Los ciudadanos exigieron al Congreso frenar la delegación de facultades que permitiría recortar vacaciones, horas extras y estabilidad laboral. La dirigencia sindical advirtió que no tolerará que la crisis económica sea costeada nuevamente por la clase trabajadora. Sindicatos y organizaciones sociales tomaron el centro de la capital peruana, Lima, para denunciar el intento del gobierno de Keiko Fujimori de crear regímenes laborales recortados y dilatar el aumento del salario mínimo. La protesta expuso la total falta de credibilidad de un Ejecutivo volcado a favorecer los intereses empresariales.
La agenda de Keiko Fujimori promueve una reforma encubierta para abaratar los costos del despido a expensas de la clase trabajadora. Estas medidas amenazan con recortar las vacaciones, las pensiones y el pago de horas extras. El régimen de Alberto Fujimori dejó un escenario nefasto para los trabajadores peruanos. Según la La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), en ese periodo se desmantelaron los sindicatos, creció la informalidad y se flexibilizó el despido.
El líder de la CGTP advirtió que vigilarán las nuevas políticas del Gobierno para evitar que perjudiquen a los trabajadores, un sector que considera desprotegido. Aarón Rodríguez, Lima. nht/hnb