Coches Eléctricos La tolerancia cero llega a los coches eléctricos: China limita por ley el engaño en la degradación de baterías La diferencia entre la autonomía virtual y la real genera ansiedad entre los usuarios de un coche eléctrico. El Gobierno chino se ha puesto serio al apostar por una mayor precisión. China quiere que la información que reciben sus conductores sea la más precisa. Javier Gómara 09/08/2026 10:00 Actualizado a 09/08/2026 10:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora La precisión en la información que recibe el conductor de un coche eléctrico resulta determinante cuando el vehículo acumula kilómetros y años de servicio. Hasta la fecha, la cifra sobre el estado de deterioro del paquete de baterías mostrada en la instrumentación podía diferir significativamente del rendimiento químico real de las celdas. Para unificar criterios y ofrecer la máxima transparencia en la medición de la batería las autoridades reguladoras en China han hecho públicos los detalles de la nueva norma nacional recomendada GB/T 46991.1-2025.
Esta normativa se enfoca de forma directa en la precisión, durabilidad y gestión del estado energético en turismos eléctricos ligeros. Desarrollada por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) en colaboración con la Administración de Estandarización de China, la pauta fija por primera vez límites tolerables de desviación entre los diagnósticos a bordo y la capacidad útil remanente. El objetivo pasa por unificar los protocolos de evaluación de la degradación y proteger el valor residual en el mercado de ocasión. Diferencia entre el estado de carga operativo y el estado de energía disponible China aumenta las garantías de sus coches eléctricos.
La norma establece una distinción clara entre dos parámetros esenciales del paquete de baterías: el estado de carga tradicional (SOC), que refleja la energía remanente durante la conducción, y el estado de energía disponible (SOCE). Este último representa la proporción entre la capacidad energética actual disponible del vehículo y la capacidad nominal que ofrecía recién salido de fábrica. El valor SOCE es el indicador real de la degradación a largo plazo. Bajo la nueva directriz GB/T 46991.1-2025, la desviación relativa entre el valor SOCE mostrado en el cuadro de mandos o en la aplicación del vehículo y el resultado medido de forma física en taller no podrá superar el 5%.
Esta restricción obliga a los sistemas de gestión de batería (BMS) a recalcular con extrema precisión el desgaste acumulado de los cátodos y ánodos, evitando que los algoritmos oculten pérdidas de capacidad útil al usuario. Conversión de consumos parásitos en kilometraje virtual El climatizador y otros sistemas eléctricos afectan al consumo y a la autonomía. Uno de los puntos técnicos más innovadores del nuevo estándar chino aborda el consumo energético ajeno a la tracción. Cuando el vehículo permanece estacionado o utiliza sistemas auxiliares como la climatización, la bomba de calor o el acondicionamiento térmico de las celdas, la batería descarga energía sin acumular kilómetros en el odómetro.
La norma exige convertir todo este gasto no dinámico en un parámetro denominado kilometraje virtual. El kilometraje virtual se calcula dividiendo la energía consumida por los componentes parásitos entre la tasa de consumo medio del vehículo. Para garantizar la exactitud de esta estimación técnica, el error de desviación entre la distancia virtual mostrada y el consumo físico real de los auxiliares no deberá exceder el 3%. En cuestión de unas semanas, China ha actualizado casi al completo su normativa de baterías, exigiendo una mayor fortaleza y seguridad frente a impactos, así como la aplicación de nuevos estándares para evitar fugas e incendios .
Umbrales mínimos de durabilidad y degradación por años y kilómetros La carga rápida puede acelerar la degradación de las baterías. Más allá de la precisión en las lecturas, la norma GB/T 46991.1-2025 define valores de referencia sobre la retención mínima de capacidad que deben ofrecer los paquetes de baterías según su antigüedad y kilometraje. Estos porcentajes toman como base la capacidad energética de fábrica y sirven de referencia para evaluar la durabilidad mecánica del sistema de almacenamiento. Los objetivos de conservación energética se estructuran en los siguientes rangos de uso: A los 5 años o 100.000 kilómetros: retención mínima de SOCE equivalente o superior al 82%.
A los 8 años o 160.000 kilómetros: retención mínima de SOCE equivalente o superior al 75%. A los 10 años o 200.000 kilómetros: retención mínima de SOCE equivalente o superior al 70%. Para ejemplificar de forma práctica estas medidas, un paquete de baterías con una capacidad inicial de 100 kWh deberá conservar al menos 82 kWh utilizables tras cinco años de servicio o 100.000 kilómetros recorridos. La fijación de estos estándares resulta clave ante el incremento de cargas ultrarrápidas a potencias elevadas, un factor térmico y mecánico que acelera el envejecimiento de las celdas y que ahora dispondrá de una referencia técnica estandarizada para peritajes y garantías.
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