Invertir en una economía que envejece: menos crecimiento y oportunidades para los mercados

Invertir en una economía que envejece: menos crecimiento y oportunidades para los mercados

Bloomberg Línea — El envejecimiento de la población está transformando la economía mundial. La menor natalidad y el aumento de la esperanza de vida reducirán el crecimiento potencial de muchas economías, pero también impulsarán cambios en el consumo, la inversión y la estrategia de las empresas durante las próximas décadas. UBS sitúa la demografía entre las cinco grandes fuerzas estructurales que marcarán la inversión a largo plazo. Según sus analistas, “el envejecimiento de la población es un viento en contra estructural para el crecimiento económico”, una tendencia que se intensificará a medida que disminuya la población en edad de trabajar y aumente el número de jubilados.

El banco advierte de que el menor crecimiento nominal presionará la rentabilidad de algunos activos, aunque se identifican nuevas oportunidades de inversión vinculadas a la denominada economía de la longevidad. Menos trabajadores, menor crecimiento El principal efecto del envejecimiento se concentra en la oferta de trabajo. A medida que disminuye la población entre 15 y 64 años, la capacidad de crecimiento de las economías también pierde impulso. UBS estima que esta tendencia restará alrededor de 0,8 puntos porcentuales al crecimiento potencial anual del PIB mundial.

El impacto será especialmente intenso en China y la eurozona, mientras que Estados Unidos afrontará un deterioro más moderado. Entre 2025 y 2050, el banco calcula que el envejecimiento reducirá el crecimiento anual de China en torno a 1,2 puntos porcentuales respecto al promedio de 2016-2018. En la eurozona el efecto superará un punto porcentual y en Estados Unidos rondará los 0,8 puntos. Según UBS, “el efecto macroeconómico dominante es un crecimiento más lento de la fuerza laboral, que a su vez lastra el crecimiento potencial de la producción”. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.

El informe señala que una mayor participación laboral de las mujeres, carreras profesionales más largas o una inmigración mejor orientada pueden aliviar parte de la presión sobre el mercado laboral. También, considera que la inteligencia artificial y la automatización podrían elevar la productividad y compensar parcialmente la menor disponibilidad de trabajadores. Sin embargo, UBS concluye que esos factores difícilmente revertirán por completo una tendencia demográfica que considera ampliamente previsible para las próximas décadas. Desafíos y oportunidades para los mercados Las implicaciones trascienden la evolución del PIB.

UBS sostiene que un menor crecimiento potencial también modifica las expectativas de la renta variable al reducir el avance previsto de los beneficios empresariales, aunque se abren oportunidades de inversión. Según el banco, “las acciones pueden enfrentar presión por un crecimiento nominal más lento”, una circunstancia que atribuye al deterioro estructural de la actividad económica. UBS considera que el impacto será especialmente visible en las bolsas de Asia emergente. China continental, Corea del Sur y Taiwán concentran cerca del 70% del universo bursátil emergente y afrontan un deterioro demográfico mucho más pronunciado que otras economías en desarrollo.

En los mercados desarrollados, el banco aprecia un efecto menos severo, gracias al peso de Estados Unidos en los índices globales. Su evolución demográfica continúa siendo más favorable que la de Europa, aunque también apunta hacia una población cada vez más envejecida. La renta fija presenta un panorama menos definido. Una mayor demanda de activos considerados seguros podría contener los rendimientos de la deuda soberana.

Al mismo tiempo, el aumento del gasto en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración presionará las cuentas públicas. UBS considera que ese mayor endeudamiento también podría elevar las primas de riesgo y los tipos de interés a largo plazo. El mercado de crédito tampoco queda al margen. El banco espera un entorno menos favorable para la deuda corporativa, especialmente en los segmentos de menor calidad, donde un crecimiento económico más débil podría dificultar la generación de ingresos y la refinanciación.

UBS no es el único que ve nuevas opciones. Eli Lee, estratega jefe de inversiones, y Yap Kim Leng, economista en jefe del Banco de Singapur, creen que “la actual tendencia estructural de envejecimiento creará importantes oportunidades e impulsará una transformación significativa de la economía mundial”. Su análisis estima que la denominada economía de la longevidad crecerá desde US$3 billones en 2025 hasta US$5,4 billones en 2034, impulsada por una población con mayor esperanza de vida y menores tasas de natalidad. Sectores que ganan en una economía que envejece Por esas oportunidades, es que los efectos del envejecimiento también pueden ser una opción de inversión.

Ellen Zentner, estratega de Morgan Stanley Wealth Management, sostiene que la transformación demográfica también abrirá oportunidades de crecimiento para empresas capaces de adaptarse a una población de mayor edad. Según Zentner, “las empresas que atienden a los consumidores de mayor edad, ya sea ayudando a las personas a envejecer en sus hogares o gestionando la mayor transferencia de riqueza de la historia, están preparadas para un crecimiento a largo plazo”. La estratega recuerda que una de cada seis personas en el mundo tendrá 65 años o más hacia 2050, frente a una de cada diez en la actualidad. En Estados Unidos, además, los mayores concentran cerca de tres cuartas partes de la riqueza, lo que amplía su influencia sobre las decisiones de consumo.

Morgan Stanley (MS) identifica oportunidades en actividades vinculadas al envejecimiento en el hogar, la vivienda para mayores, la gestión patrimonial y los servicios financieros especializados. También prevé un mayor protagonismo de las empresas capaces de responder a una población que prolongará su vida laboral. Goldman Sachs (GS) llega a conclusiones similares desde la óptica empresarial. El banco sostiene que el envejecimiento modificará la demanda de productos. “Vemos potencial para un impacto material hacia el final de la década que podría generar vientos en contra y a favor para la demanda de productos e influir en las estrategias corporativas”, escribieron los analistas en un reporte.

El banco calcula una diferencia de 0,6 puntos porcentuales en el crecimiento anual de la demanda entre los sectores con mejores perspectivas demográficas y aquellos más expuestos al envejecimiento. Entre los beneficiados destacan las farmacéuticas, la tecnología médica, las empresas de servicios públicos y la distribución de productos básicos, mientras que el transporte, la automoción o el hardware tecnológico afrontan mayores vientos en contra. El envejecimiento también está transformando la industria financiera. Los estrategas del Banco de Singapur consideran que el aumento de la población jubilada obligará a bancos, aseguradoras y gestoras de activos a adaptar su oferta a nuevas necesidades de ahorro y planificación patrimonial.

El informe sostiene que la gestión patrimonial evolucionará desde estrategias centradas en la acumulación de riqueza hacia productos orientados a generar ingresos estables durante la jubilación y a gestionar el riesgo de longevidad, es decir, la posibilidad de sobrevivir a los ahorros acumulados. Los analistas también prevén una mayor demanda de rentas vitalicias, seguros para enfermedades crónicas y productos vinculados a los cuidados de larga duración. Más que un fenómeno demográfico, el envejecimiento perfila un cambio estructural para la economía y los mercados. Mientras algunas regiones y activos afrontarán un menor crecimiento, otros sectores encontrarán nuevas fuentes de demanda, lo que obligará a los inversores a incorporar la evolución de la población como una variable cada vez más relevante en sus decisiones de largo plazo.