La tensión comercial entre las dos mayores economías de América ha entrado así en una nueva fase. El Gobierno brasileño comunicó el 13 de agosto a Washington la apertura del mecanismo previsto en su legislación, aunque este primer paso no implica la aplicación inmediata de nuevos aranceles contra productos estadounidenses. Brasil mantiene como prioridad las consultas diplomáticas mientras estudia posibles respuestas proporcionales. Brasil ha iniciado el mecanismo legal de respuesta, pero todavía prioriza las consultas diplomáticas con Washington antes de adoptar represalias Lula reivindica la capacidad de Brasil para responder a EEUU Lula aseguró este viernes que pretende mantener una “buena relación” con EEUU , pero justificó la decisión de recurrir a la Ley de Reciprocidad para demostrar que Brasil dispone de instrumentos propios para defender sus intereses comerciales.
El presidente brasileño volvió además a rechazar los argumentos utilizados por Washington para justificar las nuevas barreras y sostuvo que su Gobierno pretende disputar también el relato político construido alrededor de las relaciones entre ambos países. Lula afirmó que Brasil “no es poca cosa” y defendió responder sin abandonar los canales de negociación. La ofensiva comercial estadounidense tiene su origen en una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de EEUU . Washington sostiene que determinadas políticas brasileñas sobre comercio digital, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol, legislación anticorrupción y deforestación justifican las medidas adoptadas.
Brasil rechaza esas acusaciones y considera las tarifas injustificadas. La ley permite elevar aranceles y suspender concesiones comerciales o de propiedad intelectual de forma proporcional al daño recibido Qué permite hacer la Ley de Reciprocidad La Ley de Reciprocidad Económica , aprobada en Brasil en 2025, permite al Ejecutivo adoptar contramedidas cuando otro país aplica decisiones unilaterales que perjudican la competitividad brasileña. Entre las herramientas disponibles figuran restricciones a importaciones de bienes y servicios y la suspensión de concesiones comerciales, inversiones u obligaciones relacionadas con la propiedad intelectual. La propia legislación establece, sin embargo, que las respuestas deben guardar proporcionalidad con el impacto sufrido y tratar de evitar daños excesivos sobre la economía brasileña.
También contempla expresamente la celebración de consultas diplomáticas antes o durante el proceso. El conflicto actual es más complejo que un único arancel del 25%. EEUU ha aplicado durante julio dos nuevas medidas de la Sección 301: una sobretasa del 25% dirigida específicamente a determinados productos brasileños y otra del 12,5% vinculada a una investigación estadounidense sobre trabajo forzado que afecta también a decenas de socios comerciales. Cuando ambas recaen sobre un mismo producto, la carga adicional alcanza el 37,5% .
Situación de las exportaciones brasileñas a EEUU Sobretasa adicional Peso sobre las exportaciones Solo medida específica contra Brasil 25% 1,9% Solo medida sobre trabajo forzado 12,5% 4,7% Afectadas por ambas medidas 37,5% 16,5% Total afectado por las dos nuevas medidas Hasta 37,5% 23,1% Sin estas sobretasas ni las sectoriales de la Sección 232 Sin sobretasa adicional específica 52,7% Los cálculos del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil se basan en la estructura del comercio bilateral de 2024. Entre los productos afectados simultáneamente por ambas medidas figuran maquinaria y equipos, madera, aceites, calzado, muebles y confección , mientras que productos como café, carne, aeronaves, zumo de naranja y buena parte de la celulosa permanecen fuera de estas nuevas sobretasas específicas. Las nuevas medidas estadounidenses alcanzan al 23,1% de las exportaciones brasileñas destinadas al mercado de EEUU Brasil también lleva el conflicto ante la OMC La aplicación de la Ley de Reciprocidad no es la única vía elegida por Brasilia. El Gobierno brasileño presentó el 27 de julio una solicitud formal de consultas contra EEUU ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las dos medidas tarifarias aprobadas al amparo de la Sección 301.
Brasil sostiene que estas decisiones son incompatibles con determinadas obligaciones estadounidenses dentro de las reglas multilaterales del comercio. Washington, por su parte, considera que las medidas responden a prácticas brasileñas que perjudican a empresas y trabajadores estadounidenses y asegura que las negociaciones mantenidas previamente no permitieron resolver sus objeciones. Las consecuencias ya se observaban antes de la última escalada. Las exportaciones brasileñas destinadas a EEUU disminuyeron un 13% interanual durante el primer semestre de 2026 y la participación estadounidense en el total de ventas exteriores de Brasil cayó del 12,1% al 9,4% entre los primeros semestres de 2025 y 2026.
Brasilia combina la amenaza de reciprocidad con una disputa ante la OMC y mantiene abierta la negociación bilateral La negociación continúa abierta Pese a la escalada, las dos partes mantienen canales comerciales abiertos. Brasil y EEUU habían celebrado ya varias reuniones de alto nivel durante los meses anteriores para tratar de encontrar una salida negociada, mientras Washington ha afirmado que sigue dispuesto a continuar las conversaciones. El paso dado ahora por Brasilia aumenta la presión porque permite al Gobierno brasileño avanzar hacia represalias efectivas si las consultas no prosperan. Sin embargo, la apertura del procedimiento no determina todavía qué productos estadounidenses podrían resultar afectados ni obliga automáticamente a imponer aranceles equivalentes.
La estrategia de Lula combina así tres frentes: mantener la negociación bilateral , impugnar las medidas ante la OMC y conservar la Ley de Reciprocidad como instrumento de presión. La evolución de las consultas determinará si la disputa permanece en el terreno diplomático o termina desembocando en una nueva ronda de barreras comerciales entre Brasil y EEUU.