Cuando pensamos en la carrera mundial por la inteligencia artificial aparecen rápidamente nombres como Estados Unidos, China o Taiwán. OpenAI desarrolla modelos, Nvidia diseña chips y TSMC fabrica algunos de los semiconductores más avanzados del planeta. Pero existe otro país que se está beneficiando enormemente de la infraestructura necesaria para mantener toda esa industria funcionando: México. El World Development Report 2026 del Banco Mundial coloca a China, México, Malasia, Vietnam y Tailandia, en ese orden, entre las economías en desarrollo que lideran las exportaciones relacionadas con la cadena tecnológica de la IA.
México no fabrica necesariamente los chips más avanzados. Su fortaleza está en otro punto de la cadena: ensamblar servidores, equipos informáticos y hardware que termina alimentando enormes centros de datos. El boom de los centros de datos está llenando las fábricas mexicanas La cercanía con Estados Unidos es una ventaja enorme. Durante 2026, México llegó a representar alrededor del 40% de las importaciones estadounidenses de servidores utilizados en centros de datos de IA , impulsado en gran medida por fabricantes taiwaneses que instalaron o ampliaron plantas mexicanas.
Entre enero y mayo, las exportaciones mexicanas de servidores hacia Estados Unidos alcanzaron aproximadamente 46.900 millones de dólares. En mayo, México llegó incluso a convertirse en el mayor proveedor mensual estadounidense de estos equipos. Ciudades industriales como Ciudad Juárez y regiones de Jalisco se han convertido así en nodos importantes de esta nueva cadena de suministro. Empresas asiáticas pueden importar componentes, ensamblarlos en México y enviar rápidamente el producto terminado al enorme mercado estadounidense.
La IA ya está cambiando también el comercio mundial No es un fenómeno exclusivamente mexicano. El comercio de equipos relacionados con inteligencia artificial pasó de representar menos del 3,5% del comercio mundial de bienes en 2023-2024 a superar el 5% a finales de 2025, según el Banco Mundial. Durante 2025, este tipo de comercio creció alrededor de un 34% interanual, muy por encima del resto de mercancías. Servidores, chips, sistemas de almacenamiento y equipos especializados se han convertido en la infraestructura física de una tecnología que muchas veces imaginamos exclusivamente como software.
Y México está especialmente bien colocado porque comparte mercado, frontera y acuerdo comercial con Estados Unidos. Pero fabricar la IA no significa necesariamente utilizarla Aquí aparece la gran paradoja. El Banco Mundial señala que la adopción empresarial todavía es limitada en numerosas economías en desarrollo. Entre empresas formales de más de cinco trabajadores en países como India, Jordania, Kenia, México, Nigeria y Tailandia, solo alrededor del 20% utiliza IA en promedio.
Es decir, México puede estar fabricando parte del hardware necesario para la revolución de la IA sin capturar todavía todo el aumento de productividad que podría proporcionar esa misma tecnología. México tiene una oportunidad difícil de repetir La posición industrial es valiosa, pero también tiene límites. Buena parte de los componentes más sofisticados continúa llegando desde Asia y el valor agregado local de algunos servidores sigue siendo relativamente reducido. El siguiente salto sería ampliar capacidades propias en ingeniería, infraestructura eléctrica, centros de datos, software y adopción empresarial.
Además, el impacto laboral podría ser distinto al de los países ricos. El Banco Mundial estima que alrededor del 4,5% de los empleos de economías de ingresos bajos y medios serían susceptibles de automatización mediante IA generativa, frente al 14,2% en países de ingresos altos. México ya consiguió una posición privilegiada en la parte física de la revolución. Ahora el desafío es bastante más complicado: dejar de ser únicamente el lugar donde se ensamblan las máquinas que ejecutan la IA y convertirse también en uno de los países que más valor obtiene de utilizarlas.
Fuente: Xataka.