La historia detrás de las joyas con las que Gwyneth Paltrow ganó el Oscar

La historia detrás de las joyas con las que Gwyneth Paltrow ganó el Oscar

Uno de los momentos más icónicos de los Premios Oscar de 1999, fue Gwyneth Paltrow sosteniendo la estatuilla a Mejor Actriz por Shakespeare in Love. En aquella edición de los premios, la actriz caminó la alfombra envuelta en un vestido rosa de Ralph Lauren que, incluso dos décadas después, se mantiene como uno de los mejores looks en la historia de la ceremonia. Sin embargo, hubo otro detalle que pasó casi desapercibido aquella noche y que hoy guarda un significado aún más profundo para la actriz: las joyas de Harry Winston que llevó para recibir el premio. Como sucede con muchas celebridades durante la temporada de premios, el collar y los pendientes fueron prestados por la casa de alta joyería únicamente para la ceremonia.

Nadie imaginaba que, al terminar la noche, aquellas piezas dejarían de ser un préstamo para convertirse en uno de los tesoros más importantes de Paltrow. El regalo que inmortalizó la ocasión Gwyneth asistió a la ceremonia acompañada de su padre, el director y productor Bruce Paltrow. Él fue quien la vio subir al escenario para recibir el premio más importante de su carrera y para celebrar el momento, decidió hacer algo inolvidable. Tras la ceremonia, compró las joyas de Harry Winston que su hija había llevado esa noche para que pudiera conservarlas para siempre.

Lo que originalmente era un préstamo se convirtió en un regalo que recordaría el momento que cambió su vida profesional. Las piezas —una delicada gargantilla de diamantes, un brazalete y unos pendientes a juego con un valor total de 160 mil dólares— adquirieron entonces un valor que iba mucho más allá de los quilates. Dejaron de representar el glamour de Hollywood para convertirse en un recuerdo, el de una de las noches más felices que padre e hija compartieron. Bruce Paltrow falleció en 2002, apenas tres años después de aquella ceremonia, haciendo que las joyas se transformaran en uno de los recuerdos más valiosos que Gwyneth conserva de él.

Desde entonces, la actriz ha contado en distintas ocasiones que estas piezas son de las más importantes de su colección, no por su valor económico, sino por todo lo que representan. Las joyas adquirieron un significado aún más especial el día de su boda con Brad Falchuk en 2018. En aquella ocasión, decidió volver a lucir el collar y los aretes como un emotivo homenaje a su padre, convirtiendo estas piezas en un vínculo simbólico: "Llevé los aretes y el collar cuando me casé con Brad como homenaje a mi papá, como una forma de mantenerlo allí con nosotros", reveló la actriz en una entrevista para Vogue. La historia de Gwyneth Paltrow recuerda que, en ocasiones, el verdadero lujo no reside en los quilates, sino en los recuerdos que una pieza es capaz de conservar.

Cada diamante la transporta a aquella noche en la que celebró uno de los mayores logros de su carrera de la mano de su padre.