Bloomberg Línea — Después de casi una década de contracción del crédito al consumo en Venezuela, el financiamiento personal comienza a mostrar señales de reactivación. El proceso, todavía limitado por las restricciones de liquidez y el reducido tamaño de la cartera crediticia del sistema financiero, tiene un punto de entrada claro: la compra de vehículos. La reaparición de esquemas de financiamiento ocurre en un mercado que durante años funcionó prácticamente de contado. El primer impulso llegó desde el sector fintech con Cashea, la plataforma de modelo “compra ahora, paga después” (BNPL, por sus siglas en inglés), que introdujo nuevamente la posibilidad de adquirir bienes mediante pagos fraccionados.
Su crecimiento abrió espacio para que otras plataformas replicaran el esquema y para que algunas instituciones financieras comenzaran a retomar productos dirigidos al consumo. Aunque el crédito para la adquisición de viviendas o préstamos personales de libre inversión sigue siendo escaso, el financiamiento para vehículos se ha convertido en uno de los primeros segmentos donde bancos, concesionarios y empresas especializadas vuelven a ofrecer alternativas. Bancos y el crédito automotor Las principales entidades financieras privadas del país han concentrado su oferta en préstamos para la compra de vehículos nuevos, generalmente mediante alianzas con concesionarios autorizados. BBVA Provincial ofrece financiamiento para la adquisición de vehículos nuevos a través de concesionarios afiliados.
El crédito está denominado en la Unidad de Valor de Crédito (UVC), una unidad de cuenta indexada que ajusta el saldo del préstamo con base en el Índice de Inversión (IDI) publicado por el Banco Central de Venezuela (BCV). La entidad financia hasta 70% del valor de la unidad, con plazos de hasta 48 meses, sujeto a evaluación crediticia y capacidad de pago del cliente. Banesco mantiene una oferta similar mediante su producto CrediCarro, dirigido a personas naturales con al menos seis meses de antigüedad como clientes del banco. El programa financia hasta 70% del valor de vehículos nuevos, particulares, rústicos, de carga liviana o pesada, entre otros, con plazos de hasta 48 meses.
El préstamo también se expresa en UVC y se liquida a su contravalor según el IDI vigente al momento del desembolso. El esquema contempla reserva de dominio sobre el vehículo, débito automático de las cuotas y la contratación obligatoria de un seguro integral y una póliza de vida durante la vigencia del crédito. En Mercantil, una fuente con conocimiento del proceso indicó a Bloomberg Línea que la entidad se encuentra reestructurando su estrategia de financiamiento automotriz, por lo que se esperan ajustes en su oferta, aunque todavía no han sido anunciados públicamente. Concesionarios y financiadoras La reactivación no depende únicamente de los bancos.
Diversos concesionarios oficiales han comenzado a ofrecer planes de financiamiento propios o mediante alianzas con instituciones financieras. Es el caso de Kia Venezuela, cuyos distribuidores ofrecen esquemas de crédito para facilitar la adquisición de unidades nuevas. Al mismo tiempo, las casas de compra-venta de vehículos usados también han incorporado alternativas de pago financiado, apoyándose en agencias especializadas más que en la banca tradicional. El movimiento también se observa en los concesionarios.
En JAC Venezuela, alrededor de 18% de las ventas actualmente se concreta mediante alguno de sus planes de financiamiento, frente a 2% en julio de 2024, cuando la empresa comenzó a desarrollar esta oferta. Jonathan Martínez, director general de Finanzas y Negocios de Corporación Bel-JAC, dijo a Bloomberg Línea que las solicitudes y aprobaciones de crédito han aumentado más de 250% desde entonces. XCars, por ejemplo, ofrece planes de financiamiento que son evaluados y aprobados por agencias financiadoras privadas. Bajo este esquema, los clientes pueden obtener financiamiento de hasta 60% del valor del vehículo, con plazos de entre 24 y 36 meses, mientras realizan un pago inicial por el monto restante.
En JAC, los programas contemplan plazos de entre 12 y 60 meses, con iniciales que oscilan entre 20% y 30%, dependiendo del vehículo. La compañía también ha reducido los requisitos para acceder al crédito y asegura que sus procesos de aprobación no superan las 48 horas. Entre sus alternativas figura “Llévate lo Fiado”, un esquema de 18 meses en el que el cliente paga una inicial durante seis meses y luego 12 cuotas mensuales, sin comisión flat, intereses ni recargos adicionales, según Martínez. La marca dispone además de un simulador en línea para calcular las condiciones de financiamiento.
Este tipo de modelos ha permitido ampliar el acceso al crédito en un contexto donde las limitaciones regulatorias siguen restringiendo la capacidad de la banca para expandir agresivamente su cartera. Un mercado que vuelve a acostumbrarse La reaparición del financiamiento responde a varios factores. La desaceleración de la inflación frente a los niveles observados años atrás, una mayor estabilidad relativa del mercado cambiario y la flexibilización gradual de algunas operaciones financieras han creado condiciones para que empresas y bancos vuelvan a asumir riesgo crediticio, aunque de manera muy selectiva. Sin embargo, el crédito en Venezuela continúa siendo uno de los más pequeños de América Latina cuando se mide en relación con el tamaño de la economía.
Las regulaciones sobre el encaje legal y las limitaciones de liquidez del sistema financiero siguen condicionando la capacidad de los bancos para otorgar préstamos de mayor volumen y plazos más largos. En ese contexto, el financiamiento automotriz se perfila como un laboratorio para el regreso del crédito al consumo. En JAC, los vehículos que concentran la mayor demanda bajo financiamiento son la SUV JAC Arena, tanto en sus versiones automática como sincrónica, y la pick-up La Venezolana. El patrón, según Martínez, también se repite entre los compradores que utilizan otras modalidades comerciales.
Los precios de referencia publicados por la marca ubican al Arena Sport manual en torno a US$14.700 y al Nevado en unos US$19.500, mientras que La Venezolana se ha ofrecido alrededor de US$20.000, aunque los montos pueden variar según el modelo, la modalidad de compra y las promociones vigentes. La marca ofrece un simulador de crédito en línea para sus clientes. “El financiamiento se está convirtiendo en un pilar fundamental”, dijo Martínez. “A medida que demos más crédito, obviamente la operación crece proporcionalmente”. Para la empresa, la disponibilidad de plazos y modalidades que se adapten a la capacidad de pago del comprador se ha convertido en una herramienta para ampliar el mercado en un país donde durante años la compra de vehículos estuvo dominada por operaciones de contado. La combinación de garantías tangibles, alianzas entre bancos y concesionarios y la aparición de nuevas empresas de financiamiento ha permitido reconstruir, paso a paso, un mercado que prácticamente desapareció durante la última década.
Más allá de los vehículos, el desafío para el sistema financiero venezolano será extender esa recuperación hacia otros segmentos del consumo y eventualmente hacia préstamos personales de mayor alcance, en un entorno que aún enfrenta importantes restricciones estructurales.