Por fin llega el Día D para Julián Álvarez si es que Simeone no tiene algún motivo para no verle hoy. Tras el chasco que se llevó el crack argentino el lunes, cuando esperaba afrontar a su entrenador para pedirle lo mismo que pidió públicamente en el Mundial, que lo vendan al Barça para cumplir su sueño, por fin hoy podrá lanzar su ofensiva. Si no le hacen caso, medita plantarse alegando que han incumplido una promesa que le hicieron. Una vez llegados al punto de inflexión, iría bien que las partes reflexionasen sobre lo que más les conviene.
Al Atlético, si es bueno mantener a un jugador contra su voluntad por bueno que sea y pese a que haya dicho que su máximo deseo es irse. El golpe reputacional para el club no fue menor y más que lo puede ser si Álvarez se planta. Simeone debe valorar si le renta tener a un jugador que sueña con lucir las rayas azulgrana y no las rojiblancas, un futbolista que puede ser machacado por buena parte de su afición si lo pone a jugar o incluso si lo tiene en el banquillo. También debe recordar Gil Marín si le hizo la famosa promesa a Julián.
Si no se la hizo puede ir a muerte. Si la hizo, cuidado si no la cumple. Apollo, accionista mayoritario del club rojiblanco, debe pensar también en lo mejor a nivel deportivo y a nivel económico. Si es mejor ingresar un pastón por un jugador descontento o perder ese dineral para que no te acusen de empezar cediendo ante un díscolo y un rival directo.
Julián debe valorar hasta dónde llega para cumplir su sueño y el riesgo que conlleva a nivel profesional. Y el Barça debe pensar hasta cuándo aguanta por Álvarez y hasta cuánto sube su oferta si el Atlético acepta negociar. Hoy pueden llegar las primeras respuestas.