Rafa Jódar suele distinguirse por su facilidad para formar un muro en la retaguardia y lanzarse al ataque a un ritmo trepidante. En esta su primera temporada profesional está dejando huella. Un tenis fresco, total, de mucha ambición pero también equilibrio. A sus 19 años va acumulando experiencias, y a veces son más valiosas incluso las negativas que las positivas.
Un resultado adverso duele, mucho, al momento, pero ayuda a extraer conclusiones de futuro. Tienen mucho que analizar él y su padre y entrenador sobre lo sucedido en sus primeras semifinales en un torneo de Masters 1000 ATP. Desde la clave lógica del desgaste, ya que ha encadenado la final de Washington con las 'semis' de Montreal. Diez partidos en dos semanas y media.
Fue víctima del antídoto que suele aplicar a sus oponentes. El estadounidense Brandon Nakashima salió a la central con la misión de vencer por destrucción. A riesgo máximo jugó el norteamericano, con un nivel de acierto memorable. Hizo un 'partidazo', que adornó con la valiosa victoria: 7-6 (3) y 6-4 en 2h.02'.
A su primera final de un Masters 1000, la quinta de su carrera. Tiene el título de San Diego 2022, en su casa. Nakashima, 25 años recién cumplidos y nº 31 mundial (es ya nº 22), dominó a Jódar, 19 años y nº 15 (ascenderá a la undécima posición) en el estreno de sus enfrentamientos. Hace unos días ambos formaron dobles en Washington, en virtud de una buena relación personal con el vínculo de que ambos han pasado por la Universidad de Virginia.
En la pista no hay amigos ni compañeros. Son enemigos. Nakashima dejó sin final a Jódar, también le arrebató la posibilidad de aspirar ya al top-10 mundial, que pasaba por levantar el trofeo este jueves y que no llegara a la final Ben Shelton, que disputará la segunda semifinal con Learner Tien. Pleno estadounidense asegurado.
Nakashima pareció Jódar en su prolongado dominio. Agresivo, tomó la iniciativa y no la soltó. Fue a degüello, con unos niveles de inspiración desconocidos en el pupilo del ex top-10 surafricano Wayne Ferreira. Con el saque, con el que ganó 29 de 33 puntos en el set inicial, anuló uno de los golpes mágicos del madrileño, el resto.
El leganense no leyó bien el saque de su oponente. Sobrevivió, en ocasiones en la agonía, Jódar con más corazón que tenis. De su gen campeón, en la victoria y en la derrota, da fe que levantara cuatro bolas de 'match, que dispusiera de seis puntos de recuperación en un último juego de doce minutos. El leganense luchó hasta que llegó un saque definitivo del oponente.
Desde la incomodidad de sentirse acorralado, un tanto cansado y sin el tenis demoledor de sus mejores jornadas. Jódar remontó en el primer set seis bolas de 'break' que le permitieron llegar al 'tiebreak', donde desequilibró el servicio del norteamericano.Nakashima atacó sin piedad a Jódar, le hizo el 'break' en blanco para tomar ventaja en el segundo set. El único del encuentro. Jódar se mantuvo en su cogote, persiguiendo una ocasión aun desde la inferioridad en el juego.
Dos bolas de recuperación tuvo el madrileño, pero las remontó para 3-1 Nakashima con saque. Echó mano de la épica Jódar levantando dos bolas de match en el noveno juego (4-5), la segunda con una dejada que recordó a las que ejecuta en instantes críticos Carlos Alcaraz. Levantó otras dos ante un nervioso Nakashima por la relevancia del triunfo. Pero no hizo daño, perdió las seis bolas de rotura, las cuatro en el juego final.
Porque el servicio del americano lo impidió. Jódar, bravo por su resistencia en una jornada con todo en contra. Está inscrito en el Masters 1000 ATP de Cincinnati, que se pone ya en marcha. Entraría en segunda ronda frente al canadiense Denis Shapovalov o el francés Adrian Mannarino.
Su temporada continúa siendo excelente, maravillosa. Son 34 partidos ganados y 14 perdidos. Otra vivencia para ir mejorando.