En Occidente, muchos fans acusan a Wargaming de ser pro rusa, pero te sorprenderá saber a quién apoyan realmente en el conflicto entre Rusia y Ucrania

En Occidente, muchos fans acusan a Wargaming de ser pro rusa, pero te sorprenderá saber a quién apoyan realmente en el conflicto entre Rusia y Ucrania

Los jugadores aficionados a los juegos World of Tanks y World of Warships tienen una broma recurrente cada vez que Wargaming introduce o mejora alguna de las líneas de vehículos de la U.R.S.S.: para ellos, los desarrolladores padecen lo que se conoce como el "Russian Bias", o dicho coloquialmente, que tienen favoritismo pro ruso en el juego. Si bien esa afirmación es debatible dentro de lo que es el diseño del juego, no es por las razones que piensan muchos, que son pro rusos por el hecho de ser un estudio nacido en Minsk (Bielorrusia). La realidad es una muy distinta, pues el caso es que ellos siempre se han mostrado en contra de lo que la Federación Rusa lleva haciendo desde 2022 con el inicio de la "operación especial" (la guerra, vamos) que inicio Putin para "liberar" Ucrania. Y la situación escalo de tal forma a nivel interno que la marca Wargaming dentro de las fronteras de Bierlorrusia y la Federación Rusa fue reabsorbida, rebautizada, y su mejor juego clonado pero sin poder recibir soporte... porque los desarrolladores se "exiliaron" cuando el Kremlin declaró a la desarrolladora "organización extremista".

De fenómeno postsoviético a enemigo del Kremlin Victor Kislyi fundó Wargaming y convirtió World of Tanks en un gigante del espacio postsoviético: 75 millones de cuentas registradas en diciembre de 2013 y 375 millones de euros de facturación en 2014, cifras que llegaron a colocar a la compañía como el tercer mayor negocio online de la región. Ese crecimiento se apoyó, en parte, en el propio Estado ruso, con la Sociedad Histórico-Militar Rusa respaldando el juego y el Ministerio de Defensa elogiándolo abiertamente. La invasión de Ucrania rompió esa relación. Wargaming despidió a su director creativo por mostrar apoyo público a la guerra, y solo dos días después de que empezara la invasión, la propia empresa se posicionó del lado contrario: su oficina de Kiev donó un millón de dólares a la Cruz Roja ucraniana.

El golpe final llegó el 4 de abril de 2022, cuando Wargaming cortó todos sus vínculos con Rusia y Bielorrusia tras ser declarada "empresa hostil" por el gobierno bielorruso. Tuvieron que vender sus activos al empresario ruso Malik Khatazhayev justo antes de que entraran en vigor las sanciones. La operación no le reportó ningún beneficio: asumió pérdidas equivalentes a 240 millones de euros y vio caer un tercio sus ganancias de 2021. De esa ruptura nació algo poco habitual: dos juegos gemelos que ya no se hablan.

World of Tanks siguió su camino fuera de Rusia y Bielorrusia, mientras que Khatazhayev, a través de Lesta Games, creó un clon llamado Mir Tankov, que conserva el motor y la mecánica originales pero ya no recibe actualizaciones ni comparte nada con el equipo de Wargaming. Pero el conflicto no terminaba aún y escalaría más en 2025. Anteriormente, en octubre de 2023, Wargaming había lanzado una campaña benéfica que recaudó más de un millón de dólares vendiendo paquetes temáticos ucranianos dentro del juego, destinados a financiar unidades móviles de cuidados intensivos en Ucrania. Lesta Games se desmarcó públicamente asegurando que sus proyectos son apolíticos.

Pese a ello, la Fiscalía General rusa presentó ante un tribunal artículos de prensa como prueba de "actividad extremista", y el 3 de junio de 2025 un tribunal de Moscú declaró a Kislyi y a Khatazhayev miembros de una organización extremista, ordenando la confiscación de los activos de Lesta Games. Ser declarado "organización extremista" en Rusia no es una etiqueta simbólica: implica la prohibición legal de operar en el país y la confiscación estatal de activos, la misma categoría que Rusia aplicó a Meta tras 2022. Un diputado de la Duma llegó a comparar el caso con el de Instagram para dejar claro que jugar no convierte a nadie en cómplice, un gesto que revela hasta qué punto la maquinaria legal rusa había llegado a rozar a millones de jugadores de un juego de tanques. Para Kislyi, que lleva años sin activos en Rusia, la sentencia tiene un alcance más simbólico que práctico.

Para Lesta, con sede en San Petersburgo, determina directamente su futuro. World of Tanks sigue vivo hoy fuera de Rusia y Bielorrusia, aunque lejos ya de sus mejores cifras: las estimaciones actuales rondan los 9 millones de jugadores activos, frente a los 75 millones de cuentas registradas de 2013. Un descenso que responde tanto al paso de los años como a la pérdida de dos de sus mercados históricos, ahora convertidos, sobre el papel, en territorio hostil para su propio creador. En 3DJuegos | El mapa interactivo del eclipse del 12 de agosto.

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