Bloomberg — El “rostro de Ozempic” podría dar origen a la próxima tendencia de la K-beauty. La biotecnológica surcoreana L&C Bio Co. planea lanzar un estimulador dérmico inyectable elaborado a partir de grasa humana donada para recuperar el volumen perdido en el rostro, con la apuesta de que la demanda de soluciones cosméticas vinculadas a los populares medicamentos para bajar de peso impulse su próxima etapa de crecimiento. L&C, pionera en el uso de tejido humano donado en estimuladores dérmicos de K-beauty, desarrolló la tecnología hace unos cinco años, dijo su CEO, Lee Whan Chul, en una entrevista. La compañía tiene patentes sobre esta tecnología en Corea del Sur, Estados Unidos y China.
Corea del Sur ha convertido repetidamente procedimientos cosméticos de nicho en tendencias globales de belleza, desde los tratamientos para lograr una piel de aspecto cristalino hasta los tratamientos faciales con esperma de salmón y el tratamiento insignia de L&C basado en tejido humano, Re2O. La próxima ola podría pasar de mejorar la calidad de la piel a recuperar el volumen del rostro y el cuerpo, algo para lo que está diseñado el nuevo producto de L&C Bio. A diferencia de Re2O —que apunta a mejorar la calidad de la piel y reducir las arrugas mediante tejido cutáneo donado—, el nuevo tratamiento procesa grasa donada para convertirla en una matriz extracelular que actúa como una estructura de soporte. Esto permite que las propias células grasas del paciente vuelvan a poblar las zonas tratadas y recuperen el volumen perdido de forma natural.
Lee considera que el producto, cuyo nombre provisional es MegaAdipoECM, podría tratar las mejillas hundidas y la flacidez conocidas como “rostro de Ozempic” entre los usuarios de medicamentos GLP-1. Al mismo tiempo, ofrecería una alternativa biológica a los implantes mamarios de silicona, cuyos riesgos para la salud a largo plazo incluyen la rotura. La comercialización se estancó porque la legislación surcoreana clasificaba la grasa donada como residuo médico, lo que impedía a las empresas reutilizarla. Eso cambió este año, después de que los legisladores legalizaran la práctica.
L&C espera lanzar el producto después de un período de transición de un año, probablemente a fines de 2027. “Ya habíamos desarrollado por completo la tecnología, pero los obstáculos regulatorios nos obligaron a evaluar la posibilidad de fabricar en Singapur o Estados Unidos, donde recibimos propuestas locales”, dijo Lee. “Ahora que podemos fabricar directamente en nuestras instalaciones nacionales, podemos llevar el producto al mercado mucho más rápido sin incurrir en costos adicionales de materias primas”. El cambio legal podría impulsar las ganancias porque la grasa donada, que antes representaba un costo de eliminación, se convertirá en una materia prima prácticamente gratuita, dijo Mi Hyun Kim, analista de Morgan Stanley. La firma apunta a alcanzar ingresos de 1 billón de wones (más de US$700 millones) en 2030 en toda su plataforma de tejidos humanos, impulsada por Re2O. Se espera que el mercado mundial de rellenos dérmicos más que se duplique y alcance los US$17.000 millones para 2035, según Precedence Research.
Asia lidera la expansión, impulsada por el fuerte aumento de la demanda de tratamientos faciales no quirúrgicos y por el rápido envejecimiento de la población. El segmento de recuperación de volumen está actualmente dominado por grandes empresas tradicionales de rellenos y bioestimuladores, entre ellas AbbVie Inc., fabricante de Botox. En Estados Unidos, Renuva —un inyectable que reemplaza gradualmente la pérdida de grasa asociada con la edad utilizando la propia grasa del paciente— se ha vuelto popular entre los aficionados a la belleza. Aun así, es probable que la tecnología también reavive el debate sobre el uso de material humano donado —incluidos tejidos y ahora grasa— en procedimientos cosméticos.
Los críticos sostienen que comercializar las donaciones podría desalentar las donaciones altruistas y desviar un material escaso que podría destinarse a víctimas de quemaduras y pacientes traumatológicos. Lee, en cambio, afirma que los donantes dan su consentimiento explícito para el uso estético y que la escasez está sobredimensionada. “Celebramos cualquier iniciativa que permita reforzar las regulaciones y las directrices”, dijo Lee. “Eso aportaría mayor claridad, ayudaría a despejar malentendidos y nos permitiría expandirnos a nivel global”.