Bloomberg — Chile cuenta con un nuevo inversor institucional dispuesto a invertir miles de millones de dólares en bonos corporativos durante los próximos años, justo cuando los fondos de pensiones locales están obteniendo más ingresos que nunca, lo que supone un gran impulso para los prestatarios nacionales. El fondo público de inversión para el apoyo a las pensiones, conocido como FAPP, recaudará alrededor de US$4.000 millones en los próximos cinco años y US$14.000 millones para 2036, según su director ejecutivo, Sergio Soto. Aproximadamente dos tercios de ese dinero se destinarán al mercado local de deuda corporativa, añadió. El nuevo fondo se creó a raíz de una reforma de las pensiones que comenzó a entrar en vigor el año pasado con nuevos gravámenes a los empleadores.
Aunque el FAPP tiene un tamaño limitado, está invirtiendo en un mercado de bonos corporativos poco profundo que solo cuenta con unos 102 billones de pesos (US$112.000 millones) en deuda en circulación, según datos del banco central. Al mismo tiempo, los fondos de pensiones locales aumentaron en 35,2 billones de pesos (US$38.500 millones) en los 12 meses hasta junio, ya que la reforma impulsó las aportaciones, parte de las cuales también se están destinando a bonos corporativos. “Necesitamos mantener la mayor cantidad posible de deuda corporativa para aprovechar un aumento del rendimiento respecto a la deuda soberana”, afirmó Soto en una entrevista. “Queremos obtener rendimientos ligeramente superiores a los de los bonos soberanos porque, siempre que los instrumentos cuenten con una calificación crediticia elevada, nos permiten alcanzar una mayor sostenibilidad a cambio de un aumento muy modesto del riesgo”. Lo que Soto entiende por sostenibilidad es la capacidad de la FAPP para cumplir con sus obligaciones para con los pensionistas, que están vinculadas a los rendimientos de la deuda soberana y a la Unidad de Fomento —una unidad contable indexada a la inflación que se utiliza en la mayoría de las emisiones de deuda corporativa en Chile—. El fondo se creó para aumentar los pagos de pensiones a las mujeres, cubrir algunas pólizas de seguro y recompensar a las personas por haber realizado aportaciones regulares al sistema durante muchos años.
Reforma de las pensiones El impulso a los mercados de capitales se ha hecho esperar mucho tiempo. Hace ya más de una década que se hizo evidente que los fondos de pensiones privados de Chile estaban abonando prestaciones de jubilación insuficientes, una constatación que dio lugar a una larga controversia sobre cómo mejorar el sistema de ahorro obligatorio. Dicha controversia llegó a su fin en enero de 2025, cuando el Congreso aprobó una reforma que aumentará las aportaciones de los empleadores al sistema en los próximos años. El resultado será una importante entrada de fondos en el sistema financiero chileno, lo que contribuirá a consolidar un mercado de capitales local que se vio muy afectado por las retiradas de fondos de pensiones, que ascendieron a miles de millones de dólares durante la pandemia. “Dentro de cinco años —suponiendo un total de US$4.000 millones—, probablemente no más del 5% debería estar en instrumentos del mercado monetario, alrededor del 30% en acciones internacionales y el 65% restante en renta fija corporativa chilena”, afirmó Soto.
En marzo, la FAPP contaba con 377.900 millones de pesos (US$413,1 millones) en activos, de los cuales US$200 millones fueron aportados por el gobierno el año pasado. Se prevé que sus activos se mantengan relativamente estables hasta finales del próximo año, señaló Soto, antes de registrar un fuerte aumento a partir de entonces. La totalidad de los activos del fondo se invirtió en instrumentos de renta fija, con unos 74.000 millones de pesos (US$80,9 millones) destinados a deuda soberana. Se prevé que esa proporción disminuya en los próximos años, de modo que los valores públicos acaben representando solo una parte mínima de la cartera, según Soto.
Gestores privados Los fondos de pensiones privados de Chile gestionaban 234,4 billones de pesos (US$256.200 millones) en junio, frente a los 199,2 billones (US$217.800 millones) del año anterior, a medida que comenzaron a llegar mayores aportaciones. Este repunte se acelerará en los próximos años a medida que entre en vigor la reforma de las pensiones. Ver más: Inflación de Chile sube 0,1% en julio y se desacelera al 3,5% anual El Ministerio de Hacienda estimó en 2022 que el volumen de activos de los fondos de pensiones invertidos en el mercado nacional pasaría del 27% del PIB a alrededor del 33,3% en 2030 y a cerca del 61% en 2050. En la actualidad, alrededor del 44% de sus activos se invierte en el mercado nacional, y casi el 15% de la cartera total se destina a deuda bancaria y corporativa local.
En cuanto a la FAPP, se prevé que sus carteras se diversifiquen cada vez más con el paso del tiempo. “El siguiente pilar, que se pondrá en marcha dentro de tres años, estará compuesto principalmente por acciones internacionales”, afirmó Soto. “Tendremos que buscar una forma de duración sintética en el ámbito de la renta variable, ya que el mercado local chileno de renta fija no nos permite alcanzar las duraciones que necesitamos”. Ver más: ¿Qué incluye la megarreforma económica de Kast en Chile? Los principales cambios Las carteras de cada clase de activos son gestionadas por empresas privadas seleccionadas mediante licitaciones públicas. Los mandatos de renta fija a corto y largo plazo ya se han adjudicado a BCI Asset Management y Santander Asset Management, respectivamente.
Los activos alternativos podrían incorporarse más adelante, quizá dentro de cinco años o más, reduciendo así la ponderación de los activos de renta fija. “Quizá más adelante haya inversiones alternativas, probablemente activos de alquiler residencial o comercial denominados en UF”, afirmó Soto. Lea más en Bloomberg.com