Llega a los cines un 'Jurassic Park' de bolsillo: cine de videoclub del bueno con aire macarra

Llega a los cines un 'Jurassic Park' de bolsillo: cine de videoclub del bueno con aire macarra

Warner Bros. Leer en la aplicación Aquí estamos en pleno agosto para hablar de lo nuevo de David Robert Mitchell , El final de Oak Street , una película de aventuras que cualquier cinéfilo apreciará y que no se queda solo en el concepto de los dinosaurios. Explora un drama familiar con el que empatizar. Lo primero que os quiero decir, de verdad, es que la senación de estar ante una nueva peli de David Robert Mitchell me parece la caña.

Yo le sigo desde que empezó y todas sus películas me vuelven loco porque es un autor total, de esos que escriben y dirigen cada plano, cada línea de diálogo. Y eso se nota. Hacía mucho que no sabíamos de él, desde 2018 con aquella locura que fue Lo que esconde Silver Lake , y aunque El final de Oak Street tiene toda la pinta de ser un divertimiento ligero antes de meterse en proyectos más gordos, como esa secuela de It Follows que se titulará They Follow o su proyecto con Jim Carrey , os digo ya que le ha salido una película seria y potente, una maravilla que te vuela la cabeza . La carrera de Mitchell es impecable.

Empezó en 2010 con El mito de la adolescencia , una maravilla indie, pequeñita, pero con un alma gigante sobre ese paso a la madurez. Donde se convierte en un referente, es en 2014 con It Follows , una de las cumbres del terror de este siglo. Y luego en 2018 se marcó Lo que esconde Silver Lake , que se presentó en Cannes y es una cosa alambicada, extraña, lynchiana a más no poder, que a mí me fascina. Por eso, volver a tener algo suyo es una noticia excelente para cualquier cinéfilo de pro.

En esta ocasión, Mitchell nos mete de lleno en el concepto de "suburbia" . Hablamos de ese marco de las zonas residenciales norteamericanas, esas calles idénticas donde parece que nunca pasa nada pero donde lo cotidiano esconde algo profundamente anómalo. La conexión con The Twilight Zone , la mítica Dimensión Desconocida de Rod Serling, es directa. Hay un capítulo de 1960 titulado "The Monsters are Due on Maple Street" que es clave para entender esta peli: una calle normal, vecinos normales y, de repente, el caos absoluto porque algo extraño se manifiesta .

Mitchell coge esa idea y la expande con una mala leche y una elegancia visual que solo él sabe manejar. La premisa es sencilla pero efectiva: lo que yo llamo un Jurassic Park de bolsillo. Imaginaos un barrio suburbial que, de repente, se deslocaliza. No sabemos cómo ni por qué, y la película no pierde el tiempo dándote una chapa científica de diez minutos.

Simplemente sucede. La calle Oak aparece en un entorno plagado de dinosaurios y lo que importa es vivir la aventura, situarse al lado de esa familia protagonista para ver cómo sobreviven. Y ojo al reparto, porque tenemos a Anne Hathaway y a Ewan McGregor haciendo de padres, y están estupendos. Es un divertimiento que maneja la comedia, el drama y el terror de "Monster Movie" de una forma tan fluida que te quedas pegado al asiento .

JJ Abrams produce un 'Jurassic Park' más peligroso y duro La producción corre a cargo de J.J. Abrams y su productora Bad Robot. Se nota que Abrams ha metido mano en el acabado de las imágenes, que es guapísimo y muy potente. Lo que han hecho es una locura: han construido la calle Oak entera en Atlanta, física, real, nada de cromas baratos .

Eso le da una presencia y una textura a la película que se agradece muchísimo. Además, la combinación de CGI y efectos prácticos es brutal . Cuando aparece un dinosaurio, hay partes que son digitales, claro, pero hay muchos bichos físicos, animatrónicos que se sienten ahí, que tienen peso. Es una maravilla ver cómo recuperan esa fisicidad que a veces se pierde hoy en día con tanta IA y tanto retoque digital que baja la calidad de las imágenes.

Pero lo más potente de todo es que la película "es" 1982. Y no os hablo solo de que los personajes lleven ropa de la época, escuchen música de esos años o coman cereales de los 80. Hablo del modelo cinematográfico. Es cine de videoclub del bueno, ese cine macarra y aventurero que venía de las salas y nos flipaba en VHS .

Es una aventura juvenil con toques de fantástico que está muy bien hilada. De hecho, me ha sorprendido mucho que referencia mucho más el tono de la novela original de Michael Crichton que la propia película de Spielberg. Mientras que Spielberg buscaba el sentido de la maravilla, Mitchell se acerca a la frialdad científica y al peligro seco y cortante de la prosa de Crichton. Es un Jurassic Park mucho más peligroso, más duro, menos familiar en el sentido tradicional .

Y no os penséis que es solo una peli de "correr delante de bichos". Mitchell usa los dinosaurios como una metáfora del horror doméstico. La pareja protagonista está en plena crisis matrimonial, y la película te viene a decir que vivir esa ruptura, ese desmoronamiento de la familia, es algo tan terrorífico como que un tiranosaurio se asome por tu ventana. Esa metáfora funciona de cine y eleva la propuesta.

Además, el guion es tremendamente imprevisible. Cuando crees que va a tirar por el camino de la peli familiar de verano típica, mete un giro y arriesga. No se pone cómoda en ningún momento. El final de Oak Street es un entretenimiento básico y maravilloso.

Es cine de aventuras clásico hecho con una inteligencia y una pasión que se contagian por los cuatro costados. Es de esas películas que yo me vería 50 veces seguidas y sería el hombre más feliz del mundo.