Es una base de descanso en el camino hacia el Pico Turquino. Esa elevación, el Real del Turquino, constituye el punto más alto de este archipiélago con 1974 metros sobre el nivel del mar. Pero el derredor impacta al viajero por su naturaleza, y las tradiciones de los arrieros y campesinos de la zona. Precisamente, existe entre montañas un punto de descanso conocido como la Aguada de Joaquín, que tiene muchas historias, tanto de cara a los caminantes en sus ascensos, como a un derredor cargado de historia y de labores verdaderamente cruentas.
Manuel Torres es un campesino de la zona en su momento con la responsabilidad de esa finca, entre otras áreas muy distantes, unas de otras, pertenecientes al intrincado municipio Bartolomé Masó, de la oriental provincia cubana de Granma. Y la Aguada, propiamente es lo que su nombre indica, una especie de oasis en un lugar donde escasea el agua, mientras en esa finca se puede disfrutar del líquido proveniente de un manantial. La finca tiene mandato en la propia Aguada, la comunidad ecológica de La Platica y Jiménez, una misma área parte del mapa de la cercana provincia de Santiago de Cuba. Este lugar se compone de dos casas una para el descanso de los caminantes y otra donde se encuentra la cocina y el comedor, la sala, otro descanso, y en sus áreas proliferan los jardines y varios paneles solares para abastecer magramente de electricidad al lugar.
El punto más cosmopolita del lugar, por decirlo de algún modo, es la Villa Santo Domingo, junto al Rio Yara. Un lugar muy bonito con 40 cabañas rusticas de madera, con todas las comodidades para turistas que diariamente llegan a la región. Desde allí, se va en vehículos todoterreno hasta el Alto del Naranjo, pasando incluso por una vía asfaltada que tiene en un tramo 40 grados de inclinación. El paisaje es maravilloso desde que se comienza el camino, y duro a la vez.
De esa abrupta zona salen los guías de montaña que además de capitanear a los caminantes, muchos extranjeros, les explican destalles de la flora, la fauna, y la historia del lugar. En la Aguada propiamente laboran 10 personas, que garantizan la alimentación y el descanso de los viajeros, a solo cinco kilómetros del Turquino, el ascenso y descenso más difícil de todo el camino. La zona tiene varios picos cercanos de menor tamaño que el Real del Turquino. La Aguada se encuentra a mil 364 metros sobre el nivel del mar, y desde allí se pueden ver el Turquino, el Suecia, el Joaquín y el Regino.
Toda esta área se corresponde con el Parque Natural del Turquino con una extensión de 23 mil 210 hectáreas y lugares de interés como La Comandancia de la Plata, Santo Domingo y la Loma de Sabicú. Pero la Aguada queda en la memoria del caminante, sea cubano o extranjero, como un sitio de descanso, de amigos, y de la historia pasada y reciente que une al peregrino a esa serranía. mem/rfc