Estudian reptiles en área protegida del centro de Cuba

Estudian reptiles en área protegida del centro de Cuba

Perteneciente al Sitio Ramsar Gran Humedal Norte de Ciego de Ávila, ese espacio silvestre está considerado la segunda mayor área protegida con dicha categoría en el país, al alcanzar una extensión de 36 mil 40 hectáreas. La investigación, promovida por el Centro de Ingeniería Ambiental y Biodiversidad (CIBA), pretende la integración del uso estructural de las comunidades de reptiles, con su presencia o ausencia, en los ecosistemas costeros, señaló el científico Daylon Fundora, al frente de la iniciativa. Apuntó que el proyecto concluirá en el 2027 y promueve el trabajo en equipo entre investigadores, especialistas y técnicos de prestigiosas entidades del país, incluido el Instituto Cubano de Biodiversidad, la Empresa Flora y Fauna del territorio y el CIBA. Precisó que tienen caracterizados a los grupos de animales en las cuatro formaciones vegetales existentes en la zona y ubicados los lugares donde están presentes las diferentes especies, con una estimación de su abundancia.

Otros propósitos son aportar conocimiento acerca del estado de salud de los vertebrados, evaluar la relación entre las condiciones climáticas y estacionales del área protegida con los diversos géneros y la situación de la vegetación, añadió. Los estudios también están orientados a desarrollar acciones para la sensibilización pública, dirigidas, fundamentalmente, a directivos, trabajadores y visitantes nacionales e internacionales de las instalaciones hoteleras y extrahoteleras de la cayería norte. Estas actividades de educación ambiental tienen el objetivo de elevar la percepción de riesgo sobre la vulnerabilidad de los reptiles y la importancia de preservarlos para mantener el equilibrio ecológico, explicó Fundora. En el Área Protegida Centro-Oeste Cayo Coco habitan 28 especies de reptiles e identifican 11 géneros, entre las más representativas sobresalen el majá de Santa María, iguanas y lagartos.

Los reptiles pueden ser indicadores sensibles de cambios en el uso del suelo, la contaminación y otras formas de perturbación, por lo que constituyen herramientas útiles para comprender la influencia de la actividad humana en los ecosistemas. La directora del CIBA, Yamilé Jiménez, destacó que es un proyecto de investigación, vinculado al programa sectorial Uso Sostenible de los Componentes de la Diversidad Biológica, que revelará datos útiles para el manejo eficiente de la importante área cubana, además de definir perspectivas para el desarrollo del turismo ecológico y científico. dfm/nmt