Coches Eléctricos Donald Trump no se corta: llama “enfermos” a los propietarios de los coches eléctricos por este motivo El presidente de Estados Unidos vuelve a cargar contra el coche eléctrico y presume de haber acabado con un “mandato” clave. El coche eléctrico vuelve a entrar en el discurso político de Donald Trump. Rubén Leal 10/08/2026 09:30 Actualizado a 10/08/2026 09:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Donald Trump ha vuelto a utilizar el coche eléctrico como argumento de campaña. En un mitin en Las Vegas, el presidente de Estados Unidos aseguró que había acabado con el “mandato eléctrico” y se burló de los conductores de eléctricos que se preocupan por la autonomía, llegando a decir que tienen una “enfermedad”. La frase apunta directamente a la conocida ansiedad por la autonomía, uno de los grandes miedos de los primeros compradores de vehículos eléctricos: quedarse sin batería lejos de un cargador. El problema existe, especialmente en zonas con poca infraestructura o para usuarios que viajan mucho, pero cada vez tiene menos peso en mercados con redes de recarga más desarrolladas y coches con autonomías más amplias.
El discurso de Trump, sin embargo, mezcla una preocupación real con una lectura política muy simplificada: presentar el coche eléctrico como una imposición y no como una tecnología que compite en el mercado. Trump reniega del coche eléctrico. El “mandato eléctrico” no era una obligación de compra Uno de los puntos más repetidos por Trump es que su administración acabó con el “EV mandate”. La propia Casa Blanca utilizó esa expresión en enero de 2025, al ordenar revisar subsidios, normas de emisiones y autorizaciones estatales vinculadas al coche eléctrico.
Pero conviene matizarlo. No existía una ley federal que obligara a los ciudadanos estadounidenses a comprar un coche eléctrico en 2030 o en cualquier otra fecha. Lo que sí había eran normas de emisiones más estrictas para fabricantes y políticas estatales, como las de California, orientadas a que el 100% de los turismos nuevos vendidos desde el año modelo 2035 fueran cero emisiones o híbridos enchufables dentro de ciertos límites. Es decir, el debate real no era si un conductor podía conservar o comprar un coche de gasolina usado, sino qué tipo de vehículos debían vender los fabricantes en el futuro para cumplir objetivos de contaminación y CO2.
El presidente de Norteamérica no cree en la vialidad de la electrificación. El dato del 7% sí tiene parte de verdad Trump también citó que los eléctricos representan alrededor del 7% del mercado estadounidense. Ahí el dato está cerca de las cifras actuales, aunque con matices. La Administración de Información Energética de Estados Unidos señala que los eléctricos puros representaron el 6% de las ventas de vehículos ligeros nuevos en el segundo trimestre de 2026, frente al 7% del mismo periodo de 2025.
La misma fuente apunta además que híbridos, eléctricos puros e híbridos enchufables sumaron el 24% de las ventas en ese trimestre. El matiz es importante: el eléctrico puro se ha enfriado en Estados Unidos tras el fin de incentivos federales, pero la electrificación en sentido amplio no ha desaparecido. Los coches híbridos convencionales, de hecho, alcanzaron una cuota récord del 16%. El tiempo dirá cómo afecta esta decisión al país que lidera Trump actualmente.
El problema para Estados Unidos es quedarse atrás La cuestión de fondo no es si todos los conductores deben comprar un eléctrico mañana. La cuestión es si Estados Unidos puede permitirse tratar el coche eléctrico como una rareza mientras China y Europa avanzan en baterías, software, fábricas, costes y cadenas de suministro. La Agencia Internacional de la Energía recoge que en 2025 las ventas de eléctricos crecieron con fuerza en Europa y que China siguió representando más de la mitad del aumento global de ventas de coches eléctricos. En Estados Unidos, en cambio, la cuota se mantuvo por debajo del 10% y cayó con fuerza al final del año tras el fin de créditos fiscales.
Trump ha convertido la ansiedad por autonomía en un chiste político. Pero para la industria, el verdadero riesgo no es que un conductor mire el porcentaje de batería. Es que un país entero llegue tarde a una de las mayores transformaciones tecnológicas del automóvil. Temas Coches Eléctricos