Durante un acto político-cultural celebrado en el auditorio Carlos Martínez Rivas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), con motivo del centenario de Fidel, la diplomática calificó al Comandante en Jefe como un símbolo de dignidad, soberanía y solidaridad de los pueblos. En la ceremonia, que contó con la presencia del cocanciller Valdrack Jaentschke, autoridades universitarias, estudiantes, miembros del grupo parlamentario de amistad, cubanos residentes y amigos de la solidaridad, Fonseca agradeció al pueblo y Gobierno nicaragüenses y a los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo por las muestras de cariño y admiración hacia Fidel Castro. También reconoció a los trabajadores de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel) por la escultura de 20 metros dedicada a Fidel e instalada en la Avenida de Bolívar a Chávez, en Managua, como parte de las celebraciones por su centenario. “Rendimos tributo al hombre que cambió para siempre la escala de lo posible en Nuestra América y el mundo”, afirmó la embajadora, quien destacó que la grandeza de Fidel Castro no se limita a la obra construida durante su vida, sino también a su capacidad para quebrar siglos de dominación y defender la soberanía de Cuba. Subrayó que el líder cubano sintetizó grandes causas humanas mediante un patriotismo comprometido con la soberanía, un latinoamericanismo inspirado en José Martí y un internacionalismo basado en la solidaridad.
En ese sentido, resaltó la cooperación cubana en materia de salud, educación y asistencia ante desastres, y recordó que miles de personas en diferentes países se beneficiaron de la vocación solidaria promovida por Fidel Castro. La diplomática sostuvo que Fidel Castro revolucionó los conceptos de justicia y libertad al defender el desarrollo pleno de las capacidades humanas y convertir la educación, la salud, la cultura, el deporte y otros derechos sociales en pilares de la Revolución Cubana. “Libertad es que el hijo de un cortador de caña o de una lavandera, tenga la certeza absoluta de que su destino no está sellado por la pobreza”, subrayó Fonseca en el acto al que también asistieron funcionarios de la embajada cubana. Resaltó la confianza de Fidel Castro en el poder de las ideas y su visión estratégica para interpretar los acontecimientos internacionales, al tiempo que citó al escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien describió la capacidad del dirigente cubano para analizar los hechos y proyectarlos hacia sus consecuencias futuras. Recordó especialmente los vínculos históricos entre Fidel Castro y Nicaragua, y evocó su visita a Managua en julio de 1980, tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista.
Asimismo, resaltó la amistad entre Fidel Castro y los dirigentes de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega, Rosario Murillo y Tomás Borge, a quien calificó como un profundo intelectual y constructor de la mística sandinista. La diplomática estableció además un paralelismo entre el centenario de José Martí, en 1953, y el actual centenario de Fidel Castro, para destacar que el pensamiento de ambos líderes permanece vigente pese al paso del tiempo. “¡Fidel vive, no ha muerto! Vive en la conciencia de los humildes, en la resistencia de su patria y en la dignidad inquebrantable de los pueblos que no se rinden”, afirmó. Sostuvo que el legado del líder cubano permanece vigente frente a los desafíos que enfrenta actualmente Cuba y mencionó el bloqueo estadounidense, las dificultades financieras y las restricciones que, según señaló, afectan la llegada de alimentos, medicinas y combustibles a la isla.
Aseguró que las dificultades no podrán quebrar la voluntad del pueblo cubano, al recordar el pensamiento de Fidel Castro sobre la fuerza de la verdad y las ideas. “Fidel Castro, el otro nombre de la Dignidad, ha quedado en la historia como el héroe de los desheredados, el que defendió el derecho de los pueblos a un futuro mejor”, manifestó. Señaló que Fidel Castro pertenece no solo a la historia de Cuba, sino también a las luchas actuales y las esperanzas futuras de América Latina. “Fidel Castro vive en nosotros, vive en Cuba, vive en Nicaragua y vive en los pueblos de nuestra América”, enfatizó, antes de cerrar su intervención con una consigna de continuidad de la lucha revolucionaria: “Comandante en Jefe, ordene». mar/ybv