Hay coincidencias que, cuando afectan a una de las infraestructuras más delicadas de un país, resultan difíciles de ignorar. Durante el fin de semana del 8 y 9 de agosto, dos cables submarinos de telecomunicaciones frente a Perth sufrieron fallos prácticamente consecutivos y muy cerca el uno del otro. Eran Indigo West e Indigo Central , dos enlaces que forman parte de la red que conecta Australia con el resto del mundo. Lo especialmente llamativo es dónde ocurrió: dentro de la Perth Submarine Cable Protection Zone , un área específicamente protegida para reducir el riesgo de daños sobre estas instalaciones.
Y entonces apareció el barco. La empresa de inteligencia marítima Windward reconstruyó sus movimientos utilizando datos AIS e imágenes de satélite . El buque había entrado en la zona económica exclusiva australiana el 28 de julio, pasó casi dos semanas frente a Perth y, durante las horas cercanas al incidente, realizó varios cruces sobre el corredor por el que discurren los cables. Eso no demuestra sabotaje .
Pero es suficiente para que las autoridades quieran saber qué ocurrió. El barco estuvo exactamente donde estaban los cables © Getty Images / Ullstein Bild. La secuencia reconstruida por Windward tiene varios elementos peculiares. El 31 de julio, el barco modificó en su AIS su fecha estimada de llegada y pasó a mostrar 1 de enero de 2027 , una fecha que la compañía identifica como un valor de relleno habitual cuando un buque no tiene una escala portuaria real declarada.
Posteriormente, entre el 8 y el 9 de agosto, su trayectoria mostró cruces repetidos y erráticos sobre el corredor submarino. No se trata únicamente del AIS. Una imagen electroóptica tomada el 3 de agosto situó físicamente el buque a unos 11 kilómetros al oeste de Perth . Después, un radar de apertura sintética volvió a localizarlo el 8 de agosto directamente sobre la ruta de los cables, dentro de la ventana temporal en la que se produjeron los daños.
Windward advierte de algo importante: ninguno de estos datos demuestra por sí mismo una acción deliberada. Un barco puede permanecer en una zona por razones operativas, meteorológicas o logísticas. Incluso una trayectoria aparentemente extraña puede tener una explicación inocente. El problema es que las coincidencias se acumulan.
Dos cables fallaron uno detrás del otro © SubCo. Subco, compañía propietaria de los sistemas, detectó “shunt faults” en Indigo West e Indigo Central con muy poca diferencia temporal. Este tipo de fallo aparece cuando el aislamiento exterior del cable resulta dañado y algunos de sus componentes entran en contacto con el agua del mar. Puede producirse por actividades relativamente comunes, como un ancla arrastrándose por el fondo o determinadas operaciones pesqueras.
De hecho, Australia ya ha vivido algo parecido. En 2021, la Policía Federal Australiana acusó al capitán de un barco después de que un ancla dañara otro cable submarino frente a Perth, causando aproximadamente 1,5 millones de dólares australianos en daños. Esta vez todavía no hay una conclusión. La Policía Federal Australiana confirmó que recibió un reporte relacionado con un posible delito, aunque a 15 de agosto seguía evaluando la información y no había atribuido públicamente el incidente a ningún barco ni confirmado que se tratase de sabotaje.
Para resolver el misterio tendrán que ir al fondo del océano Aquí aparece otra peculiaridad del caso. Indigo West e Indigo Central no cuentan con FiberSense , una tecnología capaz de utilizar la propia fibra para detectar perturbaciones físicas y ayudar a relacionarlas con actividad marítima cercana. Eso significa que los registros actuales pueden señalar dónde ocurrió el fallo, pero no revelan qué lo causó. La respuesta definitiva llegará de una forma mucho menos sofisticada: recuperando físicamente el cable durante la reparación y examinando los daños.
Las pruebas sitúan el fallo de Indigo West aproximadamente a 65 kilómetros de la estación de llegada de Perth, y ya se ha movilizado un operador marítimo para repararlo. Mientras tanto, el tráfico está siendo desviado por rutas alternativas y los trabajos submarinos no se esperan antes de finales de agosto. Y ahí está lo inquietante de toda la historia: Australia tiene una zona específicamente diseñada para mantener a salvo estos cables, pero dos de ellos fallaron casi simultáneamente dentro de ella mientras un barco navegaba repetidamente justo sobre su recorrido. Puede haber sido un accidente.
Puede haber sido una coincidencia extraordinaria . O puede haber algo más. El fondo del océano tendrá la respuesta.