Bloomberg Línea — República Dominicana solicitó a la Embajada de Cuba el retiro de nueve miembros de su misión diplomática y sus familiares, a los que concedió un plazo de siete días para abandonar el país, informó el jueves a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX). La Cancillería dominicana señaló que la medida se adopta al amparo de las facultades reconocidas al Estado receptor por el derecho internacional y de las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, de la que República Dominicana es Estado parte. En un comunicado, el Gobierno dominicano indicó que manejará el asunto con discreción y por los canales diplomáticos establecidos, con el propósito de preservar las relaciones entre ambos países, y adelantó que no ofrecerá detalles adicionales por tratarse de comunicaciones diplomáticas. En respuesta, Cuba rechazó la decisión y la calificó como un “acto de subordinación” del Gobierno dominicano a la política de Estados Unidos hacia la isla.
El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano sostuvo que no existe motivo que justifique la medida y afirmó que sus diplomáticos han actuado conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y a las leyes dominicanas. La Habana atribuyó la decisión a “las presiones del gobierno estadounidense que, en su empeño de aislar a Cuba, se ha propuesto dañar nuestras relaciones diplomáticas con los países de la región”. Como antecedentes a lo que consideró una alineación “a la política hostil y la escalada agresiva de los Estados Unidos”, el Gobierno cubano mencionó la exclusión de Cuba de la X Cumbre de las Américas, que se celebrará en Punta Cana, y al cambio de posición de República Dominicana en una votación de Naciones Unidas sobre el embargo estadounidense contra la isla. Por su parte, el congresista estadounidense Carlos A.
Giménez, republicano por Florida, respaldó la decisión dominicana y agradeció al Gobierno de ese país por “no ser cómplice de la dictadura”. El político afirmó que la medida demuestra de qué lado de la historia se encuentra Santo Domingo y la presentó como “un mensaje claro para el mundo: la libertad de Cuba no se negocia”. Las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y Cuba fueron establecidas formalmente en 1902 y restablecidas de manera definitiva en 1998, después de varios periodos de interrupción. Desde entonces, ambos países han mantenido embajadas y mecanismos de diálogo y cooperación bilateral.
El anuncio del Gobierno dominicano se produce en medio de la creciente presión de la administración Trump a la isla gobernada por el partido comunista. Días antes, expertos independientes de Naciones Unidas denunciaron el impacto de las recientes sanciones estadounidenses sobre la situación humanitaria de Cuba y pidieron el levantamiento de medidas que, según señalaron, están afectando el acceso a combustible, alimentos, medicamentos y otros servicios básicos. En la región, el nuevo Gobierno de Colombia, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, anunció la ruptura de las relaciones diplomáticas con Cuba, mientras Costa Rica cerró en marzo pasado su embajada en La Habana y solicitó el retiro del personal diplomático cubano.