Homenaje a Fidel Castro en Guatemala y compromiso a seguir su obra

Homenaje a Fidel Castro en Guatemala y compromiso a seguir su obra

Rendimos tributo no solo al estratega político, sino al visionario que entendió el desarrollo humano de forma integral, impulsando la educación, el deporte, las universidades y la cultura como pilares de dignidad, expresó la doctora Mariheta Cutiño. Desde los primeros días de la Revolución antillana, Fidel comprendió que la soberanía de un pueblo descansa en su conocimiento, comentó, junto a una representación de la brigada médica que prestara sus servicios en este país. Masificó la alfabetización, multiplicó los centros de enseñanza superior por todo el país y forjó un polo científico de vanguardia mundial, añadió. Reveló anécdotas de encuentros que sostuviera con el Comandante en Jefe en su etapa como Rectora de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín y el interés siempre por el más mínimo detalle.

En acto organizado en esta capital, la galena María Elena Barrero expuso sobre las intensas jornadas de homenaje al Comandante en Jefe, tanto en la isla caribeña como en el plano internacional. Aseguró que el legado de Fidel vive en las aulas, laboratorios, en los campos deportivos, en la cultura y en cada vida salvada por la ciencia y la medicina cubana. El oftalmólogo Iraldo Arévalo particularizó en acciones desarrolladas por Fidel en su Batalla de Ideas, mientras la doctora Laritza Aguilera ejemplificó el empeño del líder antillano en la solidaridad y el internacionalismo. El embajador de la isla caribeña en esta nación, Nazario Fernández, subrayó que hablan de una vida intensa, desde el oriental Birán, sitio donde viviera la familia Castro, hasta después del triunfo revolucionario.

Amplió sobre el líder estudiantil, el viaje que hiciera a Bogotá, Colombia, en 1948, el asalto al cuartel Moncada y la prisión en la entonces Isla de Pinos, hoy el municipio especial Isla de la Juventud. El diplomático afirmó que no hay momento en la historia de la lucha revolucionaria o después de 1959 en los cuales no esté la huella de Fidel. Una de sus grandes lecciones es que la palabra derrota no existe, como demostrara en Alegría de Pío, en plena Sierra Maestra, en el oriente cubano, acotó. Planteó el valor del ejemplo, de los principios, del humanismo.

Calificó de proeza que los médicos antillanos brinden servicios de salud en los lugares más intrincados, como lo hicieron durante casi 28 años en este territorio. Fernández opinó que la lección más importante no es sólo rememorar lo que hizo, sino lo que legó el Comandante en Jefe. Llamó a continuar leyendo, entrar al sitio Fidel Soldado de las Ideas, repasar sus obras completas. Sobre todo, aseveró, no para recitarlo, sino para cumplir cada uno en su puesto de trabajo, en su responsabilidad. npg/znc