El país anfitrión cerró la competencia con 46 medallas de oro, 37 de plata y 67 de bronce, para un total de 150 preseas. La cifra de 46 títulos dorados adquiere todavía mayor significado cuando se observa la trayectoria. El país había conseguido 35 oros en San Salvador 2002 y 31 en Mayagüez 2010, sus mejores actuaciones hasta ahora. Esta vez no solo volvió a superar las 30 coronas: estableció un nuevo techo con una diferencia considerable.
El resultado habla de una delegación que encontró victorias en diferentes disciplinas y que tuvo en el atletismo, el boxeo y el voleibol algunos de sus grandes pilares. El boxeo sumó siete medallas de oro; el atletismo también aportó títulos importantes, mientras las Reinas del Caribe reafirmaron su dominio regional al conquistar por séptima ocasión consecutiva el campeonato centroamericano y caribeño. Las 150 preseas son el resultado visible de años de preparación, inversión, sacrificios y trabajo de atletas, entrenadores y federaciones. Ahora comienza el desafío verdaderamente importante: que este resultado no quede reducido a una celebración pasajera.
El cuarto lugar y los 46 títulos deben convertirse en referencia para evaluar lo que funciona, identificar las disciplinas con mayor potencial y construir las condiciones para que la próxima generación pueda ir todavía más lejos. Santo Domingo 2026 termina con una certeza: República Dominicana no mira el podio regional desde lejos. Está entre los cuatro mejores y ha elevado su propio techo histórico. car/mpv