EE.UU. prepara su salida del país que dejó sumido en el caos

EE.UU. prepara su salida del país que dejó sumido en el caos

Washington ha fijado finales de septiembre como fecha límite para retirar sus tropas de Irak, país que el Ejército de EE.UU. invadió hace 23 años. En este contexto, las tensiones entre el Gobierno iraquí y las milicias armadas que operan dentro del país continúan aumentando, mientras Bagdad intenta mantener un delicado equilibrio para evitar que la nación vuelva a quedar atrapada en un conflicto regional. Un frágil equilibrio interno La Coalición para la Administración del Estado de Irak ha declarado que, después del 30 de septiembre , cuando EE.UU. retire sus tropas, cualquier actividad armada desarrollada fuera de las estructuras estatales estará sujeta a la legislación antiterrorista. La cuestión del desarme de las milicias chiíes vinculadas a Irán lleva años sobre la mesa, y prácticamente todos los gobiernos iraquíes han proclamado que resolverla constituye una de sus prioridades.

Sin embargo, el problema se agravó aún más tras el inicio de la guerra contra Irán en febrero de este año. Arabia Saudita acusó a milicias respaldadas por Teherán de lanzar desde territorio iraquí una oleada de ataques con drones contra sus instalaciones petroleras y su capital, Riad. De aquí podría venir el próximo golpe de EE.UU. contra Irán En respuesta, las fuerzas sauditas y el Comando Central de Estados Unidos llevaron a cabo en julio ataques aéreos conjuntos contra posiciones de milicias en el este de Irak . En este contexto, el primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, tenía previsto viajar a Riad , aunque finalmente la visita fue aplazada.

Para el mandatario iraquí, que llegó al poder hace apenas unos meses, la situación plantea un problema especialmente complejo. "Su éxito depende de si puede satisfacer a tres actores que exigen resultados mutuamente excluyentes . Es un juego de suma cero: cada concesión que haga corre el riesgo de alejar a uno de los tres pilares de su precario apoyo", señaló la experta en Oriente Medio Tanya Goudsouzian. Un nuevo foco de tensión La situación en Irak es de gran importancia para Teherán. El país constituye, 'de facto', un bastión y un importante centro estratégico y logístico regional para Irán.

La República Islámica teme además que fuerzas hostiles puedan utilizar a los kurdos que viven a lo largo de la frontera iraní para desestabilizar la situación dentro de Irán. Al comienzo de la guerra, varios medios informaron de que los servicios de inteligencia estadounidenses estaban estudiando planes para utilizar a esta minoría étnica contra Teherán . "Leales y resistentes": Presidente de Irán se solidariza con la población del sur del país En este contexto, el comandante de las Fuerzas Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Esmail Qaani, llegó a Bagdad el 11 de agosto en una visita no oficial, informó Al Arabiya citando a sus fuentes. Según el medio, allí mantuvo reuniones con representantes políticos y miembros de las fuerzas chiíes iraquíes. De acuerdo con estos reportes, Qaani instó a las milicias a no desarmarse, argumentando que el Gobierno iraquí perdería en cualquier enfrentamiento con ellas.

No obstante, la clase política iraquí trata en gran medida de minimizar el problema. El ex primer ministro Haider al Abadi recomendó a Al Zaidi evitar cualquier enfrentamiento directo o una confrontación armada con las milicias , advirtiendo de que un intento agresivo de desmantelarlas podría terminar fracturando el propio Estado.