El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia volvió a generar interrogantes sobre una posible relación con los fuertes sismos registrados recientemente en Venezuela. Sin embargo, expertos en geología y sismología señalan que ambos fenómenos ocurrieron en contextos tectónicos diferentes y no existe evidencia para establecer una conexión directa entre los eventos. El movimiento telúrico ocurrido en Colombia alcanzó una profundidad aproximada de 103 kilómetros, de acuerdo con los datos del Servicio Geológico Colombiano. El sismo fue percibido en ciudades como Cali, Pereira y Manizales y sus ondas también llegaron a otros países de la región, entre ellos Ecuador y Panamá.
Leer También: Terremoto en Colombia eleva a 165 los muertos y deja 1.246 heridos El geólogo Eduardo Malagnino explicó que Colombia se encuentra en una zona donde la Placa de Nazca se introduce por debajo de la Placa Sudamericana, un proceso conocido como subducción. La fricción entre ambas placas provoca una acumulación progresiva de energía en las rocas, que finalmente puede liberarse mediante terremotos. Esta característica diferencia al sismo colombiano de los movimientos registrados en Venezuela. Los terremotos venezolanos ocurrieron a profundidades mucho menores, aproximadamente a 22 y 10 kilómetros, y están relacionados con la interacción entre la Placa Sudamericana y la Placa del Caribe.
Colombia y Venezuela tuvieron sismos distintos En Venezuela, el movimiento tectónico está asociado además con la Falla de Boconó, una estructura geológica donde las placas presentan un desplazamiento lateral. La acumulación de energía en esa zona puede generar terremotos cuando la fricción entre las rocas es superada. Aunque los sismos de subducción pueden alcanzar magnitudes muy elevadas, la profundidad también influye en la intensidad con que el movimiento llega a la superficie. Parte de la energía de un terremoto profundo se pierde durante su recorrido, aunque la capacidad destructiva final depende también de factores como las características del terreno, la calidad de las construcciones y la ubicación de las ciudades. #EnVivo| Colombia reporta evento sísmico https://t.co/s7rX3H9q2E — teleSUR TV (@teleSURtv) August 11, 2026 El terremoto colombiano también coincidió con una emisión de cenizas y gases registrada en el volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca.
Los especialistas explicaron que los terremotos pueden generar fracturas en zonas donde existen sistemas volcánicos activos; aunque esto no significa necesariamente que el sismo haya provocado directamente una erupción. Según Malagnino, las zonas de subducción están relacionadas con procesos volcánicos debido a la presencia de agua y materiales que son arrastrados hacia zonas profundas de la corteza terrestre. La formación de magma y su ascenso por fracturas puede estar vinculada con la actividad volcánica; aunque cada episodio debe ser analizado de manera independiente. Colombia enfrenta nuevas réplicas sísmicas Otro aspecto que mantiene la atención de los especialistas es la posibilidad de que continúen las réplicas.
El sismólogo Gustavo Ortiz indicó que después de un terremoto de esta magnitud es normal que se produzcan movimientos posteriores durante semanas e incluso meses. La magnitud de esas réplicas no puede determinarse con precisión de antemano. Además, debido a la profundidad del terremoto ocurrido en Colombia; algunas de las réplicas podrían ser demasiado débiles para ser percibidas por la población, aunque sí puedan ser registradas por los instrumentos de monitoreo. Los expertos también descartaron que la cercanía geográfica entre Colombia y Venezuela sea suficiente para establecer una relación directa entre los terremotos.
La explicación científica apunta a sistemas tectónicos diferentes, por lo que cada evento debe analizarse de acuerdo con las placas, fallas, profundidad y condiciones geológicas involucradas. La actividad sísmica posterior continuará bajo vigilancia de los organismos especializados. Mientras las autoridades colombianas mantienen las labores de emergencia, los especialistas recomiendan seguir los reportes oficiales y evitar especulaciones sobre nuevos terremotos, ya que no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo ni cuál será su magnitud.