Bajo el pretexto del orden, el entorno de Keiko Fujimori es acusado de consolidar un gobierno dictatorial. Se denuncia que el poder responde a intereses ligados a tráficos ilícitos y no a la derecha tradicional. A esto se añade la captura institucional y el sometimiento a EE.UU. para garantizar la impunidad. La Embajada de EE.UU. destacó su interés en trabajar con el gobierno de Keiko Fujimori.
El acercamiento confirmó un mayor alineamiento del Perú con Washington y su agenda regional. Mientras tanto, el gobierno de Keiko Fujimori enfrenta paros y bloqueos por el alza de combustibles. La respuesta oficial ha sido aumentar la violencia policial y aplicar paliativos que no frenan el malestar social. La represión, la injerencia extranjera y los paliativos económicos exponen a un gobierno cada vez más alejado de la población.
Ante un descontento que no cede, el entorno de Keiko Fujimori apuesta por afianzar su dominio mediante la fuerza y el control institucional. Aarón Rodríguez, Lima. yzl/tmv