Colombia ingresó formalmente al Escudo de las Américas, una coalición militar impulsada por EE.UU. con el propósito declarado de combatir a los cárteles del narcotráfico y otras entidades criminales que, bajo la perspectiva de Washington, amenazan la seguridad regional. Aunque la intención fue comunicada por el presidente Abelardo de la Espriella en su discurso inaugural , fue el secretario de Guerra del país norteamericano, Peter Hegseth , quien anunció a la opinión pública desde Panamá, donde se celebró esta semana un encuentro entre representantes de los 19 países que hacen parte del bloque, que Bogotá solicitó expresamente la realización de operativos militares conjuntos "para destruir terroristas y redes terroristas". A ello se suma que el mismo día que De la Espriella tomó posesión del cargo, el Departamento de Estado de EE.UU. informó que destinaría 1.000 millones de dólares para respaldar la política de seguridad del mandatario, que en sus palabras, emulará en buena medida la que en su día implementara el expresidente Álvaro Uribe Vélez para combatir a las insurgencias de izquierda , en el contexto del prolongado conflicto armado que atraviesa a esa nación suramericana desde hace casi siete décadas. Aclaratorias y límites constitucionales Lo dicho por Hegseth levantó polvareda y obligó al ministro de Defensa colombiano, Jorge Eduardo Mora, a ofrecer algunas aclaratorias relativas a los alcances de la incorporación de su país a la alianza militar. "Las amenazas transnacionales no reconocen fronteras y ningún Estado puede enfrentarlas de manera aislada", alegó el funcionario en la víspera desde Ciudad de Panamá.
En su opinión, las decisiones adoptadas por la recién inaugurada gestión "se sustentan en el respeto irrestricto por la soberanía nacional" y están destinadas a fortalecer y no a sustituir las responsabilidades soberanas de Colombia. OPINIÓN La fractura colombiana: entre la catástrofe, el giro geopolítico y la reactivación de conflicto Por otro lado, con independencia de lo dicho por el jefe del Pentágono, la Constitución colombiana establece que solo el Senado puede autorizar la presencia de tropas extranjeras . Empero, en el caso de que la cámara alta se encontrare en receso legislativo, esa atribución recaería sobre el presidente de la República , aunque para ello debería contar con el aval del Consejo de Estado. Hay todavía una zona gris de la cooperación bilateral que permite un amplio margen de acción de fuerzas estadounidenses en territorio colombiano y así se lo hizo saber a la prensa el actual presidente del Senado, Honorio Henríquez , quien si bien invocó los límites constitucionales, también aludió a la necesidad de cooperar estrechamente con EE.UU. para combatir al crimen organizado. " Es importante la cooperación internacional que podamos recibir .
No conozco el detalle de lo que implica, pero todo lo que sea de equipo de tecnología, de todo el apoyo para enfrentar estas estructuras que cada día cooptan más el Estado colombiano, es importante y fundamental ", alegó.