Un sismo no avisa. Puede encontrarnos desayunando en casa, trabajando frente a una computadora, caminando por la calle, viajando en bus o compartiendo con amigos. Puede ocurrir de día o de noche, cuando estamos acompañados o cuando estamos completamente solos. Y aunque no podemos impedir que la tierra se mueva, sí podemos prepararnos para saber qué hacer cuando ocurra.
Si estamos dentro de un edificio, debemos agacharnos, cubrirnos y sujetarnos. Hay que alejarnos de ventanas, vidrios, muebles y objetos que puedan caer. No debemos correr hacia las salidas ni utilizar ascensores mientras está temblando. Además, si estamos en la calle, debemos alejarnos de edificios, postes, árboles y cables eléctricos.
Hay que buscar un espacio abierto y permanecer allí hasta que termine el movimiento. ¿Qué hacer durante un sismo? Después del sismo, debemos revisar que nuestra familia y las personas que están con nosotros se encuentren bien. También debemos prepararnos para posibles réplicas y evitar regresar a estructuras que presenten daños. También es importante evitar compartir información no confirmada.
En una emergencia, los rumores pueden provocar más miedo y confusión. En Nicaragua, la Policía Nacional mantiene la línea de emergencia 118, disponible las 24 horas para atender situaciones que requieren respuesta. Asimismo, la Cruz Blanca dispone de la línea 128 y los Bomberos de la línea 115. Para conocer qué tan preparados estamos ante un movimiento telúrico, salimos a las calles y consultamos a las familias nicaragüenses: ¿saben qué hacer si un sismo los sorprende de repente?
Sus respuestas nos muestran cuánto conocemos sobre prevención y qué tan importante es estar preparados antes de que la tierra vuelva a temblar. Reacciones rápidas y confiables “Si me agarra un sismo, yo me agacho y me hago a un lado”; “más que todo, mantener la calma”; “buscar un lugar donde no me pueda caer nada encima, ya sean árboles o edificios”; “me voy a un lugar abierto”; “buscar un lugar seguro donde no haya árboles ni cables eléctricos”. Estas fueron algunas de las respuestas que recibimos durante el sondeo. Saber dónde protegernos, conocer las rutas de evacuación, tener una mochila de emergencia y establecer un punto de encuentro con nuestra familia puede ayudarnos a reaccionar mejor ante un sismo.