presidente para inclinar la balanza a su favor durante las elecciones. La creación de empleo estuvo impulsada principalmente por las actividades de Administración pública, educación y atención de la salud, seguidas por Comercio y reparación de vehículos y Alojamiento y servicios de comida, que fueron las ramas económicas que más contribuyeron al aumento de la población ocupada frente a junio de 2025. En contraste, Actividades financieras y de seguros y Suministro de electricidad, gas, agua y gestión de desechos registraron reducciones en el número de ocupados.
Tras conocerse el dato de empleo, el presidente saliente Gustavo Petro destacó el resultado. “Se trata de uno de los mayores logros de la historia económica de Colombia. En medio del estancamiento económico mundial y las guerras, Colombia es el tercer país de la OCDE que más bajó su tasa de desempleo”, afirmó.