Instalaron un laboratorio con IA en medio de la selva y 16 monos capuchinos aprendieron a interactuar con él

Instalaron un laboratorio con IA en medio de la selva y 16 monos capuchinos aprendieron a interactuar con él

Estudiar cómo piensa un mono dentro de un laboratorio permite controlar prácticamente todas las variables. El problema es que el cerebro de un primate no evolucionó dentro de un laboratorio, sino en bosques llenos de competencia, relaciones sociales y situaciones impredecibles. Investigadores de Emory University y Georgia Tech intentaron resolver ese problema llevando el laboratorio directamente hasta los animales. El resultado es CapuchinAI, una pequeña estación autónoma instalada en la Reserva Forestal de Taboga , en Costa Rica.

Tiene una pantalla táctil, una cámara, una Raspberry Pi y un dispensador de comida. Cuando un mono se acerca, el sistema puede identificarlo, mostrarle una prueba y entregarle automáticamente un trozo de banana seca si responde correctamente. Primero tuvieron que enseñar a una IA a reconocer caras de monos Antes de probar las capacidades cognitivas de los animales, los investigadores necesitaban saber qué individuo estaba delante de la pantalla. Estudiantes etiquetaron miles de imágenes y videos de capuchinos salvajes y utilizaron ese material para entrenar un sistema basado en YOLO, una tecnología de visión artificial utilizada para detectar objetos en imágenes.

La primera versión fue entrenada con seis individuos y consiguió identificarlos con alrededor de un 97% de precisión en fotografías, vídeos y grabaciones en directo. El objetivo es que, a medida que el sistema conozca más monos, pueda reconocer quién llega y ofrecer una prueba ajustada al nivel que ese individuo haya alcanzado anteriormente. © TheRundownAI – Youtube. Un macho descubrió el funcionamiento casi por accidente Los científicos instalaron el dispositivo en el bosque y esperaron. Durante los dos primeros días no ocurrió prácticamente nada.

Al tercero apareció Trompudo, un gran macho atraído por el olor de las bananas. Primero golpeó la caja y, en uno de esos movimientos, tocó la pantalla. Inmediatamente cayó una recompensa. Volvió a tocarla.

Cayó otra. Según los investigadores, el animal pareció comprender rápidamente la relación entre tocar la pantalla y obtener comida . Después de él comenzaron a acercarse más miembros del grupo. En la fase piloto, 16 capuchinos terminaron interactuando con CapuchinAI.

Algunos incluso aprendieron a “besar” la pantalla Aquí apareció una de las conductas más curiosas. La pantalla táctil no necesita necesariamente un dedo o una mano para funcionar. Algunos animales exploraron el dispositivo utilizando la boca y descubrieron que presionar la pantalla con los labios también activaba el dispensador. Así terminaron aprendiendo literalmente a “besar” el monitor para conseguir una banana.

Pero no todos aprendieron de la misma manera. Algunos resolvieron rápidamente la asociación. Otros necesitaron más intentos. Y hubo ejemplares que permanecieron alejados durante un tiempo, observando cómo sus compañeros utilizaban el aparato antes de probarlo ellos mismos. vid from the "CapuchinAI" experiments in Costa Rica rn these guys learn to get bananas from a touchscreen, but first, face-scanners deliver each monkey a personalized test. the smartest monkeys are currently "leveling up" with progressively harder tests. maybe this is AGI pic.twitter.com/LrQ4kMSk5q — redJ (@sudoredj) August 8, 2026 La IA permitirá estudiar la inteligencia de cada mono por separado El sistema funciona durante unas ocho horas con una batería y utiliza visión artificial para evitar activarse cuando se acercan animales de otras especies, como los coatíes.

También limita las recompensas disponibles para cada individuo, evitando que un mono dominante monopolice la máquina. Ahora el equipo está preparando pruebas sobre aprendizaje, control de impulsos, flexibilidad cognitiva y memoria a corto y largo plazo. La gran ventaja es que podrán comparar esos resultados con años de observaciones sobre la vida social de los mismos animales. CapuchinAI no pretende sustituir a los investigadores que siguen a los monos por el bosque.

Hace algo diferente: permite convertir una parte de su comportamiento cognitivo en datos cuantificables sin sacar a los animales del ambiente en el que su inteligencia evolucionó. Y todo comenzó con algo bastante sencillo: una pantalla azul, una Raspberry Pi y un mono que descubrió que tocar —o besar— un cristal podía hacer aparecer una banana. Fuente: Infobae.