Bloomberg — Según sugiere una nueva investigación, el sistema inmunitario de las personas con ‘covid prolongado’ podría permanecer inmerso en una batalla prolongada contra los restos del coronavirus, lo que provoca inflamación sin llegar a eliminar eficazmente su origen. Científicos de la Universidad de California en San Francisco han detectado anomalías inmunitarias generalizadas en el tejido intestinal extraído de personas con covid prolongado, incluidos indicios de que algunas de las defensas de primera línea del organismo permanecían activadas meses o años después de la infección. Al mismo tiempo, los procesos necesarios para reconocer y destruir las células que contienen el virus se encontraban debilitados. Los hallazgos, publicados el lunes en un preprint antes de su revisión por pares, sugieren una “respuesta inmunitaria descoordinada” en la que la actividad inflamatoria continúa mientras que los mecanismos necesarios para eliminar su origen se ven mermados, escribieron los investigadores dirigidos por Michael Peluso y Timothy Henrich.
Aunque el estudio no puede establecer que la persistencia del virus sea la causa de las anomalías inmunitarias ni del covid prolongado en sí mismo, los hallazgos podrían, no obstante, influir en la búsqueda de tratamientos. Los fármacos antivirales por sí solos no han demostrado beneficios claros en los ensayos sobre el covid prolongado definido de forma amplia, y los investigadores señalaron que, en última instancia, el tratamiento podría tener que centrarse tanto en el virus persistente como en restaurar la capacidad del sistema inmunitario para eliminar las células que lo albergan. Comprender qué factores provocan el covid prolongado se ha convertido en una de las preguntas sin respuesta más apremiantes que ha dejado la pandemia. Millones de personas en todo el mundo han experimentado síntomas persistentes tras padecer la Covid-19, entre ellos fatiga, problemas de memoria y concentración, y un empeoramiento de los síntomas tras la actividad física.
Esta afección también forma parte de un grupo más amplio, y aún poco comprendido, de enfermedades crónicas que pueden aparecer tras una infección, lo que significa que conocer su biología podría tener implicaciones que van mucho más allá de la Covid-19. Los investigadores de la UCSF estudiaron muestras del intestino grueso de 44 personas con covid prolongado y de 13 personas que se habían recuperado por completo. Las biopsias se obtuvieron, en media, casi dos años después de la primera infección conocida por el SARS-CoV-2 de los participantes. Los investigadores examinaron las muestras utilizando varios métodos para detectar el virus y evaluar el comportamiento de miles de genes y de diferentes tipos de células inmunitarias.
Se encontraron indicios de SARS-CoV-2 persistente en el tejido intestinal de 12, es decir, el 27%, de las personas con covid prolongado, en comparación con una de las 13 personas recuperadas. La diferencia no fue estadísticamente significativa, y los investigadores advirtieron que la detección de material genético viral no demuestra que permanezca en el organismo un virus intacto e infeccioso. No obstante, encontraron ARN viral tanto de cadena simple como de cadena doble en las células que recubren el intestino. Dado que esas células se renuevan normalmente en cuestión de días, el hallazgo sugiere una actividad viral en curso o que las células están siendo expuestas repetidamente al virus procedente de otras partes del organismo, según indicaron los investigadores.
Las anomalías inmunitarias resultaron mucho más pronunciadas en el tejido intestinal que en la sangre, lo que sugiere que los análisis de sangre podrían pasar por alto cambios biológicos importantes que se producen en el interior de los tejidos. Lea más en Bloomberg.com