Fotos: Endrys Correa Vaillant (FotosPL) Así lo expresó el mandatario durante la inauguración del I Coloquio Internacional «Fidel: legado y futuro», celebrado en el Palacio de Convenciones de La Habana, donde agradeció la presencia de los delegados de diversas naciones que, dijo, desafiaron distancias, campañas de desinformación y presiones de sus propios gobiernos para estar en Cuba. «No se trata de una certeza sin fundamento. Contamos con una historia reñida de hurtos, un pueblo entregado en la resistencia y el legado de un líder que siempre al frente de ese pueblo convirtió las promesas en victorias», afirmó Díaz-Canel. El presidente cubano recordó el estado de Cuba antes de 1959, cuando el 37,5 por ciento de la población era analfabeta, el 70 por ciento de los niños en zonas rurales no tenían maestros y el 95 por ciento padecía parasitismo. Frente a esa realidad, aseveró, la revolución transformó radicalmente el país. «Basta repasar las estadísticas actuales, incluso bajo las terribles restricciones que imponen más de seis décadas de bloqueo económico y siete meses de cerco energético», señaló Díaz-Canel. «Cuba es el país con mayor tasa de médicos por habitante, más de nueve por cada mil; uno de los diez con mayor esperanza de vida en el continente, con 77,7 años; y el que más ha aportado a la salud y la educación de su población y de otras naciones».
El jefe de Estado subrayó que el líder histórico de la Revolución cubana no dejó recetas, sino un método. «Cuando Fidel formuló su alegato del 16 de octubre de 1953 con las cinco leyes revolucionarias -reforma agraria, derechos laborales, reforma urbana, confiscación de bienes malhabidos y participación de los trabajadores en las utilidades-, había elaborado un programa que diagnosticaba las enfermedades estructurales de una economía subdesarrollada y dependiente», recordó. Díaz-Canel destacó que Fidel fue el primero en denunciar la globalización neoliberal y en alzar la voz por los pueblos del Sur Global. «Nos enseñó que la lucha por la preservación del medio ambiente y de la especie humana es también una batalla antiimperialista. Que la ciencia debe estar al servicio de los pueblos. Que la unidad de los revolucionarios es más importante que cualquier diferencia», agregó.
Díaz-Canel concluyó que el legado de Fidel interpela hoy con más fuerza que nunca. «Fidel dirigió los destinos de Cuba con una coherencia que no tiene paralelo en la historia contemporánea. Pero no fue solo un dirigente y un líder. Fue un trabajador incansable, un estudiante permanente, un orador que movía multitudes, una estratega que anticipaba el futuro», sentenció. mh/mks