Tamara Herrera: Reducir la brecha cambiaria exige un alto costo para el BCV

Tamara Herrera: Reducir la brecha cambiaria exige un alto costo para el BCV

Seguir a FinanzasDigital en Google La reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo ha comenzado a aliviar una de las principales distorsiones de la economía venezolana, pero mantener esa tendencia requerirá un esfuerzo considerable del Banco Central de Venezuela (BCV), advirtió la economista Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera. Herrera señaló que una brecha cambiaria elevada afecta tanto a las empresas como a los hogares, especialmente porque una parte importante de los ingresos se recibe en bolívares mientras muchos precios se determinan tomando como referencia un tipo de cambio de mercado más alto. A su juicio, esta distorsión también termina alimentando la inflación en dólares. Los negocios, explicó, buscan compensar la pérdida de capacidad de compra y el riesgo asociado al mercado cambiario mediante ajustes de precios que dependen de sus expectativas sobre el tipo de cambio. «Una brecha amplia ha sido una de las fuentes de agotamiento de la gestión financiera de cualquier negocio», señaló Herrera.

La economista explicó que la diferencia cambiaria también genera incentivos para el arbitraje, es decir, comprar divisas al tipo de cambio oficial y venderlas posteriormente en el mercado paralelo a un precio superior. Ese comportamiento incrementa la demanda de dólares y, al mismo tiempo, reduce la efectividad de las intervenciones del BCV, porque parte de las divisas que coloca en el sistema puede terminar siendo utilizada en operaciones destinadas a aprovechar esa diferencia de precios. Más leídas Tasa de Cambio BCV 11 de agosto de 2026: 761,2167 Bs/USD (+0,4853%) BCV se reúne con la banca en medio de revisión del mercado cambiario Leonardo Soto: El 95% de los venezolanos vive sin capacidad de ahorro Tres vías para reducir la brecha Según Herrera, el proceso para reducir la brecha se intensificó desde comienzos de junio y se apoyó en tres mecanismos. Dos de ellos fueron visibles: un aumento de la oferta de divisas por parte del BCV y una mayor depreciación del tipo de cambio oficial.

El tercer elemento, menos evidente, habría sido la contracción de la liquidez y del crédito en la economía. La mayor oferta de dólares permite que empresas y particulares encuentren divisas a través de las mesas de cambio de la banca y disminuye la presión sobre el mercado paralelo. Pero, para cerrar la brecha, también era necesario acercar el tipo de cambio oficial al valor que reflejaba el mercado. Herrera considera que ese proceso permitió corregir una distorsión que se había acumulado cuando coexistían diferentes referencias cambiarias.

El costo, sin embargo, ha sido elevado. La economista estima que la depreciación más acelerada del bolívar estuvo acompañada por un fuerte aumento de los precios durante junio, cuya magnitud sitúa entre 18% y 20%, aunque aclaró que el BCV todavía no había publicado oficialmente ese dato. La estimación, por tanto, no debe confundirse con una cifra oficial de inflación. Intervención que demanda miles de millones de dólares Herrera calcula que el BCV ha destinado alrededor de US$2.200 millones mensuales a la intervención cambiaria y que la cifra acumulada en lo que va de año ronda los US$9.200 millones.

El esfuerzo plantea una pregunta sobre la capacidad de las autoridades para mantener el ritmo durante los próximos meses. La economista considera que agosto podría mostrar mayor estabilidad, pero no espera una reducción pronunciada y sostenida de la brecha. En su opinión, lo más probable es que se produzcan oscilaciones a la baja, siempre que continúe la oferta de divisas y la política cambiaria. También observa que el BCV estaría recurriendo a una mayor contracción del crédito como parte de ese esfuerzo para contener las presiones sobre el mercado cambiario.

El petróleo es una pieza clave Uno de los riesgos que Herrera identifica está relacionado con la disponibilidad futura de divisas provenientes del sector petrolero. La economista advierte que los elevados volúmenes de exportación registrados en los últimos meses estuvieron parcialmente relacionados con la venta de inventarios acumulados durante el bloqueo naval, cuando PDVSA continuó produciendo mientras enfrentaba dificultades para colocar el crudo en los mercados internacionales. Según su explicación, parte de esos inventarios se almacenó en tierra, en tanques flotantes e incluso en buques que permanecieron temporalmente en el Caribe. Herrera considera que ese inventario extraordinario prácticamente ya se habría colocado en el mercado, por lo que los volúmenes de exportación de los próximos meses dependerán en mayor medida de la producción corriente.

La economista sitúa la producción petrolera en torno a 1,2 millones de barriles diarios, aunque se trata de una estimación. De ese volumen, calcula que entre 200.000 y 300.000 barriles diarios podrían destinarse a las refinerías, lo que dejaría un volumen exportable de entre 950.000 y 1 millón de barriles diarios. Esto supone una reducción respecto a los niveles de exportación que, según su análisis, se observaron durante los meses anteriores. Los precios internacionales del petróleo, entretanto, podrían ofrecer cierto respaldo a los ingresos externos venezolanos debido a la volatilidad asociada al conflicto en Medio Oriente y a la situación del estrecho de Ormuz.

Pero Herrera advierte que depender de esos factores para sostener la intervención cambiaria constituye un riesgo. El desafío es reducir la presión sobre el dólar Para la directora de Síntesis Financiera, el problema de fondo no se limita a cuánto dinero puede colocar el BCV en el mercado, sino a las razones que llevan a empresas y particulares a buscar dólares. Mientras persistan expectativas de depreciación del bolívar, la demanda de divisas seguirá siendo elevada y las autoridades tendrán que destinar recursos para contenerla. Por eso, considera necesario que Venezuela avance hacia un programa económico más amplio, en el que se conozcan con mayor claridad los instrumentos, objetivos y plazos de la política económica. «Es necesario, por supuesto, construir y presentar un programa en el que se conozcan los instrumentos, los planes, los tiempos», sostuvo en entrevista con Unión Radio.

A su juicio, una estrategia de ese tipo podría contribuir a moderar la demanda de divisas y reducir la presión que actualmente recae sobre el BCV. La disminución de la brecha cambiaria, en ese sentido, no representa por sí sola una solución al problema monetario venezolano. El desafío será determinar si las autoridades pueden mantener una mayor estabilidad cambiaria sin depender indefinidamente de grandes volúmenes de divisas y de una política restrictiva sobre el crédito.