Una curiosa propuesta que combina música, movimiento, meditación y desnudez voluntaria se realiza en Palermo, Buenos Aires, Argentina. Se trata de la llamada static dance o danza tántrica, una experiencia grupal que busca, según sus organizadores, dejar de lado los prejuicios y conectar con el propio cuerpo. La actividad reúne a un máximo de 25 personas y tiene una particularidad que probablemente sorprenda a más de uno: cada participante decide libremente si quiere bailar con ropa, quitarse algunas prendas o hacerlo completamente desnudo. Sin embargo, sus responsables aseguran que no se trata de una actividad con fines sexuales, sino de una experiencia enfocada en la presencia plena, la libertad individual y la aceptación del propio cuerpo.
La dinámica comienza con un círculo en el que se explican las reglas, los límites y las condiciones de consentimiento. Después empieza la música y la danza, sin conversaciones entre los participantes. El contacto con otra persona solamente puede ocurrir cuando existe contacto visual y consentimiento, mientras que acercarse por detrás o tener contacto genital explícito está prohibido. Un baile erótico y de compenetración La sesión sigue una especie de curva: comienza de manera tranquila, aumenta progresivamente su intensidad y finalmente termina con un período de relajación.
La idea, según Ana Rossi, facilitadora de la actividad, es convertir el movimiento y la música en una especie de “meditación activa”, en la que pueden aparecer emociones relacionadas con la vergüenza, la imagen corporal o los propios prejuicios. Otra de las particularidades es que nadie está obligado a desnudarse. Incluso hay personas que participan completamente vestidas. La propuesta está dirigida exclusivamente a mayores de 18 años y, de acuerdo con sus organizadores; reúne a personas con diferentes edades y motivaciones.
El arte de la danza tántrica La experiencia se realiza una vez al mes, tiene una duración aproximada de dos horas y no requiere experiencia previa. El próximo encuentro está previsto para el 8 de septiembre en el espacio Erotic Pink, en Palermo. Aunque pueda parecer una práctica poco común, la danza tántrica forma parte de una tendencia de actividades que buscan explorar la relación con el cuerpo desde perspectivas alejadas de los códigos tradicionales. En este caso, la apuesta es bailar, guardar silencio, respetar límites y decidir hasta dónde quiere llegar cada participante.