La magistrada y actual presidenta del Consejo Supremo Electoral de Nicaragua, Brenda Rocha, conserva como uno de los recuerdos más significativos de su vida la medalla Abel Santamaría que le entregó personalmente el comandante Fidel Castro el 26 de julio de 1983, durante un acto conmemorativo en el Cuartel Moncada, en La Habana. “Esta es la medalla Abel Santamaría, que, con mucho orgullo, con mucho amor, con mucho cariño, esta es la medalla que me puso el comandante Fidel Castro aquel 26 de julio en el Cuartel Moncada (…) con mucho honor la recibí en nombre del pueblo heroico de Nicaragua”; relató Rocha a Sputnik. La distinción tiene para la dirigente electoral nicaragüense un significado especial, no solo por haber sido entregada por el líder de la Revolución Cubana, sino también por representar el reconocimiento a jóvenes que, como ella, enfrentaron momentos difíciles durante los años de conflicto en Nicaragua. Un encuentro que marcó su vida Brenda Rocha era apenas una adolescente cuando sobrevivió a un ataque de la contrarrevolución en la comunidad minera de Salto Grande, en Bonanza, Caribe Norte de Nicaragua. El ataque le provocó múltiples heridas de bala, la pérdida de su brazo derecho y graves lesiones en ambas piernas.
Años después, durante un viaje a Cuba para continuar con su tratamiento, tuvo la oportunidad de encontrarse personalmente con Fidel Castro. Aquel primer encuentro quedó grabado en su memoria por las palabras de reconocimiento que recibió del dirigente cubano. Posteriormente, en 1983, Rocha volvió a encontrarse con Fidel durante el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en La Habana. En esa ocasión, el líder cubano le entregó la medalla Abel Santamaría, junto a la joven guerrillera nicaragüense Alma Nubia Baltodano.
El significado de Abel Santamaría Para Rocha, la medalla representa también la memoria de Abel Santamaría, uno de los jóvenes protagonistas del asalto al Cuartel Moncada y una figura emblemática de la Revolución Cubana. La magistrada recuerda con especial emoción la admiración que Fidel Castro sentía por Santamaría, a quien consideraba “un gran hombre, un gran joven, ejemplo de lucha y de solidaridad”. Por ello, recibir aquella distinción directamente de manos de Fidel convirtió el momento en una experiencia que Rocha conserva con profundo orgullo y cariño. Una memoria que permanece A más de cuatro décadas de aquellos acontecimientos y en el centenario del natalicio de Fidel Castro, Brenda Rocha vuelve sobre ese episodio de su vida para recordar no solamente una condecoración, sino también los encuentros que tuvo con el líder cubano y las enseñanzas que, según relata, marcaron su trayectoria.
La medalla Abel Santamaría permanece como un símbolo de aquel vínculo y como uno de los objetos que Rocha guarda con especial significado: un recuerdo de su juventud, de su historia personal y de un encuentro que, décadas después, continúa evocando con emoción.