Bloomberg Línea — El peso mexicano (USDMXN) ha vuelto a colocarse en niveles que no veía desde hace dos años, respaldado por un dólar más débil, tasas locales todavía atractivas y una menor volatilidad. La moneda ha resistido incluso episodios de fortaleza del billete verde y mantiene abierta la posibilidad de probar nuevos niveles frente al dólar. La divisa ha subido 5,54% en lo que va de 2026 y cotiza sobre los MXN$17,06, un nivel que no veía desde junio de 2024. El movimiento reúne factores externos y domésticos.
Las expectativas sobre la Reserva Federal han debilitado al dólar, mientras el diferencial de tasas, los flujos hacia activos mexicanos y la estabilidad de Banxico sostienen la demanda por pesos. A ello se suman exportaciones, remesas e inversión extranjera directa. Janneth Quiroz, analista de Monex, considera que “el comportamiento reciente del peso mexicano ha sido particularmente favorable y lo destacaría como una combinación de fundamentos domésticos relativamente sólidos, un entorno internacional favorable y factores financieros que han amplificado la apreciación”. La fortaleza, sin embargo, enfrenta límites y riesgos.
El rumbo de la Fed, la revisión del T-MEC, el apetito global por activos emergentes y la trayectoria de las tasas mexicanas determinarán cuánto recorrido adicional puede tener una moneda que también se beneficia de su elevada liquidez internacional. Así se ha comportado el dólar en México El carry trade mantiene su peso El diferencial de tasas sigue en el centro de la ecuación. Banxico mantuvo el 6 de agosto su tasa de referencia en 6,50%, una decisión unánime que preserva el atractivo relativo de los activos mexicanos, pese a que el banco central ya atravesó un ciclo de recortes. Quiroz explica que “el carry trade sigue siendo un elemento importante para explicar la fortaleza del peso”.
La estrategia permite aprovechar el diferencial de tasas y, cuando la moneda mexicana se aprecia, añade una ganancia cambiaria para el inversionista que posteriormente convierte sus recursos a dólares. Ese respaldo también aparece en la óptica regional. Davison Santana, estratega de tasas y divisas para América Latina de Bloomberg Intelligence, destaca que México no ofrece el mayor rendimiento por tasas de la región, pero su carry ha sido el más confiable si se miran los números desde 2016. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. Además, la apuesta de los inversionistas por el peso aún tiene margen para crecer.
Santana considera que el avance está menos saturado que en el primer trimestre, ya que las posiciones a favor de la moneda se mantienen estables, pero lejos de niveles extremos. Esto reduce el riesgo de una corrección brusca. UBS también encuentra respaldo en esa relación entre rendimiento y riesgo. Gabriela Soni y Alejo Czerwonko sostienen que “el peso mexicano sigue respaldado por una atractiva relación entre carry y volatilidad”, aunque advierten que las preocupaciones por una Fed más restrictiva podrían pesar sobre la moneda a corto plazo.
UBS redujo en una nota este martes su previsión del tipo de cambio para el tercer trimestre de 2026 a MXN$17,2 desde MXN$17,5 y mantiene MXN$17,2 para el cuarto trimestre y los dos primeros trimestres de 2027. El pronóstico apunta a una estabilización cerca de los niveles actuales, más que a una apreciación sostenida. Banxico aporta estabilidad La política monetaria mexicana constituye otro apoyo para el peso. Víctor Gómez Ayala y Jorge Sánchez Leyva, de Finamex, consideran que las decisiones de Banxico dependen cada vez más de la evolución de la inflación local y de la estabilidad cambiaria, y menos de mantener una determinada distancia entre las tasas de México y Estados Unidos.
Esto implica que una Fed más restrictiva no obligaría automáticamente a Banxico a subir las tasas. Según Finamex, mientras el peso se mantenga estable, su apreciación reciente ofrece un margen adicional al banco central mexicano para definir su política monetaria. La inflación también ha dado margen a Banxico para mantener la tasa sin cambios. En julio, la inflación general bajó a 3,12%, su menor nivel desde mayo de 2020, mientras la subyacente descendió a 3,95% y regresó al rango objetivo del banco central.
La caída de los precios agrícolas, los subsidios a los combustibles y una menor presión en los bienes subyacentes explicaron parte de la desaceleración. Los servicios, sin embargo, mantienen presiones, mientras Banxico retrasó hasta el cuarto trimestre de 2027 la convergencia de la inflación al objetivo de 3%. Con ese escenario de precios, Molly Schwartz y Christian Lawrence, analistas de Rabobank, esperan que la tasa permanezca en 6,5% durante 2026 y 2027. Esa previsibilidad resulta especialmente relevante para las estrategias de carry.
Santana considera que “menos choques de política ayudan a mantener contenida la volatilidad implícita, haciendo que un rendimiento más bajo sea más competitivo sobre una base ajustada por riesgo”. Rabobank proyecta, a su vez, que el tipo de cambio se mantenga entre MXN$17 y MXN$18 durante los próximos 12 meses. Su argumento combina la pausa monetaria con unas tasas mexicanas comparativamente elevadas, que continúan sosteniendo la demanda de pesos asociada al carry. Según las proyecciones recopiladas por Bloomberg, el tipo de cambio cerraría el tercer trimestre de 2026 en MXN$17,48 por dólar y el cuarto en MXN$17,5.
Para 2027, se ubicaría en MXN$17,45 en el primer trimestre. Fed, T-MEC y el límite de la apreciación El dólar representa la otra cara del avance mexicano. Quiroz atribuye parte del movimiento a su debilidad generalizada, ligada a las expectativas sobre la Fed, la evolución de la economía estadounidense y una menor demanda por activos refugio. Chris Turner, analista de ING, sitúa entre MXN$17,1 y MXN$17,7 el rango que ha dominado al tipo de cambio y destaca la resistencia mostrada por el peso frente a la fortaleza que el dólar tuvo durante junio y julio.
ING mantiene una referencia de MXN$17,25 para uno, tres, seis y 12 meses. Turner advierte que “si estamos en lo correcto y no hay subidas de la Fed, el USD/MXN pondrá a prueba la parte baja del rango”. Una subida de tasas en Estados Unidos o problemas en la revisión del T-MEC podrían llevar al cruce nuevamente hacia la zona superior. Precisamente, el acuerdo comercial aparece también entre los factores internos capaces de alterar la trayectoria.
Quiroz considera que una revisión ordenada reduciría la prima de riesgo asociada a México y favorecería la inversión y los flujos hacia activos nacionales. Pero mayores tensiones comerciales tendrían el efecto contrario. La actividad económica ofrece señales mixtas. UBS señala que el PIB mexicano creció 1,5% trimestral y 2,2% anual en el segundo trimestre, aunque considera que la cifra sobrestima el impulso subyacente por el fuerte abril, datos agrícolas volátiles y servicios vinculados temporalmente al Mundial.
Las remesas mantienen otro flujo de divisas. Soni y Czerwonko de UBS destacaron ingresos por US$5.470 millones en junio, 4,2% más que un año antes, para acumular US$30.800 millones en el año. La entidad espera que esos flujos continúen apoyando la balanza de pagos, aunque su valor convertido a pesos disminuye con la apreciación. Quiroz advierte que su escenario base es de un peso todavía fuerte, pero con mayor volatilidad, más que de una apreciación continua.
La Fed, el T-MEC, el diferencial de tasas y el apetito por riesgo serán los que marcarán si la moneda rompe sus soportes recientes o permanece dentro del rango que anticipan los estrategas.