El obispo emérito Juan Abelardo Mata Guevara recibió en su residencia al periodista Adolfo Pastrán, a quien mostró parte de la vida que lleva actualmente; entre la oración, el estudio, la agricultura, la apicultura y la crianza de caballos. Durante el encuentro, Mata se mostró activo y recorrió parte de su finca, donde mantiene sembradíos de papaya y plátano, además de espacios destinados a la producción de miel y la crianza de caballos. - Te interesa: Ministerio del Interior detalla proceso de verificación sobre el Obispo emérito Abelardo Mata “Gracias, estoy bien, sí. Me siento bien”, expresó el religioso al ser consultado sobre su estado. Mata explicó que, desde su retiro, ha optado por una vida más recogida, dedicada principalmente al silencio, la oración y el estudio. “A mí me gusta más el silencio y el estudio y la oración.
Estoy en mi charco”; comentó. Incluso definió su actual etapa de vida como una especie de retiro monástico. “Llevando vida monacal, eso es lo que estoy haciendo”; afirmó. Abelardo Mata, dedicado al estudio y la oración Uno de sus principales intereses continúa siendo la Sagrada Escritura, área en la que fue formado como profesor. “Yo fui preparado para ser profesor de Sagrada Escritura y formé a cantidad de gente. Entonces no quiero que se duerma lo mío”, explicó.
Aunque reconoce que su vista ha comenzado a fallar, Mata mantiene una rutina que combina el estudio con caminatas por su propiedad y el cuidado de sus cultivos. Su finca también se ha convertido en un proyecto productivo. El obispo emérito mostró los sembradíos de papaya y plátano, explicó su sistema para aprovechar el agua de lluvia y enseñó los espacios donde desarrolla una apicultura todavía artesanal. “Ahí es donde recojo la miel”, comentó mientras mostraba las colmenas. Recuerdos de su juventud También mantiene caballos, entre ellos una yegua llamada Intibucá, mientras que otro de los animales lleva el nombre de Zozibini, inspirado en una reina de belleza sudafricana.
Mata explicó además que participó directamente en la construcción de su propiedad. “Hice la batidora, la mezcladora, la ladrillera también. Aquí hice todos los bloques. Todos los bloques”; relató. El contacto con la tierra no es algo nuevo para el obispo emérito Abelardo Mata.
Durante la conversación recordó un episodio de su juventud que estuvo a punto de apartarlo de la vida religiosa. Cuando se encontraba en el seminario en El Salvador sufrió una enfermedad que también afectó a otros compañeros. Posteriormente regresó a Managua para recuperarse y decidió no ingresar al noviciado. “Me sentía cansado, me sentía… mi espíritu pedía reposo. Parar un poco”, recordó.
La cercanía de Abelardo Mata con el Cardenal Miguel Obando y Bravo Fue entonces cuando apareció en su vida una figura que marcaría definitivamente su trayectoria: el entonces padre Miguel Obando y Bravo, quien había sido su profesor de física, matemática, geometría y trigonometría durante sus años de bachillerato en El Salvador. Mata relató que mientras buscaba trabajo en Managua, Obando llegó a buscarlo personalmente. “En eso, el padre Obando me busca. Y me dice: ‘¿Cómo estás?’. ‘Estoy bien’. Saca de su cartera: ‘Aquí está para que te vayas de vuelta’”,;contó. “Él me vino a buscar”, agregó al recordar aquel momento.
Para Mata, aquella intervención fue decisiva para retomar su vocación religiosa y continuar posteriormente su trayectoria eclesiástica. “Ese hombre marcó mi vida”, afirmó al referirse a Obando y Bravo; a quien recordó como un hombre sabio del que aprendió mucho. Formación espiritual El obispo emérito también reveló que este episodio nunca antes lo había contado públicamente: “De esto es la primera vez que lo platico en público”. A sus años de retiro, Mata mantiene así una rutina en la que combina su formación intelectual y espiritual con el trabajo en la tierra, los animales y la producción de su finca. “Es que la oración ayuda mucho. Mucho, mucho, mucho”; expresó.
Al finalizar la visita, el religioso volvió a mostrar su entusiasmo por continuar activo y recorriendo su propiedad. “Esto tiene que completarse. Así es, así ha de ser”, dijo al despedirse.