Bloomberg — Las empresas de servicios eléctricos de todo EE.UU. ya están bajo presión por los centros de datos de IA. Pero enfrentan cada vez más una amenaza aún mayor: que los desarrolladores se vean obligados a abandonar proyectos, dejando a los hogares con la carga de pagar enormes facturas de infraestructura. Para minimizar ese riesgo y conseguir que las utilities acepten los proyectos, los operadores de centros de datos están recurriendo a los bancos para garantizar que se pagará el costo total de la expansión vinculada a la IA. Lo hacen mediante líneas de cartas de crédito, un mecanismo clásico de respaldo financiero utilizado durante décadas por las empresas de petróleo y gas y que está ganando protagonismo en la industria de los centros de datos.
Estas garantías aseguran que, si un desarrollador no puede completar un proyecto y no paga las mejoras necesarias para conectarlo a la red eléctrica, las utilities pueden recurrir a las líneas de crédito, evitando que los hogares comunes tengan que asumir esos costos. TeraWulf Inc., una empresa que pasó de la minería de bitcoin al desarrollo de centros de datos, está negociando con bancos una de estas líneas, según una persona familiarizada con el asunto. QTS, propiedad de Blackstone Inc., está conversando sobre la ampliación de un posible acuerdo de US$2.000 millones que el operador ya negociaba con prestamistas, dijo otra persona. Switch Inc. consiguió recientemente el compromiso de varios bancos por US$3.500 millones para cumplir con sus obligaciones frente a la red eléctrica.
Con las cartas de crédito en mano, los desarrolladores pueden evitar inmovilizar efectivo vital por adelantado cuando las utilities exigen miles de millones de dólares para mejoras de la red como condición para mantenerlos en la lista de proyectos a la espera de suministro eléctrico. Y Wall Street está sindicando ahora estas garantías a una escala sin precedentes para satisfacer las enormes necesidades de gasto de la IA. “Conseguir electrones abundantes y confiables ahora importa más que los chips o el capital”, dijo Arnaud Stevens, responsable global de comercio para las Américas de Natixis SA, que codirigió el acuerdo de Switch. “Conseguir grandes líneas sindicadas de cartas de crédito se está convirtiendo cada vez más en una prioridad clave para los grandes desarrolladores”. El tamaño de estos compromisos pone de manifiesto los costos de impulsar la revolución de la IA, que han llevado a las firmas de Wall Street a diseñar nuevas estructuras de deuda por miles de millones de dólares. Pero estas cartas de crédito también hacen que Wall Street asuma parte del riesgo mientras los grandes actores de la IA enfrentan un ajuste de cuentas por sus enormes gastos en inteligencia artificial, todavía sin monetizar.
Esta tensión ya enfrió la demanda de los inversores de bonos. Mientras tanto, las instalaciones informáticas de escala masiva que impulsan los modelos de IA están provocando una fuerte reacción en las comunidades locales. Ejecutivos de la industria sostienen que las líneas de cartas de crédito son necesarias para que los desarrolladores garanticen conexiones eléctricas confiables. En total, hay unos US$10.000 millones en este tipo de acuerdos actualmente en negociación, según una de las personas familiarizadas con el asunto, que pidió no ser identificada debido a que se trata de información privada.
El gobierno del presidente Donald Trump está dando un nuevo impulso a estos instrumentos al presionar a los operadores de centros de datos para que financien la generación eléctrica y la infraestructura que necesitan estos proyectos. El lunes, el gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó auditorías de los centros de datos que buscan conectarse a la red eléctrica del estado, lo que en la práctica congela todos los proyectos hasta que concluyan las revisiones. En todo el país, los reguladores están ordenando a los operadores regionales de las redes que creen rápidamente mecanismos para proteger a los consumidores de aumentos en las facturas de electricidad destinados a cubrir estos costos. “Sin una carta de crédito, la mayoría de las utilities ni siquiera estudiará el proyecto”, dijo Carson Kearl, analista sénior de la firma de investigación energética Enverus. “Se requieren enormes cantidades de capital por adelantado para participar en este mercado”. Las cartas de crédito han respaldado durante mucho tiempo buena parte del comercio internacional, y las grandes empresas de materias primas y las petroleras dedicadas al fracking recurren a ellas para garantizar envíos de cargas y costos de equipos.
Aunque los centros de datos también han recurrido a estos mecanismos a medida que aumentaron sus necesidades de energía, la escala de la sindicación bancaria es nueva: Switch, por ejemplo, terminó reuniendo a 15 prestamistas para respaldar su línea de cartas de crédito después de ampliar el acuerdo en cuestión de semanas, según una de las personas. En lugar de depositar efectivo ante las utilities, Switch ofrece la carta de crédito como garantía. Este mecanismo, que la empresa dijo que era el primero de su tipo, le cuesta alrededor de un 2% de tasa. Switch, que es propiedad mayoritaria de DigitalBridge Group Inc., está evaluando planes para cotizar en bolsa.
Representantes de TeraWulf, Blackstone y Switch declinaron hacer comentarios. Los representantes de QTS no respondieron a una solicitud de comentarios. Planes especulativos Mientras las solicitudes de conexión de centros de datos desbordan las redes eléctricas locales, utilities como Dominion Energy Inc., de Virginia, están trabajando para eliminar propuestas especulativas. Según Enverus, los centros de datos y otras grandes instalaciones industriales están esperando conexión por más de 800 gigavatios de potencia, una cifra que supera ampliamente la demanda promedio de electricidad de todo el país.
Muchos de estos proyectos son especulativos y probablemente nunca se concreten. Los desarrolladores que cuentan con garantías de Wall Street se diferencian de los constructores especulativos, lo que ayuda a las utilities a identificar a los actores serios justo cuando el enojo público por el aumento de las tarifas eléctricas, la proliferación de líneas de transmisión y los apagones programados ha convertido a los centros de datos en un foco de conflicto. “Las utilities se están volviendo más inteligentes”, dijo Michael Lardieri, director gerente de BBVA, que codirigió el acuerdo de Switch junto con Natixis. “Se están dando cuenta de que no todas las personas que solicitan energía podrán utilizarla porque quizá ya no estén allí”. Para los desarrolladores respaldados por capital privado, cuyas finanzas de carácter privado dificultan que las utilities evalúen su solvencia, las cartas de crédito son fundamentales. Para ellos, las garantías funcionan como una calificación crediticia alternativa: los bancos sustituyen, en la práctica, la solvencia del desarrollador por la propia.
VER MÁS: La volátil demanda de energía de la IA está dañando sus propios centros de datos Los banqueros señalan que, dado que las líneas de cartas de crédito suelen estar vinculadas a varias propiedades y utilities, es poco probable que las empresas eléctricas reclamen la totalidad de los montos de varios miles de millones de dólares o que muchos proyectos fracasen al mismo tiempo. Sin embargo, en ocasiones los bancos aceptan emitir cartas de crédito antes de que el desarrollador haya firmado un contrato de alquiler con un inquilino o incluso antes de que se haya establecido el financiamiento del proyecto, lo que genera riesgos potenciales. Esto también está llevando a Wall Street a actuar con cautela: Morgan Stanley, por ejemplo, ha señalado a los desarrolladores que exige un alto nivel de garantías antes de liderar cualquier operación de cartas de crédito, según otra persona. Un representante de Morgan Stanley declinó hacer comentarios.
De cualquier manera, estos acuerdos podrían resultar lucrativos. La estrategia permite a los bancos posicionarse para conseguir negocios adicionales de los desarrolladores más adelante, como asesoramiento en fusiones y adquisiciones u otros servicios destinados a financiar un mayor gasto en IA. Los actores más pequeños también están recurriendo a estos mecanismos: Yondr Group, respaldado por DigitalBridge y La Caisse, consiguió recientemente una línea de este tipo. Algunos desarrolladores que no logran obtener respaldo bancario incluso están consultando a prestamistas de crédito privado para garantizar los pagos, según otra persona familiarizada con el asunto. “La disponibilidad de energía es, por lejos, el principal factor que limita el ritmo de expansión de los centros de datos”, dijo Mario Iacobacci, responsable de asesoramiento en construcción e infraestructura para América del Norte de Oxford Economics.
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