Coches Eléctricos A quienes no se fían de la conducción autónoma les gustará esta nueva norma que pone negro sobre blanco qué puede y qué no puede hacer el coche La regulación establece por primera vez un nivel mínimo de seguridad para los sistemas de conducción autónoma de nivel 3 y 4. Los fabricantes tendrán que demostrar mediante pruebas reales que sus sistemas funcionan dentro de los límites anunciados. Daniel Vega 16/08/2026 12:30 Actualizado a 16/08/2026 12:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Las marcas ya no podrán limitarse a asegurar que sus coches son capaces de conducir sin intervención humana. Los sistemas más avanzados tendrán que demostrar mediante documentación, simulaciones y pruebas reales que su comportamiento ofrece, como mínimo, la misma seguridad que el de un conductor competente y atento. Este nuevo criterio introduce una referencia concreta para evaluar tecnologías que hasta ahora se presentaban con capacidades y limitaciones difíciles de comparar. También obligará a los fabricantes a responder por la seguridad del sistema durante toda la vida útil del vehículo, desde sus primeras fases de diseño hasta las actualizaciones que reciba después de su comercialización.
Los coches autónomos deberán ofrecer la seguridad de un buen conductor. Los coches autónomos serán comparados con un conductor humano La exigencia forma parte de la norma obligatoria GB 44721-2026, aprobada en China para los vehículos de las categorías M y N equipados con conducción automatizada de nivel 3 y nivel 4. Su aplicación está prevista para el 1 de julio de 2027 y no incluirá las funciones de aparcamiento automático, que se regularán por separado. En el nivel 3, el vehículo puede asumir la conducción dentro de unas condiciones determinadas, aunque debe ser capaz de devolver el control a la persona situada al volante.
Por este motivo, los coches tendrán que comprobar que el conductor está disponible para intervenir, avisarle con suficiente claridad y gestionar de forma segura tanto la activación como la desconexión del sistema. Las marcas deberán validar estas funciones mediante una combinación de simulaciones, ensayos en pistas cerradas y pruebas en carreteras abiertas. El proceso no dependerá únicamente de los resultados presentados por la propia compañía, ya que organismos externos realizarán comprobaciones adicionales y revisarán el expediente de seguridad de cada vehículo. Las marcas tendrán que explicar qué puede hacer realmente el coche Otro de los objetivos es reducir el uso incorrecto de estas tecnologías.
Los fabricantes deberán detallar en qué vías, velocidades y condiciones puede funcionar cada sistema, cuáles son sus limitaciones y qué responsabilidades continúa teniendo el conductor. La información podrá mostrarse en el manual, en las páginas oficiales de la marca y directamente en las pantallas del vehículo. Las pruebas combinarán simulaciones y circulación en carreteras reales. La regulación también exigirá que cada compañía disponga de mecanismos para detectar riesgos, investigar posibles fallos y mejorar el sistema después de su lanzamiento.
De esta forma, la homologación inicial dejará de ser el único control y la seguridad tendrá que supervisarse durante la producción y mientras los vehículos permanezcan en circulación. China comenzó a preparar esta norma en 2025 y la ha situado dentro de un marco más amplio para ordenar el rápido crecimiento del vehículo conectado. La iniciativa coincide con la aprobación en junio de 2026 del primer marco mundial de Naciones Unidas para los sistemas de conducción automatizada, que establece requisitos comunes para facilitar el despliegue de vehículos capaces de circular sin supervisión permanente. Temas Coches Eléctricos