Una central nuclear está diseñada alrededor de capas de protección, sistemas redundantes y protocolos capaces de responder automáticamente cuando algo se sale de los márgenes previstos. A Gravelines, en el norte de Francia, no la atacó un terremoto, una avería eléctrica ni una tormenta extraordinaria. Llegaron medusas. Muchas medusas.
El 10 de agosto, una entrada masiva de estos animales en las estaciones de bombeo obligó a detener los reactores 2, 3 y 4 . El reactor 1 redujo preventivamente su potencia al 50%, mientras el número 5 ya estaba parado por mantenimiento. De los seis reactores de 900 MW que forman la instalación, solo el número 6 quedó funcionando normalmente. EDF asegura que el episodio no tuvo consecuencias para la seguridad de las instalaciones, los trabajadores ni el medioambiente.
El resultado es una imagen difícil de olvidar: una instalación capaz de producir 5,4 GW condicionada por animales blandos arrastrados por el agua. El problema está en el lugar que mantiene fría a la central © Sameer AL-DOUMY. Gravelines está junto al mar del Norte por una razón . Sus reactores necesitan una enorme fuente de agua para evacuar el calor del sistema y condensar nuevamente el vapor utilizado para generar electricidad.
El agua marina entra a través de estaciones de bombeo y antes debe atravesar rejillas y grandes tambores filtrantes. Ahí es donde una concentración excepcional de organismos puede convertirse en un problema industrial. Si demasiadas medusas llegan simultáneamente, comienzan a acumularse sobre los filtros, aumentan la resistencia al paso del agua y comprometen el caudal necesario. Los sistemas de protección pueden entonces reducir potencia o detener automáticamente las unidades antes de que la situación avance.
Es un riesgo conocido en centrales costeras de todo el mundo : episodios similares han afectado instalaciones en Japón, India y otros países. Gravelines , además, tenía un motivo especialmente bueno para estar preparada. Exactamente un año antes ya había ocurrido. En 2025 las medusas apagaron toda la central.
EDF gastó millones para que no volviera a pasar © Sameer AL-DOUMY. Entre el 10 y el 11 de agosto de 2025 , una llegada repentina de medusas provocó la parada automática de cuatro reactores . Los otros dos ya estaban fuera de servicio por mantenimiento, así que durante unas horas la producción de toda la instalación cayó a cero. EDF reaccionó instalando cámaras para vigilar los filtros y el canal de entrada, reforzando la formación de los operadores y creando una red de vigilancia marítima con pescadores y equipos de rescate.
El programa con pescadores supone 1,5 millones de euros durante tres años y contempla incluso utilizar arrastreros para reducir grandes concentraciones antes de que alcancen la central. Esta vez esas medidas permitieron detectar antes el fenómeno y actuar preventivamente. Aun así, tres reactores acabaron detenidos. Reuters informó de que barcos pesqueros participaron en las labores de contención y que camiones aspiradores estaban retirando las medusas acumuladas en las instalaciones.
El mar se está convirtiendo en otra variable que las centrales tendrán que vigilar La proliferación de medusas no tiene una única explicación . Temperaturas del agua, disponibilidad de alimento, pérdida de depredadores, sobrepesca y características locales del ecosistema pueden favorecer grandes concentraciones. El calentamiento marino puede contribuir a crear condiciones más favorables para algunas especies, aunque no puede atribuirse este episodio concreto únicamente al cambio climático. La coincidencia resulta incómoda porque Francia atraviesa además periodos en los que algunas centrales interiores deben reducir producción debido a altas temperaturas o bajos caudales de los ríos.
EDF reconoce que la adaptación climática se ha convertido en una cuestión relevante y prevé invertir 8.700 millones de euros durante los próximos 15 años para reforzar la resiliencia de sus infraestructuras. Gravelines resume perfectamente ese desafío. Podemos construir un reactor preparado para controlar una reacción nuclear con enorme precisión. Lo que resulta bastante más difícil es controlar el río, el mar y los millones de organismos que deciden aparecer delante de la tubería que lo mantiene frío.