Las tres ‘supermonedas’ de Latinoamérica que se aprecian a doble dígito frente al dólar en 2026 y qué hay detrás

Las tres ‘supermonedas’ de Latinoamérica que se aprecian a doble dígito frente al dólar en 2026 y qué hay detrás

Bloomberg Línea — Tres monedas de la región, el peso colombiano (COP), el guaraní paraguayo (PYG) y el colón costarricense (CRC), están liderando las apreciaciones de las divisas latinoamericanas en el 2026 y dejando atrás a sus pares regionales. En lo corrido del año, el peso colombiano está encabezando la apreciación frente al precio del dólar con un avance del 20,35%, según cifras de Bloomberg a las 14:44 ET del lunes. Entre tanto, el guaraní paraguayo ha progresado un 10,92% y el colón costarricense un 10,64% frente al dólar. “Lo que tienen en común el guaraní, el colón costarricense y el peso colombiano es que, en los tres casos, la oferta de dólares en la economía ha sido especialmente fuerte frente a la demanda, aunque las fuentes son distintas”, dijo a Bloomberg Línea Emanoelle Santos, analista de mercados de la ‘app’ de inversiones XTB. Peso colombiano Sin embargo, que las tres monedas estén entre las de mejor desempeño no significa que compartan exactamente el mismo fundamento.

La diferencia frente a otras monedas latinoamericanas está en la calidad y persistencia de esos flujos. En Costa Rica y Paraguay predominan las mejoras en las cuentas externas y en la percepción de riesgo, mientras que en Colombia pesan mucho más el diferencial de tasas y la entrada de capital financiero. “Esa distinción será importante para determinar qué apreciaciones pueden sostenerse si cambia el escenario global”, según Santos. El guaraní de Paraguay ha mejorado estructuralmente en un contexto de mejores exportaciones, menor riesgo soberano y una mayor demanda internacional de instrumentos en moneda local. En Paraguay, según Santos, las exportaciones están siendo impulsadas en 2026 particularmente por la soja y sus derivados.

Guarani paraguayo Según el Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay, en la primera mitad del año el país fortaleció su comercio exterior con exportaciones que superaron US$10.162 millones, un avance del 23,6%, “impulsadas por la recuperación del sector agropecuario y el crecimiento de la industria manufacturera”. Entre tanto, el grado de inversión y la incorporación de bonos en guaraníes a índices internacionales mejoraron el atractivo de los activos locales. “El FMI (Fondo Monetario Internacional) destaca reservas amplias, una disciplina fiscal creciente y una reducción de las primas soberanas”, anotó la analista de XTB. El caso del peso colombiano vs. dólar Santos señala que Colombia comparte la característica de la entrada de capitales, pero por una razón distinta. El diferencial de tasas frente a Estados Unidos se volvió particularmente atractivo después de que el Banco de la República llevara la tasa al 12%, lo que favoreció operaciones de carry trade, mientras que el mayor precio del petróleo y la mejora de la percepción política también respaldaron al peso. “El propio Banco Central reconoce que la moneda superó a buena parte de sus pares regionales gracias a factores tanto externos como internos”, anotó Emanoelle Santos.

De acuerdo con XTB, Colombia tiene un respaldo más financiero y, por tanto, es más sensible a cambios en las expectativas. De hecho, la apreciación acumulada del peso llevó al Banco de la República a anunciar compras de hasta US$4.000 millones para incrementar las reservas y moderar el movimiento cambiario. El dólar en Costa Rica En Costa Rica, el impulso proviene de las exportaciones de zonas francas, la inversión extranjera directa y los servicios, con un superávit de divisas que superaba los US$2.400 millones hacia abril y reservas internacionales en máximos históricos, de acuerdo con XTB. El país centroamericano recibe dólares mediante exportaciones, pero también inversión productiva y servicios, al mismo tiempo que mantiene un déficit externo pequeño y reservas elevadas. “La fortaleza reciente del colón responde principalmente a una oferta de dólares que continúa siendo abundante en la economía”, explicó a este medio Daniel Ortiz, economista y director de la firma de consultoría costarricense CEFSA. “Esto está asociado al crecimiento de las exportaciones, especialmente del régimen especial, a los flujos de inversión extranjera directa, al turismo y a otros ingresos de divisas”.

Al mismo tiempo, señala que la demanda de dólares ha crecido con menor fuerza, en un contexto de desaceleración de la actividad económica, menor dinamismo de las importaciones y una demanda relativamente contenida también por parte del sector público. También dice que ha influido la política monetaria del Banco Central. El presidente del organismo “ha sido enfático en que la prioridad es preservar la estabilidad de precios, incluso en un contexto en el que la inflación se ha mantenido en torno a cero o en terreno negativo, claramente por debajo de la meta del 3%”, indicó Daniel Ortiz. En la práctica, la apreciación cambiaria ha contribuido de manera importante a contener la inflación.

Según Daniel Ortiz, el problema es que este resultado tiene su costo. “Un colón excesivamente apreciado puede afectar la producción, el empleo y la competitividad de los sectores expuestos al comercio internacional, además de terminar teniendo efectos adversos sobre las finanzas públicas”. Hacia adelante, considera que no debería asumirse que el ritmo de apreciación observado en los últimos meses puede mantenerse indefinidamente. A su juicio, ya existen algunas señales que llaman la atención, entre ellas, el deterioro de las finanzas públicas, la reducción del empleo en algunas actividades de servicios vinculadas a zonas francas y los casos de empresas que han señalado públicamente que, con estos niveles del tipo de cambio, resulta cada vez más difícil competir. Si estos factores se profundizan, podría observarse una moderación de los flujos de inversión extranjera directa y, eventualmente, una mayor presión al alza sobre el tipo de cambio. “Es difícil pensar en un regreso rápido a niveles cercanos a ₡600 por dólar.

Sin embargo, tampoco parece razonable asumir que un tipo de cambio alrededor de ₡450 sea sostenible de manera permanente", de acuerdo con el economista Ortiz. Para una economía pequeña, muy abierta y altamente expuesta al comercio internacional como Costa Rica, “significa operar con un tipo de cambio nominal similar al observado hace más de dos décadas, pese al aumento acumulado de los costos internos durante ese período”, concluyó.