Diego Olivera se sincera sobre su matrimonio de 25 años y su carrera: “El ego es el peor compañero”

Diego Olivera se sincera sobre su matrimonio de 25 años y su carrera: “El ego es el peor compañero”

Con más de cuatro décadas de trayectoria, Diego Olivera sigue demostrando que el verdadero éxito no se mide por la fama, sino por la congruencia con la que se vive la profesión. Lejos de los escándalos y de la necesidad de llamar la atención, el actor apuesta por el respeto, la disciplina y la excelencia como los pilares que le han permitido mantenerse vigente en una industria en constante transformación. En nuestra charla para TVyNovelas el pódcast, el protagonista abre su corazón para hablar del personaje más complejo que ha interpretado recientemente, de la fortaleza de su matrimonio con Mónica Ayos tras 25 años juntos y de la filosofía de vida que lo mantiene pleno. Con la sinceridad que lo caracteriza, también reflexiona sobre el ego, la familia y el consejo que le daría al niño que soñaba con convertirse en actor. ¿Cuál podría ser la clave de la permanencia de Diego Olivera en esta industria?

El respeto es fundamental hacia el público, hacia uno principalmente, hacia tus compañeros, hacia la industria que va mutando, hacia ustedes que hacen su trabajo, todos lo hacemos, a veces un poco mejor, un poco peor, más presionados, menos presionados, pero me parece que pasa por gestionar eso, por gestionar que el mundo se sigue moviendo y necesitamos siempre tratar de no bajar la vara, de tener la vara lo más alta posible. Siempre, cualquier cosa que hagamos, tratar de trabajar con excelencia, sin tiempo incluso, porque eso, las excusas, como dicen, no se televisan. ¿En tantos años de trayectoria hubo alguna propuesta lo suficientemente seductora para tomar un atajo? De todo, prioricé mi trabajo, yo soy actor, yo dije: “Si yo quiero que me respeten, yo los tengo que respetar, y si yo quiero respetar mi profesión, la tengo que respetar”. Yo he estado internado y ustedes ni seenteraron.

Tuve una infección urinaria donde terminé internado hace como un año aquí en el Hospital Ángeles y estuve un rato y yo podía haber hecho un zafarrancho con eso. Es grave estar internado, es feo estar internado, no está bueno, entonces eso vívelo con tu gente, no hace falta estar subiendo y publicándolo como para que el ego también se sienta un poco mejor. ¿Cómo lidias con el ego? El ego tiene que estar, la autoestima tiene que estar, o sea, la autoestima tiene que estar en cualquiera de todos nosotros. Todos la tenemos y la tenemos que conservar y cuidar, el tema aquí es cuando nos mareamos con esa autoestima y el ego habla más fuerte.

El ego es el peor compañero del actor que puedes tener, o sea, tu propio ego es lo peor. Tú te tienes que reír de lo que haces, también te tienes que poder ver vulnerable en lo que haces. ¿Cómo te desprendes de un personaje tan duro? Es uno de los personajes que más disfruté, porque, y esto lo digo con total responsabilidad, sin ego, justamente no tenía que estudiar, o sea, lo entendía por dónde iba Eugenio y no tenía nada que ver conmigo. AI no tener nada que ver conmigo, llegaba a la casa y sabía perfectamente que Diego aterrizó en un instante, porque en lo que menos me quiero parecer es a Eugenio, aunque hay cosas de Eugenio que me encantan, pero como actor, como actor me encantan. ¿En qué momento estás de tu vida?

Plenamente feliz. La felicidad no quiere decir que no tenga inconvenientes en el sentido de que no tenga que seguir preocupado por mis finanzas, por la continuidad laboral, por la continuidad laboral de mishijos, de mi esposa, de que gocemos de buena salud siempre...miedos latentes. Pero en líneas generales soy muy feliz y muy agradecido, no solo por mi trabajo, sino por la familia que tengo, por los amores que tengo. ¿Cómo se preserva una relación tan sólida después de 25 años? Una de las cosas que hablo mucho con mi mujer, Mónica, es no negociar la felicidad, si yo la hago infeliz, y viceversa, es bye.

Eso sí, no confundir ciertas frustraciones, rutinas y demás con un desamor. Por ejemplo, hay una frase que digo todo el tiempo: “No confundas rutina con armonía”. Si una situación es armónica, es preciosa también. No es menos erótica una situación armónica; la rutina sí, la rutina es poco erótica. ¿Cuál es el mejor consejo que te dieron tus papás y que les diste a tus hijos?

El respeto, sin duda, siempre me sentí muy respetado por mis papás. Ser amoroso, creo que ahí está la síntesis. ¿Qué le dices a ese Diego que empezó su carrera siendo niño? La que te espera hermano, la que te espera, porque para todo tuve que trabajar, incluso para tener una familia, o sea, para todo, no me regalaron nada, nada. La vida es hermosa, es difícil también, superdifícil, y le digo eso al de ocho años: “Aguanta vara, hermano”.

Una de las cosas que hablo mucho con mi mujer, Mónica, es no negociar la felicidad, si yo la hago infeliz, y viceversa, es bye. Eso sí, no confundir ciertas frustraciones, rutinas y demás con un desamor. Por ejemplo, hay una frase que digo todo el tiempo: “No confundas rutina con armonía”. Si una situación es armónica, es preciosa también.

No es menos erótica una situación armónica; la rutina sí, la rutina es poco erótica. El respeto, sin duda, siempre me sentí muy respetado por mis papás. Ser amoroso, creo que ahí está la síntesis. La que te espera hermano, la que te espera, porque para todo tuve que trabajar, incluso para tener una familia, o sea, para todo, no me regalaron nada, nada.

La vida es hermosa, es difícil también, superdifícil, y le digo eso al de ocho años: “Aguanta vara, hermano”.