Análisis: ¿Qué implica la ratificación de la Convención sobre el mar Caspio por Irán para sus derechos y su seguridad?

Análisis: ¿Qué implica la ratificación de la Convención sobre el mar Caspio por Irán para sus derechos y su seguridad?

Por: Mina Mosallanejad Con el anuncio oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán de que el proyecto de ley sobre la Convención sobre el Estatuto Jurídico del mar Caspio ha sido presentado al Parlamento iraní para su ratificación, las cuestiones relativas al estatuto jurídico y a los mecanismos de seguridad que rigen el mayor cuerpo de agua cerrado del mundo han vuelto a ocupar un lugar central. A principios de este mes, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baqai, anunció que la convención, firmada en 2018, había sido presentada al Parlamento para su aprobación. Señaló que los otros cuatro Estados del Caspio ya habían aprobado el documento y que su entrada en vigor depende de la ratificación por parte de los cinco países ribereños. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores señaló además que la ratificación establecería un marco jurídico claro entre los cinco Estados ribereños del Caspio y evitaría la posible explotación de vacíos jurídicos y de seguridad, particularmente por parte de actores externos a la región. “La ratificación de la convención permitirá aclarar y consolidar el estatuto jurídico del mar Caspio”, afirmó Baqai.

Añadió que el proyecto de ley había sido aprobado mediante un procedimiento de urgencia y que el Gobierno ya había celebrado las consultas necesarias con las comisiones parlamentarias, expresando su esperanza de que el proceso de ratificación concluyera lo antes posible. No obstante, la decisión del Gobierno ha reavivado en Irán un debate de larga data sobre las disposiciones de la convención, los derechos e intereses del país en el mar Caspio y las preocupaciones en torno a la participación que finalmente corresponderá a Irán en el lecho y el subsuelo marinos del Caspio y en sus recursos. Los argumentos de Teherán a favor de la ratificación El sábado, el viceministro de Exteriores iraní para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Qaribabadi, explicó los motivos del Gobierno, señalando tres consideraciones principales: el cambiante entorno de seguridad en torno al mar Caspio, la necesidad de ampliar la cooperación económica y comercial entre los Estados ribereños y la necesidad de resolver las cuestiones jurídicas pendientes relativas al mar. “Hay tres cuestiones que debemos tener en consideración con respecto al Caspio”, declaró Qaribabadi. “Una de ellas es la situación de seguridad. Durante el último año o los últimos dos años, las condiciones de seguridad en torno al Caspio han sido diferentes de las que existían anteriormente”, afirmó, según fue citado por IRNA .

Qaribabadi señaló que la presencia y las actividades de potencias externas en la región se habían convertido en una preocupación particular. “Desafortunadamente, como consecuencia de decisiones adoptadas por algunos de los Estados ribereños, estamos viendo cómo extranjeros obtienen acceso a la región del Caspio”, afirmó. Según Gharibabadi, el artículo 3 de la convención aborda directamente esta cuestión al establecer el mar Caspio como una zona de paz y poner de relieve su utilización con fines pacíficos, así como los principios de buena vecindad, amistad y cooperación. Qaribabadi señaló que la convención prohíbe la presencia de fuerzas armadas de Estados no ribereños en el mar Caspio, incluido su tránsito por él. También afirmó que los cinco Estados ribereños se han comprometido a no permitir que sus territorios sean utilizados por otros Estados para cometer actos de agresión o llevar a cabo acciones militares contra otro país del Caspio. “Se están llevando a cabo negociaciones sobre un acuerdo relativo a medidas de fomento de la confianza en el ámbito militar, con el fin de establecer mecanismos prácticos para aplicar estos compromisos”, añadió Qaribabadi.

La segunda consideración, según el alto diplomático, es la cooperación económica y comercial entre los Estados del Caspio. Explicó que la cooperación abarca ámbitos que van desde la pesca y la navegación hasta el tránsito y otras actividades económicas directamente relacionadas con el mar Caspio. Sin embargo, añadió que dicha cooperación no se había desarrollado con la eficacia esperada. “Esto se debe a que la propia convención todavía no había entrado en vigor. Varios acuerdos importantes de cooperación también llevaban años en negociación, y su conclusión se había retrasado porque el principal marco jurídico que los sustentaba no se había hecho operativo”, aseveró.

La tercera cuestión, dijo “aribabadi, se refiere a asuntos jurídicos pendientes, particularmente la determinación de las líneas de base y la delimitación del lecho y el subsuelo del Caspio, donde se encuentran los recursos energéticos. “Se trata de cuestiones que, particularmente en relación con la República Islámica de Irán, siguen sin resolverse debido a las posiciones de principio que hemos mantenido”, recalcó. Irán exige a Estados del Caspio condenar agresión israelí y ucraniana en región | HISPANTV Irán ha exigido a los países ribereños del mar Caspio condenar las agresiones de Israel y Ucrania en la región y defender la soberanía y la seguridad común. Lo que determina —y lo que no determina— la convención Uno de los puntos centrales subrayados por los funcionarios iraníes es que la convención no establece por sí misma las fronteras definitivas del lecho y el subsuelo del Caspio, ni determina la participación de Irán en sus recursos energéticos. Qaribabadi señaló que las cuestiones relativas a las líneas de base y a la delimitación del lecho y el subsuelo habían sido deliberadamente separadas de la convención y dejadas para acuerdos posteriores entre los países concernidos.

Explicó que el artículo 1 establece que el método para determinar las líneas de base rectas debe fijarse mediante un acuerdo separado entre todas las partes. Qaribabadi también señaló una disposición según la cual, si la configuración de la costa de un país lo coloca en una posición claramente desfavorable a la hora de determinar sus aguas interiores, todas las partes deben tenerlo en consideración. “El tercer párrafo de la sección relativa a la definición de las líneas de base rectas del artículo 1 de la Convención sobre el Estatuto Jurídico del mar Caspio se refiere a la situación de la costa de la República Islámica de Irán en el mar Caspio”, según Qaribabadi. Qaribabadi puso de manifiesto que el propósito de esta disposición era tener en cuenta la particular situación geográfica de Irán y recalcó que el método para trazar las líneas de base rectas deberá determinarse finalmente mediante un acuerdo separado entre todas las partes pertinentes. El mismo principio se aplica al lecho y al subsuelo marinos.

Qaribabadi señaló que el artículo 8 estipula que la delimitación del lecho y el subsuelo del Caspio deberá realizarse mediante acuerdos entre los Estados con costas adyacentes y opuestas, teniendo en cuenta los principios y normas generalmente reconocidos del derecho internacional. “Las fronteras del lecho y el subsuelo no han sido determinadas en la Convención sobre el Estatuto Jurídico del mar Caspio; esto deberá hacerse posteriormente mediante un acuerdo entre las partes pertinentes”, precisó Gharibabadi. Por esta razón, Qaribabadi rechazó las afirmaciones de que la ratificación de la convención reduciría o eliminaría automáticamente los derechos de Irán sobre los recursos del Caspio. “La soberanía, los derechos soberanos y la jurisdicción de Irán sobre los recursos situados dentro de su zona marítima permanecerían intactos, y nada de lo dispuesto en la convención podría menoscabarlos”, indicó. Qaribabadi también señaló que Irán había continuado protegiendo la zona que considera parte de su lecho y subsuelo marinos y no había permitido que otras partes realizaran perforaciones allí. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, formuló declaraciones similares durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente Masoud Pezeshkian el sábado.

Araqchi afirmó que lo que en Irán se denomina habitualmente la “participación iraní en el mar Caspio” se refiere en realidad a las disputas no resueltas sobre las líneas de base y la división del lecho y el subsuelo marinos. Araqchi señaló que estas cuestiones habían sido excluidas de la convención precisamente porque persistían desacuerdos y, en su lugar, se habían dejado para negociaciones bilaterales o trilaterales entre los Estados del Caspio pertinentes. “Los Estados ribereños, particularmente Rusia, están presionando para que la convención entre en vigor con mayor rapidez porque varias de sus disposiciones —incluida la prohibición de la presencia de fuerzas militares pertenecientes a Estados no ribereños— son consideradas importantes para la seguridad y la estabilidad regionales”, apuntó. Una barrera de seguridad frente a las potencias externas Nabiolá Azami, jefe de la Secretaría del mar Caspio, también explicó que el beneficio más importante de la convención para Irán reside en sus disposiciones de seguridad. En un artículo publicado el lunes por IRNA , Azami señaló que la convención prohíbe explícitamente la presencia de fuerzas militares, buques y bases pertenecientes a países no ribereños en el mar Caspio.

Azami remarcó que los cinco países también se han comprometido a no permitir que sus territorios sean utilizados por otros Estados para cometer actos de agresión o llevar a cabo acciones militares unos contra otros. Describió la exclusión de las fuerzas militares no pertenecientes a los países del Caspio como una de las principales condiciones de Irán para establecer un nuevo régimen jurídico para el mar. “Esta disposición podría contribuir a consolidar la seguridad a lo largo de las fronteras septentrionales de Irán e impedir que el mar Caspio se convierta en un escenario de competencia militar entre potencias externas”, subrayó. Azami señaló que la responsabilidad conjunta por la seguridad del Caspio también podría fortalecer la coordinación en materia de seguridad entre Irán, Rusia, Kazajistán, Turkmenistán y Azerbaiyán y crear un marco para gestionar colectivamente las amenazas y los riesgos regionales. La cuestión ha adquirido una mayor sensibilidad en Irán tras los informes sobre la participación y explotación extranjeras del territorio de los vecinos septentrionales durante las recientes guerras entre Estados Unidos e Israel e Irán.

Algunos analistas iraníes advierten de que las experiencias de la guerra de 12 días de junio de 2025 y de la guerra de 40 días del Ramadán, que comenzó el 28 de febrero, demostraron con qué rapidez las vulnerabilidades de seguridad existentes en los países vecinos pueden adquirir relevancia para la propia seguridad nacional de Irán. Desde esta perspectiva, los partidarios de la ratificación sostienen que la prohibición de la presencia militar extranjera establecida por la convención podría constituir una importante barrera jurídica contra la militarización del mar Caspio. ‘Nexos estrategicos de países del Caspio amenazan hegemonía de EEUU’ | HISPANTV Estados Unidos ve en todo proyecto de integración regional una amenaza a su hegemonía, dice un experto al analizar los nexos entre los países ribereños del mar Caspio. Un régimen jurídico sui generis Azami también destacó otra característica de la convención: el establecimiento de un régimen jurídico especial sui generis para el mar Caspio. Con arreglo a este régimen, el Caspio no se define ni como lago ni como mar convencional, y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 no se le aplica directamente. “Esta distinción es particularmente importante para Irán porque aplicar al Caspio el marco del Derecho del Mar podría haber creado dificultades adicionales para Teherán en cuestiones como el trazado de las líneas de base y la delimitación del lecho y el subsuelo, dada la forma cóncava de la costa iraní”, precisó Azami.

Explicó que la convención establece, en cambio, un marco jurídico específico acordado por los cinco Estados ribereños. Según Azami, la convención también crea una base para la cooperación en ámbitos como la seguridad, la pesca, la protección del medio ambiente, la navegación, la investigación científica y otras actividades económicas. “Establece definiciones comunes para conceptos jurídicos y técnicos como aguas interiores, aguas territoriales, zonas exclusivas de pesca, la zona marítima común, los recursos biológicos acuáticos y la contaminación”, añadió. También señaló cambios en los derechos de pesca. En virtud del Tratado de Comercio y Navegación de 1940 entre Irán y la Unión Soviética, cada parte podía pescar recursos vivos dentro de las 10 millas náuticas de sus aguas costeras.

Con la nueva convención, la zona de pesca se ha ampliado a 25 millas náuticas, lo que Azami describió como una nueva capacidad para explotar los recursos biológicos del Caspio. La cuestión no resuelta de las líneas de base El trazado de las líneas de base rectas fue una de las cuestiones más controvertidas durante las negociaciones sobre la convención. Azami apostilló que la cuestión finalmente fue retirada de la convención tras el acuerdo alcanzado entre los cinco Estados ribereños y se dejó para un instrumento separado denominado Acuerdo sobre la Metodología para la Determinación de las Líneas de Base Rectas en el mar Caspio. Explicó que Irán había conseguido garantizar que la convención reconociera las circunstancias especiales de un país cuya costa se encuentra en una situación geográficamente desfavorable. “Una carta unilateral posterior del ministro de Asuntos Exteriores de Irán dirigida a sus homólogos de los demás Estados del Caspio dio lugar a que los países ribereños reconocieran que Irán era el país al que se refería la disposición relativa a una configuración costera desfavorable”, puntualizó.

Según Azami, las negociaciones sobre la metodología para determinar las líneas de base rectas continúan en el seno de un grupo de trabajo integrado por altos funcionarios responsables de los asuntos del Caspio. Dijo que el grupo ha celebrado hasta ahora 11 reuniones. La cuestión de la delimitación del lecho y el subsuelo sigue siendo aún más sensible desde el punto de vista político. Azami afirmó que la convención solo hace referencia a los principios y normas generalmente reconocidos del derecho internacional y deja la delimitación efectiva y la determinación de la participación de cada país para futuros acuerdos bilaterales y trilaterales entre Estados vecinos. “Por lo tanto, la ratificación no alteraría la participación final de Irán en los recursos de petróleo y gas del Caspio”, señaló.

Azami añadió que Irán continúa negociando bilateralmente con Turkmenistán y Azerbaiyán sobre las fronteras marítimas, las zonas de pesca y el lecho y el subsuelo marinos. Oleoductos, medio ambiente y otros compromisos La convención también establece normas relativas a los oleoductos, gasoductos y cables instalados sobre el lecho y el subsuelo del Caspio. Azami puso de relieve que el documento permite la instalación de este tipo de infraestructuras, pero exige el cumplimiento de las normas medioambientales y la presentación de evaluaciones de impacto ambiental a los Estados ribereños. “Esto permite a Irán participar en las decisiones relativas a grandes proyectos de oleoductos y proteger sus intereses medioambientales y económicos”, detalló. “En materia medioambiental, los cinco Estados se han comprometido a proteger el ecosistema del Caspio y prevenir la contaminación derivada de actividades marítimas, industriales y costeras”, afirmó. Azami señaló que la explotación de los recursos vivos deberá basarse en cuotas acordadas y en principios científicos para la gestión sostenible de las poblaciones compartidas, mientras que los Estados ribereños asumirían responsabilidad conforme al derecho internacional por los daños causados al ecosistema.

Azami también afirmó que las actividades militares de los Estados ribereños están sujetas a los “principios de no amenaza”, la “transparencia” y el “respeto de los intereses comunes de cada uno”. Más allá de las cuestiones militares, señaló que la convención incluye compromisos de cooperación contra el terrorismo internacional y su financiación, el tráfico de armas, el tráfico de drogas y el tráfico marítimo de migrantes. Advirtió de que no lograr que la convención entre en vigor podría generar, por sí mismo, graves riesgos. “Un vacío jurídico prolongado podría fomentar interpretaciones unilaterales, incrementar el papel de las potencias no ribereñas y, en última instancia, debilitar el principio de exclusión de Estados extranjeros del Caspio”, explicó. Desde su perspectiva, esto podría tener consecuencias a largo plazo para la seguridad nacional de Irán, su integridad territorial y su soberanía a lo largo de sus fronteras septentrionales.

Por ello, describió la aceleración del examen parlamentario y de la aplicación interna de la convención como un paso hacia la consolidación del marco jurídico y de seguridad del mar Caspio, la preservación de la estabilidad estratégica y la limitación del posible papel de las potencias externas. Expertos advierten sobre una participación aún no resuelta No obstante, la decisión ha suscitado preocupación entre algunos expertos que consideran que el Parlamento no debería apresurarse a ratificar la convención antes de que se hayan resuelto las cuestiones fundamentales relativas a los derechos marítimos de Irán. Advierten que, aunque la convención no asigna explícitamente un porcentaje numérico a ningún país, sus disposiciones establecen aguas territoriales que se extienden 15 millas náuticas —aproximadamente 28 kilómetros— desde la línea de base. Sostienen que, dado que Irán representa aproximadamente el 11 % del litoral del Caspio, definir sus aguas territoriales sobre esta base podría dejar al país con una superficie considerablemente inferior a ese 11 % que se ha debatido con frecuencia en Irán.

El analista político y experto en asuntos del Cáucaso Dariush Safarneyad sostiene que la convención, si se ratificara en su forma actual, podría reducir efectivamente la participación de Irán a entre un 3,5 % y un 5 %. “La ratificación de la convención en las circunstancias actuales reduciría, en la práctica, la participación de Irán a alrededor del 3,5-5 %, y esto no es compatible con las posiciones históricas y jurídicas de la República Islámica”, afirmó Safarneyad. Safarneyad también planteó preocupaciones de seguridad respecto de la disposición que establece las aguas territoriales en 15 millas náuticas. Señaló que, si la convención establece aguas territoriales que se extienden aproximadamente 28 kilómetros desde la costa iraní, “aumentará la posibilidad de que buques y fuerzas militares de otros países se aproximen a las costas de Irán”, lo que podría generar consecuencias para la seguridad en el futuro. Safarneyad anotó que la experiencia de Irán durante las recientes guerras impuestas al país debe tenerse en cuenta al evaluar tales riesgos.

Advirtió de que, si las aguas territoriales de Irán se extendieran efectivamente solo unos 28 kilómetros desde la costa, el país podría, en circunstancias similares a las experimentadas durante las guerras recientes, enfrentarse a la posibilidad de que buques de guerra extranjeros hostiles operasen a menos de 30 kilómetros de sus costas. ¿Puede Irán permitirse esperar? La ausencia de una cifra definitiva para la participación de Irán también constituye el núcleo de las preocupaciones planteadas por el analista de asuntos internacionales Shoaib Bahman. “La delimitación del lecho y el subsuelo debería completarse antes de que la convención sea ratificada”, afirmó Bahman. Advirtió de que aprobar la adhesión de Irán mientras persistan cuestiones fundamentales sin resolver podría terminar debilitando la posición negociadora de Teherán. Bahman señaló que la ratificación en tales circunstancias podría “eliminar efectivamente la capacidad de presión jurídica de Irán para defender sus derechos en futuras negociaciones”.

Otros también se han centrado en los informes sobre actividades israelíes y estadounidenses a través de simpatizantes y redes afiliadas en algunos Estados ribereños del Caspio. Advierten de que tales incidentes demuestran que el entorno de seguridad en torno al Caspio ya no está completamente aislado de las interferencias externas. Desde esta perspectiva, sostienen, la disputa por el Caspio no es simplemente una cuestión de prestigio político o de recursos económicos, sino un problema geopolítico más amplio con implicaciones directas para la seguridad nacional de Irán. Quienes mantienen esta posición señalan que las cuestiones no resueltas relativas a la soberanía, las fronteras marítimas y la posible presencia de fuerzas militares extranjeras deberían abordarse antes de que el Parlamento apruebe la convención.

El profesor universitario Mehdi Taqavi Rafsanyani ha pedido cautela en el proceso parlamentario. “Dado el peso y la importancia de las ambigüedades y las posibles deficiencias, parece que el Parlamento debería abstenerse de aprobar el proyecto de ley en las circunstancias actuales y dejar la determinación de la participación de Irán para futuras negociaciones y acuerdos complementarios”, apuntó. De 1921 y 1940 a la Convención de Aktau El debate sobre la convención no puede separarse del marco jurídico histórico que ha regido el Caspio. Antes de la disolución de la Unión Soviética en 1991, Irán y la Unión Soviética —y anteriormente Irán y la Rusia zarista— no habían celebrado un acuerdo integral e independiente que definiera el estatuto jurídico del mar Caspio. Los dos principales acuerdos entre Irán y la Unión Soviética que contenían disposiciones relativas al Caspio eran el Tratado de Amistad ruso-persa de 1921 y el Tratado de Comercio y Navegación de 1940.

Sin embargo, estos acuerdos no abordaban de manera integral todas las cuestiones jurídicas, económicas y de seguridad que surgieron después de la disolución de la Unión Soviética, cuando cuatro Estados independientes —Azerbaiyán, Kazajistán, Rusia y Turkmenistán— se sumaron a Irán como los cinco países ribereños del Caspio. La aparición del nuevo mapa geopolítico desencadenó negociaciones destinadas a establecer un régimen jurídico integral para el Caspio. Después de aproximadamente dos décadas de negociaciones, los cinco presidentes firmaron la Convención sobre el Estatuto Jurídico del mar Caspio en Aktau, Kazajistán, el 12 de agosto de 2018. La convención consta de un preámbulo, 24 artículos y mapas anexos.

Fue concebida como un marco integral destinado a establecer los derechos y obligaciones generales de los cinco Estados ribereños. Para Teherán, el documento representa tanto una oportunidad como una fuente de debate continuo. Dado que los otros cuatro países del Caspio ya han ratificado la convención, Irán es ahora el último Estado cuya aprobación se requiere para que el documento entre en vigor. Por tanto, la decisión que tiene ante sí el Parlamento iraní no consiste simplemente en determinar si aprueba un instrumento jurídico internacional firmado hace ocho años.

Se trata de decidir si la convención, con su combinación de garantías de seguridad, oportunidades económicas y cuestiones aún no resueltas, proporciona a Irán un marco suficientemente sólido para proteger sus intereses en un entorno regional en rápida transformación. Texto recogido de un art'iculo publicado en Press TV