No te dejes engañar por el cartel, ni por el tráiler, ni por ese envoltorio de aventura veraniega con familia guapa y monstruo enorme que Warner lleva meses vendiendo. El final de Oak Street llega mañana a los cines españoles disfrazada de plan familiar de agosto, de esos a los que llevas crío porque está obsesionado con los dinosaurios y hay que hacer algo con las tardes de calor. Pero no es ese tipo de plan, a no ser que quieras que te quiten la custodia los servicios sociales. No es esa película familiar de aventuras que crees que es en absoluto.
Es una película salvaje, violenta, cruel y sorprendentemente divertida que utiliza el imaginario infantil de los bichos gigantes para hacer exactamente lo contrario de lo que promete. Y me ha gustado. La calificación por edades tampoco ayuda: el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) le ha dado a El final de Oak Street un "no recomendada para menores de 12 años". Me parece un poco tramposo, porque imagino que esta peli puede producirle pesadillas a alguno de 13.
Comprendo que en agosto los estudios necesitan vender entradas sus estrenos como pelis de familia y el marketing se acomoda a esa necesidad antes que a realidad la película. Si vas con un niño de nueve años vas a pasar hora y media mirando de reojo a ver cómo lo lleva. Pero si tienes algunos años más de los 12, seguramente la vayas a disfrutar una barbaridad. "Al principio todo es ¡ooh! y ¡ah!, y luego vienen los gritos y carreras" Esa frase es del personaje Ian Malcolm de Parque Jurásico, y es exactamente lo que es esta peli. La premisa es estúpida y los quince primeros minutos son insufribles, pero aguanta sentado porque después esto se convierte en otra cosa.Tenemos un reparto de esos que hacen que, como mínimo, atractivo.
Anne Hathaway y el siempre carismático Ewan McGregor son Denise y Greg Platt, mientras que Maisy Stella y Christian Convery interpretan a sus hijos Audrey y Brian, no tan insufribles como uno podría esperar. Cuatro caras conocidas para una familia aparentemente normal que va a descubrir que tener problemas matrimoniales, aspiraciones personales o líos amorosos de instituto es bastante menos importante cuando tu barrio acaba rodeado de dinosaurios. El final de Oak Street nos cuenta cómo, por cosas de Hollywood a las que no hay por qué darle más vueltas, un fenómeno cósmico arranca entero un barrio residencial estadounidense de esos idílicos de su sitio y lo deposita en un lugar desconocido. A partir de ahí la familia Platt tiene que mantenerse unida para sobrevivir.
Escrito así parece el argumento de una tele-película de sobremesa, la fuerza del cariños, el amor que nos ayuda a superar todos los retos y problemas. Personajes de manual, un matrimonio con problemas, los de cartón piedra y el vecino antipático que ya sabes exactamente para qué está ahí. Y yo en la butaca pensando que me pensando que lo mismo no merecía la pena escribir la crítica de esto. La casa con jardín y la valla blanca funciona aquí como un escenario de algo cruel, como una línea imaginaria que separa lo doméstico de lo que hay en el bosque Entonces la película se pone en marcha, y ya no se parece a nada que hayamos visto en el cine de aventuras mainstream en bastante tiempo.
Porque El final de Oak Street hace una cosa que sobre el papel es de locos, que es meter en la misma coctelera el asombro de Parque Jurásico, la tensión de asedio de criaturas de Aliens y la sucesión de situaciones de riesgo de Jumanji, donde cada nueva zona del mapa escupe una amenaza distinta. La mezcla no debería funcionar, porque son tres películas con tres relojes narrativos incompatibles. En la práctica funciona porque David Robert Mitchell, director y guionista, entiende que lo que une a esas tres referencias, y algunas más, y combina con un sorprendente talento. ¿Te acuerdas del abogado y el retrete en Parque Jurásico? Pues esto es exactamente eso durante hora y media Todos tenemos grabada esa escena en la que el abogado Gennaro sale corriendo del coche, se encierra en el baño químico, se sienta en la taza temblando, y el T-Rex arranca la caseta y se lo lleva por delante.
Es un momento que en 1993 nos dejó a todos con la boca abierta porque combinaba lo grotesco, lo cómico y lo brutal en el mismo plano, sin avisar. Pues bien, El final de Oak Street es esa escena estirada durante casi dos horas, con la misma mezcla de humor negro y crueldad repentina, y con la misma habilidad para que no sepas nunca si lo que viene es un susto, un chiste o una desgracia. No exagero cuando digo que es más divertida que cualquier película de Jurassic Park en veinte años. No soy el único que lo piensa, por cierto.
David Ehrlich escribió en IndieWire que la película ofrece más diversión en cualquier tramo de cinco minutos que toda la franquicia Jurassic desde los noventa, algo que recogimos aquí en 3DJuegos hace un par de días y que suscribo al 100% después de verla. Y no es una cuestión de presupuesto ni de efectos, porque las últimas Jurassic World tenían dinero de sobra para todo. Es una cuestión de intención. Aquellas te enseñaban el dinosaurio para que aplaudieras el dinosaurio, y esta te lo enseña para que entiendas que estás en un sitio donde no pintas nada.
Inclemente con familias, jóvenes y mascotas Lo que más me ha impresionado es cómo Ehrlich gestiona la anticipación. La película va soltando pistas de qué tipo de bicho hay al otro lado antes de que aparezca, cambios de luz, sonidos que no encajan, comportamientos raros de los animales domésticos, y para cuando la criatura entra en plano tú ya llevas dos minutos con el estómago encogido. Y claro, susto. Mitchell y su director de fotografía, Mike Gioulakis, que rodó It Follows y la sorprendente Sasquatch Sunset, saben perfectamente dónde poner la cámara para que cada nueva amenaza resulte sorprendente y divertida.
La casa con jardín y la valla blanca funciona aquí como un escenario de algo cruel, como una línea imaginaria que separa lo doméstico de lo que hay en el bosque. Bueno, he dicho "cruel" pero, ¿qué hay de cruel en el comportamiento de un león o un espinosaurio que te da caza para comerte? La criaturita solo hace lo que está en su naturaleza... Aquí pasan cosas horribles, y pasan a familias con críos, a jubilados, pandas de chavales y a mascotas Eso nos lleva al asunto de la truculencia, que es donde la película demuestra tener un gusto que uno no espera encontrarse en un blockbuster veraniego de este tipo.
Aquí pasan cosas horribles, y pasan a familias con críos, a jubilados, pandas de chavales y a mascotas. Lo notable es que muchos de esos momentos, que en películas menos elegantes recibirían una cantidad bochornosa de atención en pantalla, con su cámara lenta y su plano de reacción y su acorde musical subrayándolo todo, aquí se deslizan sutilmente dentro de la acción de la familia protagonista. Los ves de refilón, los reconoces medio segundo después, y para entonces algo ya se ha comido a alguien mientras los protagonistas siguen corriendo. Es un tipo de crueldad de puesta en escena que exige mucha confianza en el material y mucho respeto por el espectador.
Me ha parecido valiente y me ha parecido muy bien hecho. Por ponerle una pega, el final es sorprendentemente decepcionante Por ponerle una pega, es justo cuando estaba más entusiasmado cuando la peli me ha pinchado un poco, porque el último tramo me dejó una sensación rara. Sin entrar en detalles ni destripar nada, el desenlace me pareció mucho menos valiente que los noventa y tantos minutos anteriores, como si alguien hubiera decidido suavizar el aterrizaje. Es la típica decisión que se toma pensando en el público general y que contrasta demasiado con el tono que hasta ahora había manteniudo la peli.
Es una pena, pero bueno… ¡Esto es Hollywood! No sea que no tengamos un final feliz… Da la impresión de que han querido ponerle una tirita argumental al mordisco de un dinosaurio que te ha arrancado una pierna de cuajo. La tirita está puesta, pero la pierna no: queda raro. No es un problema que hunda la película, que quede claro, y sospecho que a mucha gente le va a parecer un cierre perfectamente razonable.
A mí me molestó porque hasta el momento me había convencido de que iba a llevar hasta el final de su propia lógica narrativa, pero no. Es la diferencia entre una película que mola y una película muy buena. ¿Y vosotros qué preferís en un caso así, que os rematen la faena aunque duela o que os dejen salir del cine razonablemente enteros a nivel emocional? El desenlace me pareció mucho menos valiente que los noventa y tantos minutos anteriores En cuanto se encendieron las luces saqué el móvil y me puse a buscar quién demonios era el director, algo que no me pasaba desde hacía bastante tiempo. Resulta que David Robert Mitchell es el hombre detrás de la mencionada It Follows, aquel éxito del terror de 2014 que se convirtió en objeto de culto instantáneo, y de Lo que esconde Silver Lake, la película que le costó media carrera por rara y por larga.
Rara mezcla, ¿verdad? Que Bad Robot y J.J. Abrams le hayan dado un blockbuster de estudio a alguien con ese perfil es curioso. Por cierto Michael Giacchino, el compositor de la trilogía Jurassic World, firma la banda sonora, imagino que algo buscado.
Esta es la primera vez que he visto a Ewan McGregor mayor. Y lo digo con cariño, porque el tío parecía haberse quedado clavado en sus treintaymuchos durante las últimas dos décadas. En El final de Oak Street es un padre cansado, con cierta tendencia al bálsamo escocés, profundamente soso y para nada funcional en una relación de pareja con una Anne Hathaway que tenía una buena historia personal detrás pero que, como el resto de subtramas personales, apenas se desarrollan. Es lo que tiene que centrarse en evitar ser comido.
Ya os digo, esta peli es un notable alto, no un sobresaliente. Pero a mí esta peli me ha pillado por sorpresa, y creo que es uno de los estrenos más interesantes de este verano. Id a verla, id sin el niño, y luego me contáis. Hazte hueco en el sofá: Llega el club que tu lado más fan necesitaba ¡Prepara tu bol de snacks porque en 3DJuegos nos ponemos en modo seriéfilo!
Acabamos de lanzar Sofá y Palomitas, nuestro nuevo rincón de cultura pop en Instagram para los amantes del cine, las series y la cultura pop. Aquí compartimos impresiones en caliente, teorías, análisis de los estrenos más comentados y también curiosidades de los grandes clásicos. Si te gusta debatir sobre el último capítulo de tu serie favorita o el estreno del momento, en nuestro sofá siempre tendrás un sitio.