Coches Eléctricos 10.500.000.000 euros de pérdidas: lo que se juega Europa por su dependencia de Asia en las baterías para coches eléctricos Cada vez se fabrican más baterías en Europa, pero el problema es que la mayoría de ellas son para compañías asiáticas. Europa debe centralizar sus propias fábricas de baterías. Híbridos y Eléctricos 17/08/2026 07:30 Actualizado a 17/08/2026 07:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Europa afronta una paradoja en plena transición hacia el vehículo eléctrico: la demanda de baterías crecerá con fuerza durante esta década y la capacidad de producción instalada continúa aumentando, pero la industria europea corre el riesgo de dejar escapar una parte muy significativa del negocio por su dependencia de fabricantes asiáticos. Un estudio de Deloitte concluye que, si la producción local de celdas no logra consolidarse, los fabricantes europeos dejarán de obtener alrededor de 10.500 millones de euros en beneficios de aquí a 2030. El informe, titulado Europe's Battery Industry at a Crossroads, sostiene que la fabricación de celdas representa el núcleo económico de la industria de las baterías y advierte de que Europa continúa muy lejos de controlar esa actividad. Aunque el continente incrementa cada año su capacidad industrial, la mayor parte de las plantas instaladas pertenecen a compañías asiáticas, lo que limita el impacto económico que puede obtener la industria europea del crecimiento del vehículo eléctrico.
Europa puede perder un tren económico muy importante. Más producción, pero para empresas extrajeras Según Deloitte, en 2025 el 77 % de la producción mundial de celdas para baterías de vehículos eléctricos se concentró en Asia, frente al 70 % registrado el año anterior. Europa mantuvo una cuota del 13 %, pero el dato resulta engañoso, ya que el 98 % de la capacidad de fabricación existente en territorio europeo está en manos de empresas asiáticas. Esto significa que, aunque las baterías se produzcan físicamente en Europa, buena parte de los beneficios industriales y del conocimiento tecnológico continúan dependiendo de compañías extranjeras.
La capacidad instalada sí continúa creciendo, ya que se calcula que Europa dispone ya de 920 GWh de capacidad de producción de celdas, un 26 % más que el año anterior. Sin embargo, ese avance no está siendo suficiente para reducir la dependencia exterior. El estudio identifica varios factores que han frenado el desarrollo de una industria propia: dificultades para acceder a materias primas y productos intermedios, elevados requisitos de inversión, problemas durante el arranque de la producción y la falta de experiencia industrial en un sector que exige procesos altamente especializados. La consultora considera que estas dificultades han provocado que numerosos proyectos europeos no hayan llegado a materializarse o hayan sufrido importantes retrasos.
A ello se suma una evolución del mercado del vehículo eléctrico más lenta de la prevista en algunos países, lo que ha reducido el ritmo de crecimiento esperado para la demanda de baterías y ha complicado la rentabilidad de nuevas inversiones. Pérdidas mil millonarias El problema está en que las consecuencias económicas van más allá de la fabricación de celdas. Deloitte calcula que, si Europa continúa importando materiales procesados, equipos de producción y conocimiento tecnológico, la pérdida potencial de valor añadido podría situarse entre 100.000 y 150.000 millones de euros durante los próximos años. En otras palabras, el continente no solo dejaría de fabricar una parte importante de las baterías que consumirán sus fabricantes de automóviles, sino también de obtener los beneficios asociados al conjunto de la cadena industrial.
Para revertir esta situación, el estudio plantea actuar sobre los principales cuellos de botella que afrontan los fabricantes europeos. Entre las medidas propuestas figuran reforzar el acceso a materiales y productos intermedios, facilitar la financiación durante la fase inicial de funcionamiento de las nuevas plantas y desarrollar capacidades industriales que permitan mejorar la eficiencia de la producción. Deloitte considera especialmente importante apoyar el denominado "valle de la muerte" de las fábricas de celdas, el periodo comprendido entre la puesta en marcha de una instalación y el momento en que alcanza niveles de producción y rentabilidad suficientes para competir con los fabricantes asiáticos. Harald Proff , socio y responsable global del sector de automoción de Deolitte, explica: “Si los fabricantes europeos no logran competir con éxito en este mercado, cabe esperar una presión aún mayor sobre las ventas en el futuro.
Es hora de que la industria y los responsables políticos colaboren para reducir nuestra dependencia de China. El futuro de las baterías en Europa no se decidirá en el laboratorio. Lo que realmente importa son las primeras 10.000 toneladas de material, los primeros 12 meses de escalado de la producción y las primeras crisis de rendimiento a gran escala”. Temas Coches Eléctricos